Las mejores películas de Quentin Tarantino
Prepara las palomitas y tu estómago para una sobredosis de hemoglobina, porque adentrarse en la mente de este director es un viaje sin retorno lleno de violencia estilizada y pláticas interminables sobre comida rápida europea. Si eres de la raza que disfruta de tramas desordenadas, personajes con una brújula moral totalmente descompuesta y un fetiche nada disimulado por las tomas de pies descalzos, entonces has llegado al lugar indicado para armar tu fin de semana. A lo largo de más de tres décadas, las películas de Quentin Tarantino han redefinido por completo la cultura pop, convirtiéndose en el equivalente cinematográfico a echarle salsa habanera a tus tacos: sabes perfectamente que va a picar, sabes que te hará sudar, pero es tan adictivo que no puedes dejar de consumirlo. Ponte cómodo, apaga el celular y acompáñame a repasar esas cintas que te hacen gritarle a la pantalla mientras intentas descifrar en qué diabólica línea temporal se encuentra la historia que estás viendo.
Tiempos Violentos (Pulp Fiction): El rey indiscutible del desmadre cronológico
No podemos hablar de las joyas de este excéntrico director sin ponerle una corona de oro macizo a la cinta que nos enseñó que un reloj familiar puede esconderse en los lugares más incómodos y oscuros imaginables. Esta es, para la gran mayoría de los críticos de sillón y los expertos de café, la obra maestra definitiva dentro del universo de las películas de Quentin Tarantino, y los aplausos están más que justificados. Nos regaló a un John Travolta bailando twist con Uma Thurman en una escena icónica, a Samuel L. Jackson citando pasajes bíblicos apócrifos antes de vaciarle el cargador a unos pobres diablos, y un maletín brillante cuyo contenido sigue siendo uno de los mayores misterios y chismes de la historia del cine. Es ese tipo de película magnética que, si la agarras a la mitad en la televisión un domingo de flojera, te quedas pegado al sillón hasta que ruedan los créditos, simplemente porque los diálogos son más filosos y entretenidos que una navaja de barbero.
Bastardos sin Gloria (Inglourious Basterds): Reescribiendo la historia a batazos
¿Qué pasa exactamente cuando juntas a Brad Pitt intentando masticar un acento sureño, un escuadrón de soldados sedientos de arrancar cabelleras y al villano más carismático y estresante de la pantalla grande? Obtienes una verdadera joya cinematográfica que te mantiene al borde del asiento mientras te comes las uñas por la pura tensión generada durante una plática sobre crema y strudel de manzana. Entre todas las películas de Quentin Tarantino, esta brilla por agarrar los sagrados libros de historia universal y usarlos de servilleta para darnos un cierre alternativo de la Segunda Guerra Mundial que todos aplaudimos de pie en las salas de cine. El Coronel Hans Landa, interpretado de forma magistral por Christoph Waltz, es ese tipo de antagonista impecable que odias con toda tu alma, pero que no puedes dejar de mirar porque cada palabra amable que escupe es una cátedra de cómo poner a sudar frío a todo el elenco y al público entero al mismo tiempo.
Kill Bill (Vol. 1 y 2): La venganza se sirve fría y con un pants amarillo
Si alguna vez tu ex te hizo enojar muchísimo, agradece al cielo que no eres “La Novia”, porque el nivel de rencor y toxicidad que maneja esta mujer es suficiente para exterminar a la mitad de la población de criminales internacionales usando únicamente una espada samurái hecha a la medida. Esta epopeya de sangre dividida en dos volúmenes es un homenaje bellísimo, descarado y salvaje a las artes marciales asiáticas, los spaghetti westerns y las mangueras de sangre falsa a presión. Aquí te dejo algunas de las razones por las que esta historia de venganza es una parada obligatoria en tu maratón:
- La masacre contra los 88 Locos en el restaurante japonés es una coreografía alucinante que parece un ballet clásico, pero con amputaciones volando por los aires.
- El estricto entrenamiento con el maestro Pai Mei te enseña que romper tablas de madera a puñetazo limpio construye el carácter (y te destroza los nudillos para siempre).
- El legendario y escalofriante silbido de Elle Driver caminando por los pasillos del hospital, que se te queda pegado en el cerebro y terminas tarareando mientras te bañas.
Para cerrar este recorrido lleno de balaceras estilizadas y diálogos filosóficos sobre la nada misma, es imperativo hacerle una reverencia a Django Sin Cadenas, una cinta salvaje donde Leonardo DiCaprio literalmente se cortó la mano de verdad con una copa de cristal y siguió actuando como un campeón porque el arte exige sangre real. Cuando revisamos el catálogo completo de las películas de Quentin Tarantino, nos damos cuenta de que su genialidad radica en tomarnos completamente por sorpresa, mezclar géneros cinematográficos que en papel no deberían funcionar juntos y regalarnos un soundtrack impecable que terminamos escuchando en bucle durante meses. Es un cineasta rebelde que hace lo que se le da la regalada gana en el set de grabación, rompe todas las reglas de la narrativa tradicional y nos entrega puro entretenimiento del bueno para esos fines de semana donde la vida cotidiana es demasiado aburrida y necesitamos urgentemente que nuestra pantalla explote en colores vivos, groserías perfectamente estructuradas y muchísima actitud.