La Paciencia hoy en día

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Si hay algo en esta vida que está escaseando es la paciencia y las ganas de aguantar las cosas de los demás; no sé si esta falta de paciencia de hoy en día sea provocada por algún bicho o bacteria que se esparce por el aire, o simplemente sea un egoísmo crónico que se traduce en una paciencia nula y cero ganas de aguantar a lo demás con su cosas, sus ondas raras y cuando menos lo piensas, te conviertes en un monstruo intransigente, sin paciencia, sin ganas y con muchas críticas para esas personas que están acabando con tu paciencia. O será que ya no tienes o mejor dicho, tenemos paciencia, que ante el menor conflicto, que ni siquiera es confrontación, inmediatamente reaccionamos a la defensiva y simplemente estallamos.

Simple.

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Tal vez sea eso, y nuestra paciencia no es infinita y conforme pasa el tiempo y nos enfrentamos y confrontamos con el mundo, acabamos con esa paciencia: esa moneda que damos en los intercambios sociales en la convivencia diaria.

Acaso esto de la falta de paciencia hoy en día es por falta de yoga, meditación y paz interior, ¿será?, o igual simplemente somos personas con egoísmo crónico que solo pensamos en nuestras necesidades, deseos y miedos propios, ¿cuál será?, o tal vez haya una tercera respuesta que no es tan fácil de vislumbrar.

Y a mí me asombra la paciencia hoy en día, o mejor dicho la falta de paciencia; pero no estoy hablando de los demás y como su falta de paciencia afecta mi vida. En realidad lo que me asombra de forma angustiante es mi falta de paciencia personal para aguantar a lo demás.
No sé, realmente me parece alarmante las pocas ganas que tengo para aguantar a los demás, cuando típicamente yo, una persona tranquila y con un gran exceso de paciencia, ahora tengo tan pocas ganas de aguantar a los demás, que solo me hace falta que alguien abuse de la convivencia para poner a esa persona con una etiqueta roja para la siguiente cosa intolerante, grosera o molesta que haga, claro, según mi criterio y poca paciencia; para en su tercera ofensa, repito, según mi eje moral de ofensas, solo necesito 3 razones para parar en seco a esa persona.

Eso o a veces simplemente me dejo llevar por mi falta de paciencia y ganas para decir en voz alta o pensar:
I don’t give a shit o me vale madres.

Y en el momento en el que sufro de mi falta de paciencia, simplemente me dejo llevar por aquello que creo es la forma más sana de reaccionar: no dejarme de las personas, porque cuando lo haces, cuando menos te das cuenta te conviertes en un trampeador humano; pero después en retrospectiva simplemente veo mis actos y acciones como falta de paciencia y entonces me entra la culpa moral por reaccionar de una manera exagerada y tal vez muy defensiva.

Es que encontrar hoy en día el equilibrio entre mucha o poca paciencia, es tan difícil como intentar ser un adulto funcional con virtudes y defectos, mientras los demás intentan con su poca paciencia tolerarte y soportarte, así como eres.

Definitivamente hoy en día, con este exceso de comunicación del cual nos proveen las redes sociales, así como la falta de paciencia crónica de estos días, hacen que la convivencia sea más complicada y terminamos tratando de no matarnos de forma metafórica con comentarios en Facebook.

Creo que empiezo a creer que todo esto de la convivencia se debe tratar prendiendo el cerebro y sobre todo, prendiendo no solo nuestra moral y conciencia, sino nuestra inteligencia emocional para sobrevivir estos extraños días que carecen de paciencia personal y colectiva; todo sea para sobrevivir de la mejor manera posible y con el menor número de heridas posibles.

Aunque bueno, finalmente podemos estallar en enojo perdiendo la paciencia o podemos simplemente poner la mente en blanco y contar hasta diez, mientras las pendejas y la intolerancia de los demás nos dan directo en la jeta.

Supongo que la paciencia hoy en día es algo extraño, es un mito urbano del cual todos hablamos. O tal vez todo es un estire y afloje, o igual, cuando llegas a los 30 simplemente ya se te acabo tu ración personal de paciencia, confianza e inocencia y solo esperas que en los 40 y 50 la falta de energía y la madurez mental te la vuelvan a dar.

Digo, puede ser.

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