Lo que una chica odia de una cita

Imagínate esto: te arreglaste, te pusiste ese labial que te hace sentir invencible, te echaste perfume hasta en las ideas y hasta te atreviste a salir de la rutina de tu pijama favorita para una cita. La expectativa es alta, la emoción está a flor de piel. Pero a veces, la realidad es más cruel que una fila interminable en el banco un lunes por la mañana. Hay comportamientos que, aunque parezcan insignificantes para algunos, son verdaderos focos rojos y pueden arruinar una noche prometedora. Esas actitudes, comentarios o despistes se acumulan en la lista de lo que una chica odia de una cita, y son suficientes para que cualquier posibilidad de una segunda vuelta se vaya por el caño más rápido que el último sorbo de tu café helado.

No se trata de buscar la perfección, sino de una mínima consideración y sentido común que, sorprendentemente, a muchos se les olvida en el camino del ligue. La primera impresión cuenta y mucho, y aunque estemos en tiempos modernos, el manual de buenas maneras nunca pasa de moda. Queremos pasarla bien, conocer a alguien interesante, reírnos y, con suerte, sentir una chispa. Pero cuando te enfrentas a una serie de desplantes, la chispa que sientes es la de la furia que te hierve por dentro, deseando haberte quedado en casa viendo tu serie favorita con una bolsa de papitas.

Señales de alerta que una chica odia de una cita

Vamos a ser directas, porque la vida es demasiado corta para andarse con rodeos, sobre todo en una primera cita. Hay ciertas cosas que, sin importar qué tan guapo seas o cuánto ganes, son un rotundo “no” y te ganarán un boleto directo a la friendzone o, peor, al “ghosting” silencioso. La lista de lo que una chica odia de una cita es variada, pero hay clásicos que nunca fallan en arruinar el ambiente:

  • Llegar tarde y sin avisar: Si la puntualidad es una virtud, la impuntualidad sin excusa es un pecado capital. Entendemos que el tráfico en la ciudad es un monstruo, pero mandar un mensaje avisando que llegas tarde no cuesta nada y demuestra respeto por el tiempo ajeno. No eres la estrella de rock que se puede dar el lujo de hacer esperar a su público.
  • Estar pegado al celular: Es casi un acto de magia que estés ahí y a la vez no. Si pasas más tiempo viendo tus notificaciones o contestando mensajes que prestando atención a la conversación, es una señal de que no tienes interés y de que preferirías estar en cualquier otro lugar. La cita es contigo, no con tu teléfono.
  • Hablar solo de sí mismo: Hay una línea delgada entre compartir tu vida y monopolizar la conversación. Si después de media hora sigues en monólogo sobre tus logros en el trabajo, tus ex, tus problemas o lo increíble que eres, probablemente la otra persona ya esté planeando su escape. Una cita es para conocerse mutuamente, no para un stand-up comedy personal.
  • Comentarios inapropiados o machistas: Esto debería ser obvio, pero sigue pasando. Comentarios sobre tu físico que no pediste, chistes de mal gusto o frases que denotan una visión retrógrada sobre los roles de género son una forma rápida de asegurar que no habrá un segundo encuentro.
  • No ofrecer pagar o ser tacaño en exceso: Aunque muchas estamos dispuestas a compartir la cuenta o incluso a invitar, el gesto de ofrecer pagar demuestra caballerosidad y consideración. Si el otro saca una calculadora para dividir la cuenta hasta el último centavo de una manera exagerada, la sensación es bastante incómoda.

Actitudes que hacen que una chica odie de una cita

Más allá de los errores garrafales, hay actitudes más sutiles que pueden hacer que la noche se convierta en una tortura. Una de ellas es la falta de iniciativa o que todo el peso de la conversación caiga en ella. Es como si te hubieran invitado a jugar un partido de tenis, pero solo tú estás devolviendo la pelota. ¿No se supone que ambos deberían estar interesados en mantener el intercambio? Otra cosa que una chica odia de una cita es que se subestime su inteligencia o se asuma que no tiene opiniones propias sobre temas que van más allá del maquillaje o la ropa. Somos más que solo una cara bonita, y nos gusta que nos traten como personas interesantes con cerebro.

Finalmente, si al terminar la noche no hay una despedida clara, o peor, si se asume que por haber salido ya hay un “derecho” a un beso o algo más, es un gran error. El consentimiento es clave, y el respeto por el espacio personal es fundamental. Una cita puede ser una oportunidad increíble para conectar, reír y, tal vez, encontrar a alguien especial. Pero si se cruzan estas líneas rojas, lo más seguro es que esa persona se quede solo con la anécdota de otra cita para el olvido y tú en la lista de lo que una chica odia de una cita. El secreto es simple: sé tú mismo, pero la mejor versión de ti mismo, con respeto, atención y una buena dosis de sentido común.

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com