Hay personas que no se olvidan

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Y por cierto, cualquier persona que este apunto de proyectarse porque yo no la olvido, aclaró, no hablo de nadie en particular, solo hablo de una reflexión sobre recuerdos, amor, olvido, fenómenos quánticos de tiempo, mensajes del cosmos y pistas. Insisto, no hablo de nadie en particular y más bien lo hago de todos en general.

Y esta historia comienza el otro día, cuando está pensando en una persona que no puedo olvidar, ok, ok, ok, eso fue el otro día, no hoy, obvio.

Porque nos guste o no, hay personas que no se olvidan, personas que conocemos y se graban, no en nuestro corazón, sino en nuestra cabeza; esas personas que nos llegan hondo y profundo, esas personas que nos dejan un hueco adentro, un espacio vacío que tratamos de rellenar con otras cosas.

Creo que la culpa de todo eso, la tiene nuestra memoria, que es selectiva y caprichosa y nos obliga a recordar a alguien que no quiere ser recordado y lo principal, tu no quieres recordar, porque esa persona te trasrosco todavía la cholla, y si ya tenías serios problemas de personalidad, después de esa persona quedas mucho peor; pero aun así y a pesar de todo, tu mente recuerda selectivamente esos buenos momentos para proyectarlos en tu cabeza como películas viejas de vez en cuando, y no solo tienes funciones de cine dramático especial para ti, sino que hay algo más poderoso y tus recuerdos se despiertan con pequeñas pistas, cosas u objetos que activan tu memoria que se niega a olvidar, porque obvio, hay personas que no se olvidan, pues, que son inolvidables.

Hay personas que simplemente puedes recordar por flachazos de la mente u objetos cotidianos que tu mente relaciono con esa persona.

Pero antes de entender que solo es tu puta memoria torturándote, antes de eso, estamos en el extraño lugar en el que creemos que esos meros recuerdos son conexiones, son conversaciones mentales que tenemos con esa persona, son la manera en la que se nutre nuestra obsesión de no ser olvidados por una persona que no podemos olvidar, queriendo creer, que tampoco esa persona puede olvidarnos, que nos recuerda tanto, como lo hacemos nosotros y eso se convierten en esas pequeñas señales o mensajes, esas conexiones.

De eso precisamente hablaba el otro día, esa necesidad de aferrarnos a esas conexiones; y yo ya estaba en el plan aferrado de que esa era una obsesión, cuando una lectora me hizo contemplar la idea de que nos gusta recordar, la idea de que hay personas que no se olvidan y ser nosotros esas personas que no se olvidan nos puede llegar muy profundo.

Y cada quien encontrara a su persona especial e inolvidable, una vieja amistad, un viejo amor; personas que te gustaría tener en tu vida todavía, pero cuando recuerdas porque se fueron, cuando recuerdas que hay personas que simplemente no pueden estar juntas, personas que cambia, pero no se olvidan, cuando entiende eso, encuentras cierta paz en tus recuerdos.

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