I am a writer, soy escritora

0

¡Soy escritora!

Últimamente todo mundo me categoriza o más bien me etiqueta como reportera, pero yo no soy reportera; y no tengo nada contra los reporteros, pero yo no soy reportera, es como si me dijesen ociosa por no hacer nada la mayor parte del tiempo, no, no, no. Eso no me hace ociosa ¿o si?

Siempre, desde pequeños la sociedad ha hecho mucho énfasis en definir quienes somos, desde la pregunta básica ¿Quién eres?, en su sentido literal fundiéndose pronto en una compleja metáfora de vida, ¿Quién soy?, así es como un buen día, deja de ser suficiente decir soy Yesica Flores y se comienza una búsqueda interminable sobre la identidad personal. ¿Quién soy? o más bien ¿qué soy? Acaso es importante, acaso importa lo que los demás digan sobre mi. Me pregunto por qué los roles sociales deben definirnos como personas, cuando se dejó de pensar en el objetivo mismo y se comenzó a pensar en función de la función.

La búsqueda de la felicidad, a eso se resume todo. ¿El desempeño de un trabajo o una tarea social nos define?, ¿es parte de nuestra felicidad?, ¿el trabajo nos hace felices?, ¿son las personas que nos rodean? ¿por qué aceptamos la compañía de cualquier persona?, ¿es tan grave la soledad relativa?, ¿por qué?, me pregunto por qué es parte del proceso de crecimiento y madurez de una persona pensar y pensar filosóficamente en las metas y los objetivos de vida, acaso no son más felices aquellos que no se preocupan que los que si lo hacemos, esa sería la única respuesta que pueda contestar yo acertadamente ESAS PERSONAS SON MÁS FELICES, en un sentido estricto menos preocupadas. Estoy muy tentada a citar a Maslow con su famosa pirámide, cuyo afán sicológico fue sustituido por los tecnicismos de la mercadotecnia, ja, irónico. Ahora los avances sicológicos modernos son impulsados por la mercadotecnia y el desplazamiento de productos, ya no se trata de conocer las complejidades de la mente para llenar los vacíos, ahora se trata de vender, simplemente vender en una economía global. Oh, aquellos años dorados cuando la mente, cuando las personas eran el objetivo y no la función.

Creo que me dejare de disparates económicos, que no son mi fuerte, y regresare a las ideas.

Bien, Maslow plasmo en su famosa pirámide una teoría de conducta que explica cómo es que funciona una persona y cómo actúa esta en función de satisfacer sus necesidades; partiendo de los más básicos y puramente instintos fisiológicos tan simples como comer, respirar o defecar. Suena lógico no lo creen, quien se preocuparía por ser la persona más popular de la comunidad, cuando no tiene ni que comer; claro, la prioridad es satisfacer las funciones primarias del organismo para ir avanzando a las más complejas metas de vida. En realidad esta pirámide funciona como una escalera en la que evolucionan las necesidades de una persona hasta que llega a un punto de buscar satisfacer necesidades mentales más complejas. Así es como el ser humano camina por las necesidades fisiológicas -> seguridad -> afiliación -> reconocimiento -> *autorealización*

Pero en un sentido estricto, en un sentido literal de acuerdo a esta teoría, solo un pequeño porcentaje de la población buscaría encontrar las respuestas al existencialismo humano, a la aceptación de los hechos, a una educación moral plena, a su función como ser humano pleno y adecuado con el entorno.

Tal vez sea muy cierta esta teoría de los años 40´s y por eso muchos se estancan o nos estancamos en la necesidad de reconocimiento, si, tal vez esa sea la respuesta o más bien ahí comiencen las preguntas. RECONOCIMIENTO.

Me he preguntando infinidad de veces, por que no simplemente puedo ser y dejarme llevar, en lugar de cuestionarme siempre tantas cosas. En realidad importa ser escritora, reportera, ociosa, publicista o vendedora, en realidad importa el reconocimiento de los demás o tal vez solo busco mi reconocimiento propio, en realidad importa cumplir con un rol social o una imagen pública, cuando dejo de importar lo que yo quiero por lo que los demás piensas, o es que acaso es cierto y soy un ser social y mi desempeño adecuado va en función de ser un ente sociable.

En realidad yo soy escritora, por lo menos de corazón, pero que tan importante debe ser para mí el aclararle al mundo mi concepto sobre mi misma. Saben hace tiempo aprendí que si todos te dicen caballo, terminas creyéndolo aunque no seas un caballo, de ahí que tal vez surge mi imperante necesidad de repetirme siempre lo que yo soy, para evitar que la masa me confunda y me sumerja en un letargo y que me diga que soy, ahora soy yo y únicamente yo quien dice que soy.

Que es lo que soy versus lo que quieren que sea.

La única conclusión es que yo soy escritora y ¿tú?, y lejos del oficio que haya estudiado y la profesión a la cual me haya dedicado, es mi corazón el que se consagro a las letras. Letras a veces bellas, otras tantas irónicas, algunas ocasiones inspiradoras, a veces simplemente vendo ideas. Así que resulta que estoy tan lejos de lo que estudie, al contrario creo que estoy más cerca de lo que jamás nadie hubiera creído.