Hay que saber a quién le damos el corazón

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Esto parece ser muy pinche simple, una ley básica de la vida, que todas las personas deberían tener presente cuando se relacionan románticamente con otras.

Ya sabes, prender el cerebro y escoger selectivamente a quien le damos nuestro corazón con todos esos suspiros, esos besos, esas ideas sublimes, esos pensamientos sobre el futuro, esas sonrisas, esos sueños, esos detalles, esas complicidades; de forma concluyente hay que saber a quién se le da todo eso, porque no todos lo valoraran; por eso hay que prender el foco y saber a quién le damos todo eso bueno que está dentro de nosotros.

Cómo dice el viejo y sabio dicho: “no le des perlas a los cerdos”.
Ahora, con este dicho, no estoy diciendo que las personas que no te valoren todos son unos malditos y miserables cerdos, nooooo, lo que quiere decir el dicho, es que no le des lo más valioso de ti, a alguien que no lo va a valorar.

Estoy convencida que en esta vida no hay buenos o malos, y todos en algún punto de la vida, estamos en uno de esos extremos, sin darnos cuenta; así que no hay que encasillar a nadie en esta vida o está loca y ridícula historia, como el bueno o el malo, porque todos estamos en algún punto de la vida, interpretando esos roles.

Así que no hay que amargarse la vida, pensando que todos son malos, creo que más bien la culpa es personal, porque no supimos dar lo mejor de nosotros a alguien que si lo valore.

Ese es el punto, en verdad hay que saber a quién le damos el corazón, hay que usar nuestra inteligencia, por más difícil que parezca cuando el cerebro se apaga y el corazón actúa, en verdad, hay que saber lo que se hace y escoger de una forma muy selectiva a esa persona especial que pueda quererte como lo mereces y apreciar todas esas facetas de tu persona, y disfrutarlas.

Ese es el punto, encontrar con alguien que disfrute de tus virtudes, pero sobre todo tus defectos, en vez de estar con alguien que las tolere y que tenga que tenerte paciencia.

Por eso hay que esforzarnos mucho, para encontrar a esa persona especial, para poderle dar el corazón y todo lo que eso conlleva, y esa persona aprecie el valor de esas “perlas”, porque si le das a la persona incorrecta tus mejores sentimientos, simplemente no serán valorados y terminarán en la basura.

Y podría pensarse, total, es una experiencia, y valdrá la pena vivirla; pero cuando se habla del corazón, si das lo mejor de ti a una persona que no lo merece y no lo aprecia, pues no es tanto como “total, ya pasara”, porque cuando se habla de amor, esperanza y todo eso bueno, cuando lo das sin pensarlo, te quedas sin nada, porque esos buenos sentimientos no son infinitos, y darlos de forma incorrecta harán que termines triste y desesperanzado.
Hay que prender el cerebro y hay que saber a quién le damos el corazón, a alguien que lo merezca, lo disfrute y lo valore.

Hay que darle el corazón, los suspiros, los besos, los buenos deseos, las buenas noches, las preocupaciones, los buenos días y todo eso sublime que puedas sentir, a alguien que lo valore, lo disfrute y lo atesore.