Los dos Fromm´s

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Resulta que no soy tan culta como lo pensé mucho tiempo, bueno, en realidad nunca me he sabido como una persona culta, tal vez si sea interesante y más por mi memoria fotogénica que me permite memorizar muchos datos, unas más interesantes que otros; pero gracias a esa memoria que algunos exagerarían diciendo que es eidética, que para fines prácticos es lo mismo, yo solo puedo decir que a veces tengo una gran capacidad para recordar cosas que escucho, veo o siento con un nivel de precisión y detalle que sorprende. Pero eso solo sucede a veces y esa gran memoria se activa con ciertos recuerdos y no es siempre; digo, cosas básicas que aprendí en la escuela como geografía, civismo e historia ya se han borrado por completo de mi mente. Sin embargo en otras cosas el nivel de precisión que tengo recordando detalles es increíble.

Motivo por el cual no me considero culta, pero si lista, que son bien diferentes; sin importar la impresión que tengan los demás sobre mí. La cual por cierto puede ser sorprendentemente dispar y para algunos soy increíblemente madura y culta, versus que para otras soy intolerante, mandona, controladora y prejuiciosa.

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Como diría Erich Fromm soy un digno caso de estudio de la mente humana, la personalidad y por supuesto un estupendo espécimen de estudio para un loquero, perdón, corrijo para el psicoanálisis moderno; ya que comprender a una persona tan compleja como yo podría ser un gran avance en el estudio de la ciencia de la mente. Y no porque me consideré yo brillante o una genio, noooooo, para nada y mi IQ de 128 puntos, no dice nada. Lo que hace que sea un sujeto interesante de estudio es que soy muy compleja, por no decir loca; eso es lo que hace que las personas consideren enigmático conocerme, porque funciono de forma muy diferente.

Pero aquí hay un antes y un después, antes de que se me destapará el cerebro y después de; esa es la historia de los dos Fromm´s, mi época en la que no entendía nada y la época en la que puedo entenderlo casi todo.

Verán, resulta que cuando era adolescente y mi padre quería expandir mi corto mundo, para que me entendiera y dejará de sufrir por sentirme alienada, en su afán por que me encontrará lo único que podía hacer era darme libros; genial, un padre que ayuda a su hija únicamente con libros que no podía entender y procesar. Normalmente me daba libros de Erich Fromm, una persona que él considera muy valiosa por los aportes que hizo sobre la personalidad, el concepto de separatidad y la propia individualidad del ser.

Fue entonces cuando en su frustración porque yo dejará de sentirme aparte de este mundo me dio el libro Y seréis como dioses, un libro que a la edad de 15 años yo no podía entender o comprender, es más, no pase de la hoja 15 sin decir “qué onda con este libro raro” y como siempre me escondía de ese mundo que tanto miedo me daba en la televisión, pase mucho tiempo estupidizandome y pensando que Erich Fromm era un autor que nunca en mi vida podría leer o comprender después del prefacio.

Así pasaron los años, hasta que me encontré un libro, uno que adore, un libro que a la fecha se encuentra en el top 3 de libros que han marcado mi vida y fue el Arte de Amar, un libro de un personaje tan importante que ilustro mi vida, escrito por Erich Fromm, en ese tiempo pensé “wow” este otro autor no tiene nada que ver con el otro Erich Fromm que yo leí hace muchos años y en mi loca e ignorante cabeza, para mi esos eran dos autores completamente diferentes; el primero, uno acartonado que no podía leer o entender y el segundo uno más contemporáneo era brillante y podía plasmar en letras entendibles lo que a mí me pasaba en todas mis relaciones personales de índole amistoso o romántico.

En mi mente eran dos Fromm´s diferentes, cuando lo único que era diferente, era yo, no eran dos Erich Fromm´s, más bien eran dos Yesica´s diferentes la de antes y ahora, la que no podía entender al mundo y la que ahora se identifica con él; lo entiende y hasta lo comprende.

Obviamente yo estaba en una genuina creencia de que eran dos personas totalmente diferentes, hasta que mi papá se cago de la risa por mi error inocente e ignorante y me hizo ver que eran uno solo y la que había cambiado era yo.

Resulta que un buen día entendí por completo y a la perfección esos conceptos que antes no me entraban en la cabeza; es por esa razón que no podía creer que fueran el mismo autor, SIMPLEMENTE NO PODÍA SER, y aquel precursor tan importante del psicoanalismo moderno creador de conceptos muy complejos como separatidad, yoidad, la conciencia de sí mismo y muchos otros conceptos intelectuales y psicológicos, fuera algo que yo entendiera.

Nunca se trató de dos Fromm´s que en mi mente existían, Erich Fromm el aburrido y Erich Fromm el maestro, que les juro que en mi mente eran dos personas que podría jurar que existían, porque no me cabía en la cabeza que fueran la misma persona; pues resulto que finalmente fueron dos Yesica´s, que tampoco nadie podría ser capaz de entender que fueran la misma persona, si no lo ven por sus propios ojos.

Que por cierto, es un libro que tienen que leer y lo pueden encontrar en PDF aquí

Yo por lo pronto le daré otra leída a ese estupendo libro que marco en mi vida otra era.

Quien no conoce nada, no ama nada. Quien no puede hacer nada, no comprende nada. Quien nada comprende, nada vale. Pero quien comprende también ama, observa, ve… Cuanto mayor es el conocimiento inherente a una cosa, más grande es el amor… Quien cree que todas las frutas maduran al mismo tiempo que las frutillas nada sabe acerca de las uvas.

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