La intolerancia vs la libertad de expresión

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Desde el día de ayer me ha estado dando vueltas un tema en particular en la cabeza, si te preguntas que es lo que me agobia hoy, la respuesta sería nada, simplemente me puse a pensar en la libertad de expresión, la libertad de poder expresar cuanto pensamiento ridículo y estúpido se nos ocurra y la libertad del mundo a escucharlo, su libertad a aceptarlo o su libertad de rechazarlo tajantemente como la idea que lo origino.

La intolerancia vs la libertad de expresión
Verán hoy en día está sucediendo un fenómeno muy extraño nunca antes visto, ahora una persona puede plasmar sus ideas y transmitirlas a millones de personas, bueno tal vez exagero y no se propaga a millones pero si por lo menos a centenas, ahora la información ya no es estática todo lo que digamos puede ser usado en nuestra contra con un eco que retumbará durante toda la eternidad con un simple comando “COPY PASTE”.

Y como es posible esto, pues gracias al internet a sus redes sociales a los sistemas de blogs, a los sitios en línea, es gracias a ellos que podemos estar charlando tu y yo, lo peor de todo esto es que mis palabras, mis intolerancias y mis locuras se grabaran en el implacable acero del internet y servirán de testigo cada que tú me quieras reclamar algo.

Como extraño aquellos días en los que uno podía decir cuanta estupidez inaudita pudiese concebir su cerebro, sin ningún tipo de repercusiones; sí antes uno podía decir literalmente cualquier fregadera de cualquier cosa, tema, persona, situación y no pasaba mas allá de que dos o tres personas escuchasen y dijesen ese tipo está bien orate y las palabras se perdían en el tiempo.
De verdad uno podía decir “AY CARAY NO SE SUMAR” y en primera a nadie le interesaría o nadie hubiera prestado atención, ahora en tiempos modernos todos suman pero sus críticas a tu falta de intelecto, pero lo que más se juzga y con mayor peso es la falta de criterio, pero dime tú ¿Qué es el criterio? ¿Qué es la tolerancia? Como alguien puede decirse tolerante y ser duro verdugo de los que piensan diferente a él.

Creo que mi deber como comunicante (digo comunicante Y NO COMUNICADORA a propósito) es defender la libertad de expresión, esa maravillosa libertad que me permite expresarme y decir mis ideas, ese increíble y subvalorado concepto que nos permite comunicarnos con el mundo; pero creo firmemente que también dedo defender mi derecho a no escuchar todo aquello que diga el mundo, y esto lo digo porque si es un mundo libre en el que cada quien puede decir lo que piensa estoy segura que habrá muchas personas que piensen de forma opuesta a la mía y me preocupa el momento en que me sentiré agraviada por estas palabras.

Frente a nosotros tenemos la libertad de expresar hasta nuestros pensamientos más ruines y obscuros porque es nuestra libertad, y al igual que nosotros existen muchos más que serán libres de rebatirlos.

Libertad o juicio común para filtrar nuestras ideas y no vomitar todo lo que se nos ocurra, libertad para comprender que hay personas diferentes a nosotros, libertad para tolerar otras formas de expresión. Libertad para decir cuánto aberramos las aberraciones de otras personas.

Eso me lleva a otra cuestión paradójica, porqué una persona puede aberrar tanto las aberraciones mentales de otra llamándola aberrante o intolerante, ¿qué acaso no sería también ser intolerante?

Sea como fuere creo que debemos ser mesurados y medir la fuerza y el impacto de nuestras palabras, porque a diferencia de hace diez años cuando gritaba tus ideas y las veía perdidas en el aire, ahora se graban en un implacable disco duro.

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