Vida y Estilo

Hay cosas que no se prestan

En la vida, hay cosas que no se prestan. Son objetos, sentimientos o momentos que son tan preciosos y personales que no pueden ser compartidos o intercambiados con nadie más. Son parte de nuestra esencia, de lo que somos, y no podemos permitir que se diluyan en manos ajenas.

Objetos que no se prestan

Hay objetos que guardamos con celo, que nos recuerdan a momentos especiales o personas queridas. Son esos objetos que tienen un significado único para nosotros, que nos transportan a un lugar o un momento en el tiempo que no queremos olvidar. Pueden ser una fotografía, una joya, un libro o cualquier otro objeto que tenga un valor sentimental para nosotros. No podemos permitir que se pierdan o se dañen en manos de otra persona, por eso es mejor no prestarlos.

Sentimientos que no se prestan

Los sentimientos son algo muy personal, algo que nos define como seres humanos. No podemos prestar nuestros sentimientos, ni pedir prestados los de los demás. Cada uno de nosotros experimenta emociones de manera única, y es importante respetar eso. No podemos pretender que alguien más sienta lo mismo que nosotros, ni podemos obligarnos a sentir algo que no sentimos realmente. Los sentimientos son parte de nuestra intimidad, de nuestra esencia, y no deben ser compartidos a la ligera.

Momentos que no se prestan

Hay momentos en la vida que son tan especiales, tan únicos, que no se pueden prestar ni repetir. Son esos momentos mágicos que nos hacen sentir vivos, que nos llenan de alegría y emoción. Pueden ser un atardecer en la playa, una cena romántica, un concierto inolvidable o cualquier otro instante que nos haga sentir plenamente felices. Estos momentos son solo nuestros, y no podemos permitir que se diluyan en el tiempo o se compartan con cualquiera. Son instantes que nos pertenecen, que nos hacen únicos, y debemos protegerlos con todo nuestro ser.

En definitiva, hay cosas que simplemente no se prestan. Son parte de nuestra identidad, de nuestra esencia, y no podemos permitir que se diluyan en manos ajenas. Ya sean objetos, sentimientos o momentos, debemos proteger aquello que nos hace únicos y especiales. No podemos pretender que alguien más entienda la importancia de estas cosas para nosotros, ni podemos permitir que se pierdan en el olvido. Debemos aprender a valorar lo que tenemos, a protegerlo y a disfrutarlo en toda su plenitud. Porque al final, lo que realmente importa es lo que somos y lo que sentimos en lo más profundo de nuestro ser.

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Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com

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3 comentarios en "Hay cosas que no se prestan"

  • Y te falto libros, estos nunca regresan. Los desodorantes de rollón, los peines, ropa interior, o yo soy mas envidioso…

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