No hagas contacto visual en el metro

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El metro de la Ciudad de México es por excelencia el transporte más rápido y eficiente de la ciudad, además sin importar el aumento del costo en la entrada, sigue siendo una de las formas para desplazarse en la ciudad más económicas; pero viajar en metro es toda una experiencia, una que si la analizas bien parece salida de la dimensión bizarra, por muchos factores, haciendo poco apetecible viajar en metro.

Que para muchas personas, sobretodo snobs, el viaje en metro es algo que no se haría bajo ningún término, por aquello de que en el metro sólo viajan los pobres, pero definitivamente ese es un pensamiento muy snob, sobre todo si comparas los beneficios de trasladarte en 30 minutos en este transporte versus 1 hora y 25 minutos en coche, yo no lo pienso ni dos veces, plus no se manejar, jajajaja, pero ya me estoy dispersando en el tema, estoy perdiendo de vista el punto central. Pero es que verás, hay que entrar en contexto y entender la experiencia de viajar en metro, con todos sus bemoles.

Una experiencia que es muy común cuando uno es joven o estudiante, llegar a la escuela o trasladarte, se hace factible con el metro, pero esa experiencia a veces puede ser tan traumática que en cuanto tienes la oportunidad de nunca más viajar en metro, la tomas, sin importarte que sea rápido, ecológico o una aventura, porque eso es un viaje en metro, una aventura que a veces puede ser divertida, exótica versus otras veces que es una experiencia de ultratumba.

Abordar un vagón de metro siempre es un volado, a veces puede ser una buena experiencia y otras, la mayoría, no tanto; sobre todo si se te ocurriese tomarlo en horas pico, esas veces en donde hay tanta gente que te preguntas como es posible que el metro rompa las leyes de la física, esas que dicen que dos cuerpos no pueden ocupar el mismo espacio; ah pero en el metro si se puede, un vagón que ya va llenísimo, literal, no hay forma de que entre un clavo y por las matemáticas extrañas de la dimensión desconocida, terminan subiendo 10 personas más, así es, no suben 2 o 3 personas más, son 10 cuerpos para estar en un contacto tan íntimo que las reglas básicas sobre el espacio vital son violadas de muchas maneras.

Viajar en metro es toda una experiencia olfativa, visual y táctil, desgraciadamente, pero además de todas esas cosa rara que sólo pasan en el metro de una ciudad tan sobrepoblada como esta hay otras cosas que no se pueden olvidar, como por ejemplo nunca, nunca, nunca hacer contacto visual con nadie en el vagón. Esta regla apela directamente al sentido común y al sentido de la seguridad y la protección, ya sabes por aquello de que hay muchos bandidos y bandidas buscando una presa fácil para asaltarla y hacer todo tipo de fechorías, mmmm, disculpen mi lenguaje a veces me pasa. Corrijo, existe mucha gente mal pedo esperando a que te distraigas para bajarte algo, por ello entré menos contacto tengas con los usuarios mejor, estarás seguro/a.

Así que básicamente no se te ocurra hacer contacto visual con nadie y si llegara a pasar rápidamente desvía la mirada, como si eso nunca hubiera pasado, no es plan inseguridad personal, es que simplemente no debes hacer contacto visual.

Una regla básica de supervivencia urbana, pero ¿por qué es peligroso?, mmmm, llevo rato diciéndolo hay gente que sólo espera hacer empatía con un menos para hacer fregaderas.

Así que una práctica común en esta jungla, perdón digo metro, es que lleves un libro, una revista, un crucigrama o lo que sea, incluso puedes hacerte wey mirando tu uñas, que bueno, ahora con smartphones esto es más fácil, porque clavas la mirada en el cel y te pones a jugar, a ver tus fotos e incluso si tienes señal puedes ir chateando, en mi caso yo clavó la mirada fija para escribir, descubrí que es terapéutico ir en el metro escribiendo y así optimizo mis tiempos, de tal manera que evito toda posibilidad de contacto visual al concentrarme por completo en mi escritura, lo malo es que quedo muy desconectada del mudo real, pues del metro, pero últimamente siento la mirada de los extraños, esos chicos que están buscando hacer contacto visual conmigo a toda costa, es más, se me quedan viendo tan fijamente que eso resulta perturbador, digo, si ya conseguiste que la persona que quieres que haga contacto visual contigo voltee, de menos sonríe después y no te quedes con cara de perturbado.

Que por cierto, en el metro no se liga, noooooo, es el lugar menos indicado para hacerlo; a menos que sea un videoclip musical indie o una película de Woody Allen, en el metro no se liga, no señor.

Por eso de la seguridad, porque no sabes que intenciones tenga ese extraño en esos segundos que cruzan miradas; pero me ha pasado no muy común, no muchas veces, pero ha habido un par de ocasiones en las que he subido y he sentido un flechazo, dos veces en la vida, ah y la de esa rato, un chico tan guapo, tan seguro y tan caballeroso que no pudo intentar nada más porque yo me puse el reboso y evite contacto visual.

Ah, esta experiencia me atormentara de vez en cuando, como la vez que rechace a un chico tan escultural, tan hermoso, ojos verdes, tez clara, 20 centímetros más alto que yo y muy galante que intento durante 6 estaciones de metro decirme hola, pero claro, soy algo penosa así que termine metida en mis libros, y evitando cualquier tipo de platica, por más que él lo intento, ese tipo de cosas son las que me perseguirán el resto de la vida POR PINCHE TARADA, jajajajaja.

Supongo que la costumbre de evitar hacer contacto visual en este lugar tiene su alto precio.

Aunque nunca dejo de pensar en la seguridad.

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