Ineficiencia al 100%

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Híjole cada que descubro que algo organice mal en la mendiga agenda, cada que descubro que se me olvido una cita o junta de trabajo, una entrevista que tenía la idea de que era para mañana pero no lo es y por pura casualidad al abrir la agenda del iPhone descubro que es en 20 minutos en lugar de mañana, solo puedo pensar que soy muy ineficiente, y cada que estoy a punto de disculparme diciendo honestamente “se me olvido, que te había agendado ese día” solo puedo pensar, CÓMO CARAJOS VOY A CONTESTAR ESO, así que termino inventando todo tipo de excusas bobas pero intento que sean creíbles.

Carajo, repito, carajo y ni porque ahora tengo todas mis citas en la agenda del teléfono y mi correo doy una y termino olvidando y confundiendo todas mis citas pensando que son el mismo día, o una hoy y otra mañana pero resulta que es al revés y la que era hoy en la comida es mañana y la de mañana en la noche es hoy, toda esta confusión lejos de resultarme graciosa como para reírme de mi con mi clásico “jajajaja” solo hace que me frustre y piense lo ineficiente que soy, y una cosa es ser ineficiente y otra cosa es evidenciarlo o que yo me ande anunciando como ineficiente.

En este punto tengo que reciclar el consejo que me dio una vez hace muchos años el publicista Martin Oyamburu socio fundador de la extinta agencia de publicidad “Socios y Asociados”:

Si cometes un error, di que no es un error.

Y pensarás, ¿cómo? y lo que él me aconsejo hace muchos años es que si te equivocas, en vez de disculparte y decir “sí, es un error”, conviertas ese error en un acierto y le busques una explicación creativa y lo hagas parte de la estrategia, pero, claro Martin era un publicista y su oficio era hacer crear a los demás algo, que comprarán una idea, por eso esa frase se convirtió en su máxima.

Que de alguna manera eso hacemos todos hoy en día, y a los errores los hacemos parte de nuestra vivencia, claro, no se aprende nada de ellos pero cuando tienes a alguien que te está preguntando porque no te apareces o no has llamado para concertar cierta cita, en vez de aceptar que se te olvido por completo, solo puedes inventarte algo muy creativo que la otra persona crea por completo.

Solo imagina este escenario, uno caótico en donde la otra persona te llama muy impaciente con la vena de la frente casi explotando, escurriendo bilis por los poros de su piel mientras tu estas platicando sin la pena por Facebook o revisando tus emails:

Persona psicótica que dejaste plantada (claro, la sicosis es porque la dejaste plantada): Yesica, que tal
Tú, o sea yo: Ah qué onda, que me cuentas, ¿cómo has estado? (pensando, y en 3,2,1 te cae el veinte), oye que pena pero ando aquí atorada en una junta de trabajo
Persona psicótica: ah sí claro.
Supongo que lo mío no está en organizar agendas, hacer citas o participar en juntas, lo mío se centra en atender a procesos creativos, allí sí que soy eficiente al 100%, de mientras me concentro o trato de hacer bien ambas cosas, en lo que me consigo una asistente, obviamente.

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