Hacemos las preguntas incorrectas
¿Alguna vez te has sentido como un perro amarrado fuera de su casa, esperando a que la vida te saque a pasear? Seguramente sí. Todos hemos estado ahí, preguntándonos por qué las cosas no salen como queremos, por qué no encontramos las respuestas que buscamos, pero, ¿y si te dijera que el problema no son las respuestas, sino las preguntas incorrectas que estamos haciendo?
En lugar de preguntarnos “¿Por qué a mí?”, tal vez deberíamos preguntarnos “¿Qué puedo aprender de esto?“. En lugar de “¿Por qué no soy feliz?“, intentar un “¿Qué pequeñas cosas me dan alegría y puedo hacer más seguido?“. Suena sencillo, ¿verdad?; sin embargo, en la práctica, es más fácil echarle la culpa al destino que replantear nuestras preguntas.
Es como cuando vas al puesto de tacos y dices “¿me puede dar uno, por favor?” y el taquero, experto en su arte, te sirve un delicioso taco de suadero, cuando en realidad tu querías uno de pastor, así pasa con la vida, si haces preguntas o peticiones incorrectas, obtendrás respuestas o resultados genéricas.
Ahora, no te estoy diciendo que al hacer preguntas correctas obtengas respuestas correctas o las respuestas que necesitas, ya que en esa parte interviene otra persona y la claridad de sus ideas; pero al preguntar con intensión o analizar tus preguntas podrás avanzar en tu camino de lo que buscas y necesitas.
La próxima vez que te sientas atorado/a, frustrado/a o simplemente de malas, detente un momento para analizar las preguntas que te estás haciendo. ¿Son preguntas incorrectas que te llevan a callejones sin salida? ¿O son preguntas que te abren puertas a nuevas posibilidades?
Recuerda: la vida es como una piñata, si le pegas con las preguntas incorrectas, solo conseguirás un buen golpe en la pared, pero si le pegas con las preguntas correctas, ¡prepárate para una lluvia de dulces oportunidades!
A fin de cuentas, se trata de reírnos un poco de nosotros mismos y de nuestra tendencia a complicarnos la existencia. La vida es demasiado corta para hacernos preguntas incorrectas. ¡Mejor cambiemos el chip y empecemos a buscar las respuestas que realmente importan!

