“jiji” ¿Qué paso con el clásico jajaja?
Vivimos en una época oscura y confusa para la comunicación digital, una era donde la gente ha decidido que aplastar el teclado con el glorioso y tradicional “jajaja” ya no es suficiente para expresar que algo les dio gracia. Atrás quedaron los tiempos hermosos y sencillos en los que, si un meme te hacía escupir el café, simplemente mandabas un “jajajajaja” kilométrico que demostraba tu nivel de euforia. Hoy en día, la bandeja de entrada de WhatsApp parece un zoológico de expresiones extrañas, snobs y francamente perturbadoras. De repente, le mandas un chiste buenísimo a tu compa y en lugar de recibir la validación emocional que mereces, te contestan con un minúsculo, refinado y casi pasivo-agresivo jiji.
¿En qué momento nos volvimos tan estirados? ¿Acaso estamos tomando el té con la realeza británica a través de una pantalla?
Es hora de hablar de esta epidemia de risas raras que nos está robando la paz mental a los que extrañamos la simpleza.
La invasión del jiji y otras risas con el meñique levantado
Vamos a ser honestos y un poco gruñones al respecto: el jiji es la risa oficial de la gente “fifí” de internet. Cuando alguien te escribe eso, no puedes evitar imaginar a una persona sentada con una postura perfecta, tecleando con las uñas recién hechas y riéndose hacia adentro para no hacer ruido. Es una risa que carece de alma, de pasión, de esa vulgaridad deliciosa que tiene una buena carcajada real. Escribir jiji es como decir “tu comentario me pareció ligeramente simpático, pero no lo suficiente como para mover mis músculos faciales”. Y lo peor es que se está multiplicando. La gente lo usa para hacerse los tiernos, los inocentes o los misteriosos, pero a los que somos de la vieja escuela del humor digital, nos genera una desconfianza absoluta. Como diría el sabio pensador de internet anónimo: “Quien se ríe con la ‘i’ en un chat, es capaz de traicionarte por un pan dulce”.
Los bilingües de teclado y mi propia crisis de identidad
Pero la tragedia no termina en las vocales cerradas, porque luego tenemos a los que se fueron de intercambio un semestre y regresaron con el teclado configurado en inglés de por vida. Sí, hablo de los insoportables del “hahahaha”. ¿Por qué pones la ‘h’ si estamos hablando en español? A menos que estés exhalando aire sobre el vidrio de tu celular para limpiarlo, ese “hahaha” solo nos dice que te crees gringo y que probablemente pronuncias “Wi-Fi” con un acento exagerado. Sin embargo, antes de ponerme a cancelar a medio internet, tengo que hacer una dolorosa confesión y mirar mi propio tejado de cristal. Resulta que en este circo de risas exóticas, yo soy la payasa principal. Y no, no es por hacerme la “única y detergente” o la otaku, sino simplemente porque estoy estudiando chino. Así que he adoptado la divina costumbre de reírme como ciudadana honoraria de Beijing (北京): “哈哈哈哈”. Y la cosa no para ahí, porque luego, cuando sé qué contestar, les suelto todo en chino con un “非常好” o un “是的”. ¿Que si la otra persona me entiende? Seguramente no, pero me vale, yo tengo que practicar. Así es, me quejo de los demás, pero yo decido mandar caracteres chinos para reírme de un meme de perritos. La hipocresía es deliciosa.
El diccionario de la risa moderna (para que sepas con quién tratas)
Para que no te tome por sorpresa la próxima vez que abras tus mensajes, he clasificado los tipos de risa que están destruyendo nuestras sanas costumbres comunicativas. Identifica a tus amigos y decide si vale la pena seguir hablándoles:
- El clásico (jajaja): Persona confiable, estable, probablemente paga sus impuestos a tiempo y sabe disfrutar de un buen meme sin pretensiones.
- El fifí tierno (jiji): Individuo que probablemente desayuna matcha, le pone suéteres a sus perros y te juzga en silencio si usas emojis pasados de moda.
- El falso gringo (hahaha): Su sueño frustrado es vivir en Los Ángeles. Spanglish constante. Te dice “bro” aunque sean primos.
- La estudiante a la que le vale todo (哈哈哈哈): O sea, yo. Cero pretensiones y cero ganas de hacerme la interesante; la verdad es que simplemente me importa un rábano si la otra persona me entiende. Estoy estudiando el idioma, necesito practicar, y si rompo la fluidez de la comunicación porque no sabe qué significa mi risa la otra persona, es su problema. Mi aprendizaje está por encima de la comunicación en el chat.
- El psicópata (jejeje): Nadie que escriba “jeje” tiene buenas intenciones. Es la risa de un villano que acaba de planear cómo robarte el internet del vecino.
Supongo que tendremos que aprender a convivir con esta ensalada de carcajadas digitales. Ya sea que te rías como señor feudal, como turista gringo o que sigas usando el jiji para hacerte el interesante, lo importante es que sigamos compartiendo esos memes que nos hacen la vida menos miserable. Aunque, la verdad, si me vas a contestar mi mejor chiste del año con dos letras minúsculas, mejor déjame en visto.