Lecciones locas de amor que nos dio La Bella y la Bestia

¿Quién no ha suspirado con la historia de La Bella y la Bestia? Un clásico de Disney que nos ha hecho creer en el amor verdadero, ¡pero también nos ha dejado unas cuantas lecciones bastante chifladas! Agárrense, porque vamos a desmenuzar esas enseñanzas “amorosas” que nos regaló este cuento.

Se busca Bestia con castillo (y mucho varo)

Empecemos por lo más obvio: ¡el dinero lo es todo! Bueno, no todo, pero ayuda bastante. Si eres una bestia peluda, gruñona y con muy malos modales, pero tienes un castillo enorme lleno de lujos y una fortuna que no te acabas, ¡tienes chance con una chica guapa! Así que ya sabes, ¡a invertir en bienes raíces!

Síndrome de Estocolmo nivel Disney

Ok, pongámonos serios por un momento. ¿No les parece un poquito raro que Bella se enamore de su captor? O sea, la encierra en un castillo, la obliga a cenar con él y le da ultimátums. ¡Suena más a secuestro que a romance! Pero bueno, supongo que cuando tienes vajilla parlante y candelabros cantantes, el Síndrome de Estocolmo se vuelve más llevadero.

El amor entra por el estómago (y la biblioteca)

Si quieres conquistar a una chica, ¡olvídate de las flores y los chocolates! Lo que realmente funciona es una biblioteca gigante llena de libros antiguos. Y si además le ofreces una cena elegante preparada por un chef francés (aunque seas tú quien la pague), ¡la tienes ganada! Así que ya saben, ¡a ahorrar para la biblioteca y las clases de cocina!

La belleza está en el interior (pero un cambio de imagen no le vendría mal a nadie)

La Bella y la Bestia nos dice que lo importante es el interior, que el físico no importa. Pero vamos a ser honestos, cuando la Bestia se transforma en príncipe, ¡hasta nosotros suspiramos! O sea, el interior es importante, sí, pero un buen cambio de imagen nunca está de más. ¡Y que lo diga Belinda!

Nunca confíes en un galán con copete engomado

Gastón es el claro ejemplo de que los músculos y la buena apariencia no lo son todo. Un tipo engreído, egocéntrico y obsesionado con la cacería no es el mejor partido. Así que chicas, ¡huyan de los galanes de gimnasio que solo se preocupan por su apariencia! Busquen a alguien que las haga reír y que no se crea la última Coca-Cola del desierto.

En fin, La Bella y la Bestia es una historia que nos encanta, pero también nos deja unas cuantas lecciones de amor bastante peculiares. Así que la próxima vez que la vean, ¡recuerden tomarla con humor y no aplicar todo al pie de la letra! Y si encuentran una bestia con castillo, ¡no duden en invitarme a la boda!

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com