Los hobbies innombrables

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Al igual que los primos incómodos también existen los hobbies innombrables cuya existencia, no es un mito urbano, sino más bien una realidad moderna que a todos nos sucede.

Pero si todos tenemos algún pasatiempo extraño y vergonzoso porqué nos preocupa tanto ocultarlos del ojo público; verán quiero decir, qué si todos tenemos cola que nos pisen qué nos preocupa que los demás sepan nuestros trapitos al sol, bien podríamos decir que nadie es perfecto y qué más da que el mundo sepa que soy voyeurista que no es el caso, digo, eso sería sumamente vergonzoso, a pesar de que existan muchos voyeristas.

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El día de ayer estaba alegando con un sujeto masculino de edad madura, cuya identidad me prohibí categóricamente que revelara en mi blog, FB, internet, etc, y no solo me negó rotundamente la oportunidad de revelar su identidad, también me exigió que mantuviera oculto su pasatiempo innombrable penoso, hasta me quiso comprar con exóticos regalos, los cuales acepte pero obviamente no pienso dejar de ventanear el hobbies innombrables de horticultura que ha adquirido recientemente (intentar coartar la libre expresión, como ustedes verán no es posible);
creo que está haciendo un gran alboroto, eso de poner plantitas desde que son semillas me parece entretenido, no creo que para nada sea interesante, pero si le ocupa muchas horas preparar todo lo que requiere una planta para crecer desde que es una pequeña semillita, hasta está de moda eso de la hidroponía y como decía en el inicio muchos más lo hacen, porque a él le avergüenza tanto sembrar girasoles, no es actividad exclusiva de viejitas y no es nada ilegal, pero le aterra el suicidio social al que cree que se enfrentara por dicho pasatiempo, a pesar de la satisfacción que esta tarea le brinda, el sigue negando que le guste.

Afortunadamente para mí no creo que lea esta nota y estoy libre de quejas y reclamos futuros. ¡Bien por mí!

Todo ese alegue y debate me puso a pensar en mis pasatiempos, en todos, también en aquellas actividades que ocupan mucho de mi tiempo las cuales me brindan satisfacción, me puse a pensar en cuales son socialmente aceptables y cuáles no, y porque me importaría la opinión social de las demás personas. Si partimos de la premisa que vivimos en una sociedad y que si nos afecta de alguna manera su opinión, entonces es correcto pensar que mantenemos ciertas ocupaciones “sucias” alejadas de la opinión pública para evitar censuras y de alguna manera ser relativamente felices con nuestros pecaminosos actos prohibidos y desconocidos tras puertas cerradas.

Pero que hobbies innombrables y públicamente reprochables como para mantenerlos ocultos y cuales simplemente son actividades que no encajan con nuestro rol social, es decir, hobbies moralmente equivocados y pasatiempos que no son propios de nuestra edad o sexo, finalmente porque importa tanto ser siempre correctos, porque está mal disfrutar del voyeurismo o del sexo, del masoquismo, de ser swinger, de plantar vegetales, de andar en moto, de cantar en bares karaokes, sí todos somos libres de vivir, siempre y cuando no dañemos la integridad física o moral de otro ser humano, entonces porque nos preocupan tanto los reproches sociales o el que dirán de mi.

Sí, digamos que está mal visto que un cuarentón plante girasoles, que una señorita ande en patineta saltando de barandal en barandal, que un gordito aprenda repostería; porque somos tan duros con todas aquellas personas que disfrutan de tonterías, porque tenemos que reírnos a carcajadas de estas situaciones, ¿por qué?

Por el contrario, si nos topamos con una persona que ama los deportes sale andar en bici y a correr por las mañanas, todos decimos “WOW que gran persona es, debería hacer lo mismo” lo que no sabemos, no analizamos y no preguntamos es que tanta pasión o empeño le pone a sus hobbies, tal vez solo lo practique por moda o para encajar en un grupo, eso no nos importa solo miramos lo superfluo, si a alguien le gusta el cine y aprecia la fotografía exclamamos “buen pasatiempo”, lo que no sabemos es que si suele ver “Legalmente rubia 2” todos los fines de semana y se la pasa tomándose fotos a sí mismo con el celular.
Nunca recordamos que las cosas que están a nuestro alcance ya están editadas y maquilladas para la aprobación social colectiva. Y suponemos que cualquier persona que nos diga que le gusta eso de plantar “cosas” es gay o de viejitas, porque hacemos eso, porque catalogamos despectivamente ese pasatiempo haciendo comentarios despreciativos a ciertas comunidades, me parece que está mal.

En primer lugar no debería importarnos mucho lo que se piense de nosotros, por supuesto, siempre debemos escuchar las críticas constructivas que nos enriquecen, pero cuando son comentarios cuyo afán es simplemente fregarnos la vida, no deberíamos si quiera escucharlos.

Y en vista de que me vale (en buena onda) la opinión crítica y negativa de la sociedad, creo que seré la primera en decir en voz alta y clara mis pasatiempos innombrables, es más, diré todos mis pasatiempos de esa forma evitare chantajes futuros sobre mis actividades cotidianas:

Me encanta escribir y a veces leer, depende del libro.
Me gusta tragar como vil puerco y en exceso todo lo que engorde.
Adoro hacer deportes y ejercicio.
Soy exhibicionista.
Me gusta decir groserías, lo encuentro delicioso.

Únete a la liberación y dinos tus placeres prohibidos y socialmente reprochables.

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