Lo malo de las plataformas on demand – nos mal acostumbran

No hay como negarlo, mucho del futuro que nos prometió la ciencia ficción, viene de la mano de la tecnología, los aparatos inteligentes y las apps, que transforman nuestro simple y ordinario mundo, a la maravilla y modernidad. Mucho de la revolución futurística que vivimos, con sus limitaciones claro esta, viene de los grandes avances tecnológicos que nos han maravillado, y entre esas grandes maravillas modernas, están las plataformas on demand.

Es más, creo que, si hubiera que elegir a las nuevas siete maravillas del mundo digital, entre ellas estarían las plataformas on demand, esas maravillosas aplicaciones, o programas pues, que hicieron nuestra vida más simple, más hermosa para cambiar muchos paradigmas del entretenimiento.

Digo, si alguien me hubiera dicho en los años noventas, que en el futuro habría pequeños aparatos con pantallas, que nos permitirían llamar a otras personas, ver películas, escoger series y mensajearnos con cualquier persona en el mundo, no lo hubiera creído, y me hubiera parecido una locura, pensar que yo viviría esa maravilla moderna.

Ya sé, eran los años noventas, pero incluso en esos años, ya para nosotros era blow mind, los Cd´s, Encarta y el Internet; que fueron gran cosa en esos años, pero el salto tecnológico, de teléfonos celulares que solo marcaban, a los teléfonos inteligentes que conocemos hoy en día, fue un gran salto, uno que requirió mucha imaginación, para lograr transformar lo rutinario en asombroso.

Así que SÍ, la tecnología de la que disponemos hoy en día es una maravilla, que no cambiaría por nada; pero, hay que aceptarlo, estas nuevas formas de disfrutar al mundo, tienen cosas malas.

Creo que la principal cosa negativa de la cual podríamos hablar, es que las cosas inteligentes hacen personas más tontas, lamentable, pero cierto, y el montón de cosas inteligentes que tenemos, para hacer casas inteligentes, con internet de las cosas, con electrodomésticos interconectados por Alexa o cualquier otro asistente de voz, que ofrecen muchas funcionalidades con apps, nos hacen tontos y flojos.

Bueno, un pequeño sacrifico para disfrutar de las maravillas del mundo moderno; precio que fácilmente pagamos todos, sin pensarlo o cuestionarlo. Supongo que, para muchos, hacerse tonto, con tal de vivir tal revolución digital, no es un sacrificio, sino algo natural, una forma de evolución del hombre, que dejo de ser Homo Sapiens para ser Homo Digitalis.

Lo peor, es que nos encanta

Pero, hay cosas malas, y no lo digo por la ignorancia, aunque, admito, debería mortificarme más, eso de estupidizarme frente a la tecnología, pero, no lo hace. Sin embargo, si me inquieta otros contras tecnológicos, sobre todo hablando de las plataformas on demand, que las amo, pero también las odio.

Ah, así son todas nuestras relaciones ahora, bien toxicas, super pasivo agresivas, llenas de amor-odio.

Y es que, en verdad, las plataformas on demand tienen un lado oscuro, y es que nos mal acostumbran a tener las cosas on demand.

Sí, irónico, que hayamos luchado decenas de años para lograr la habilidad de disfrutar de algo on demand, para quejarnos de ello; y es que, seguro te pasa, ya esta tan metido en nuestra consciencia eso de escoger lo que quieres ver, que, justo cuando te pones a ver la televisión, te descubres intentando cambiar el contenido.

Seguro te ha pasado, y si ya estas sintonizado con las cosas on demand, todo en tu vida, lo quieres así. En verdad, estas plataformas nos mal acostumbran a no soportar, ni un segundo, algo que no queremos ver, para desesperada y compulsivamente ver cómo podemos cambiar eso, por algo que si queramos ver.

Pasa con series en televisión abierta, es más, pasa con películas, y si estas en el cine, y la movie esta aburridísima, de repente sientes la gran necesidad de buscan algo que, si quieras ver, y esta, no es la única mala maña que nos han dejado estas plataformas de streaming on demand, además, ya estamos acostumbrados a adelantar 10s o, adelantar la película hasta donde se ponga buena, es más, a veces con series, puedes saltar hasta capítulos; no importa que exista el riesgo de perderte algo importante en la trama, ahora con esta forma de ver contenidos, uno corre esos riesgos cuando la trama se torna ligeramente aburrida.

Supongo que ese es uno de los grandes problemas de esta tecnología, nos acostumbra a no aburrirnos, eso, lo llevamos al extremo, a la menor señal de aburrimiento, cuando baja el ritmo la trama, un solo punto, nuestra mala costumbre on demand, de querer algo interesante, nos hace avanzar.

Yo me he visto muchas veces en el cine, en conciertos, en espectáculos, en eventos deportivos, en eventos sociales, es más, hasta en la navidad con mi familia, buscando la forma de darle click al siguiente capítulo.

Bueno, tal vez esto sea como la estupidización, y es un pequeño pago que hacemos, para disfrutar de la tecnología streaming; después de todo, finalmente siempre pagamos un alto costo por las cosas que queremos.

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