Los peores lugares para una primera cita

Elegir el escenario perfecto para ese primer encuentro puede ser la diferencia entre el inicio de una gran historia o una anécdota incómoda que contarás entre risas —o lamentos— a tus amigos. Todos hemos pasado por esos nervios previos donde queremos que todo salga impecable, pero a veces, en el afán de ser originales o simplemente por falta de planeación, terminamos eligiendo sitios que juegan totalmente en nuestra contra. La química es fundamental, pero el entorno puede potenciarla o matarla en cuestión de minutos. Si bien no existe una fórmula mágica para el romance, definitivamente existen escenarios que deberías tachar de tu lista inmediatamente si tu intención es conocer realmente a la otra persona.

El cine encabeza la lista de los errores clásicos

Aunque Hollywood nos ha vendido la idea de que compartir palomitas es el colmo del romanticismo, la realidad es muy distinta. El propósito principal de salir con alguien por primera vez es conocerse, hablar y ver si existe conexión. Meterse en una sala oscura donde está prohibido hablar durante dos horas anula completamente ese objetivo. Al salir de la función, es probable que se sientan como dos extraños que acaban de ver una película juntos, sin haber avanzado nada en la intimidad emocional. Además, si la película es mala, el ambiente se vuelve pesado. Definitivamente, el cine es uno de los peores lugares para una primera cita, a menos que planeen una cena larga después para compensar el silencio.

Fiestas familiares o bodas

Llevar a alguien que apenas conoces a un evento familiar es una jugada de altísimo riesgo y, casi siempre, una pésima idea. La presión social es inmensa. Tu acompañante se sentirá bajo el escrutinio de tus tíos, primos y padres, quienes seguramente harán preguntas incómodas sobre el futuro de una “relación” que ni siquiera ha comenzado. Además, tú estarás dividido entre atender a tu familia y a tu cita, lo que resulta en que nadie reciba la atención adecuada. Exponer a alguien a la dinámica interna de tu familia tan pronto puede asustar hasta a la persona más segura de sí misma.

¿Por qué los bares ruidosos son los peores lugares para una primera cita?

Imagina intentar contar tus sueños, tus gustos o simplemente preguntar “¿a qué te dedicas?” mientras tienes que gritar por encima de un reguetón a todo volumen o una banda de rock en vivo que no ecualizó bien el sonido. Los antros, discotecas o bares con música ensordecedora imposibilitan la comunicación fluida. Terminarás la noche afónico, con dolor de cabeza y sin saber nada nuevo de la persona que tienes enfrente. La comunicación no verbal es importante, pero los gritos al oído rompen cualquier intento de coqueteo sutil. Si quieres ir por unos tragos, busca un lugar tranquilo, tipo lounge o una terraza, donde la música sea un fondo y no la protagonista.

Restaurantes de comida rápida

No se trata de cuánto dinero gastas, sino del esfuerzo y la atmósfera que proyectas. Una plaza comercial llena de gente, con niños corriendo, luces de neón parpadeantes y el olor a grasa saturada no es el ambiente propicio para el romance. Llevar a alguien a comer una hamburguesa en bandeja de plástico envía un mensaje de desinterés o falta de creatividad. La privacidad es nula y la experiencia se siente mecánica y apresurada. Si el presupuesto es ajustado, es mil veces mejor opción un café bonito, un parque tranquilo o un puesto de elotes en una zona agradable, que tienen mucho más encanto que el área de comida rápida de un centro comercial.

Cenas extremadamente costosas o elegantes

Irse al otro extremo también es peligroso. Elegir el restaurante más caro de la ciudad puede generar una presión innecesaria. Si la cita no fluye, ambos se sentirán obligados a quedarse durante varios tiempos de comida, sufriendo en una atmósfera rígida. Además, puede parecer que estás intentando “comprar” su interés o impresionar con la cartera en lugar de con tu personalidad. También existe la incomodidad al momento de pagar la cuenta si no se ha hablado previamente de cómo se dividirá. La naturalidad se pierde entre tantos cubiertos y meseros que interrumpen cada cinco minutos para llenar la copa de agua.

Cualquier lugar que implique sudar demasiado

A menos que ambos sean deportistas devotos y hayan acordado explícitamente ir a hacer hiking o correr, evita actividades físicas extenuantes. Una clase de spinning, un gimnasio o una caminata bajo el sol de mediodía pueden sonar originales en tu cabeza, pero la realidad implica sudor, falta de aliento y una apariencia que quizás no es la que quieres proyectar de entrada. Estar preocupado por si hueles mal o por si se te corrió el maquillaje distrae de lo importante. La comodidad es clave para que ambos se relajen y se muestren tal cual son.

Tu propia casa

Invitar a alguien a tu casa en la primera salida es una señal confusa y, para muchas personas, una bandera roja inmediata. Puede interpretarse como que solo buscas un encuentro físico casual, saltándote la etapa de cortejo. Además, por cuestiones de seguridad —un tema crucial hoy en día—, la mayoría de la gente prefiere verse en un lugar público y neutral donde puedan irse cuando quieran sin complicaciones. La intimidad de un hogar es algo que se gana con el tiempo y la confianza; forzarlo desde el día uno suele colocar este escenario entre los peores lugares para una primera cita.

El sitio favorito de tu ex

Puede parecer obvio, pero es sorprendente la cantidad de personas que cometen este error por costumbre o pereza. Llevar a alguien nuevo al lugar donde viviste momentos románticos con tu ex pareja es una receta para el desastre. Es probable que los meseros te pregunten por tu antigua pareja, o peor aún, que tú mismo te pongas nostálgico o hagas comparaciones involuntarias. El pasado debe quedarse atrás; necesitas crear nuevos recuerdos en lienzos frescos, no reciclar escenarios cargados de energía de una relación anterior.

Elegir bien el lugar demuestra empatía, interés y sentido común. No necesitas la producción más espectacular, simplemente un espacio que permita que la conversación fluya, donde ambos se sientan seguros y donde la única distracción sea la mirada del otro. Evita a toda costa los peores lugares para una primera cita que hemos mencionado y opta por lo simple: un café, un bar tranquilo o una caminata por una zona bonita. Al final del día, si la compañía es la correcta, el lugar pasa a segundo plano, pero un mal lugar puede hacer que no haya una segunda oportunidad para descubrirlo.

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com