Hacemos las preguntas incorrectas

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Creo que esa es la única constante humana que compartimos y transciende fronteras, idiomas, tiempo y espacio; vivimos en una gran confusión, una vida llena de dudas e incertidumbre que nos agobia y siempre es culpa del hecho que hacemos las preguntas incorrectas de la vida, sobre la vida, el amor, las relaciones y todas esas cosas que importan.

Cuantas veces no te ha pasado que las personas cuando contestan tus preguntas, sientes intranquilidad porque aquello que querías saber, sigue sin responderse; lo que te genera frustración y las ganas de seguir preguntando con insistencia hasta obtener la respuesta.

Pero lo que no sabes, lo que no sabemos, es que estamos haciendo las preguntas incorrectas, por lo que obviamente nunca tendremos la respuesta que perseguimos.

Y la culpa de todo esto está en la semántica, la forma en la que nos expresamos y como acomodamos las ideas. Para que de una manera bizarra vivamos de nuevo el fenómeno de la Torre de Babel, pero esta vez la incomunicación sucede cuando preguntamos de forma errónea las inquietudes de nuestra vida.

Que ahora, es bien pinche ojete de parte de la otra persona, esa que entiende nuestra pregunta errónea y sabe que tiene un trasfondo más; en pocas palabras que poca madre cuando te responden lo obvio y de manera literal, cuando saben que la pregunta es otra, aunque no la hayas hecho de forma apropiada.

Aunque bueno, si queremos respuestas, deberíamos cuestionarnos de forma propia si estamos haciendo la pregunta correcta; no deberíamos desistir, ni frustrarnos, sino reformular, reformular y reformular nuestras preguntas, hasta dar con el cuestionamiento correcto.

Pero bueno, eso aplica para las dudas existenciales de la vida, o cuando estamos preguntando a otra persona algo de vida o muerte; por ejemplo, cuando alguien te gusta mucho, tanto, que no sabes cómo expresarte, es frustrante ver que la otra persona solo se limita a interactuar contigo de forma básica, sin responder la principal pregunta, ¿sí o no?

¿Acaso será culpa de nuestra educación?, supongo que sí, y esa pregunta tonta que acabo de hacer debe ser parte del problema, ya sabes, no solo hacemos las preguntas incorrectas, también hacemos preguntas pendejas que no responden nada, pero si demuestran nuestro lado más humano.

Tal vez ese sea el problema real, que al permitirnos ser “humanos”, obvio, nos permitimos hacer todo aquello que conlleva este adjetivo, porque por cierto, ahora en vez de ser un atributo de nuestra especie, usamos la palabra como adjetivo y sobre todo cuando se habla de lo errores y debilidades que esto trae consigo.

“Somos humanos, se vale equivocarnos, se vale aprender sobre la marcha, nadie sabe bien lo que hace”

Así que eso nos hace sentir mejor cuando nos toca reflexionar sobre la vida, nuestros errores y las dudas que vivimos; pero ciertamente todo parte de algo básico, la desinformación en la que vivimos y tal vez el origen de ello no es que nos den la información incorrecta sino que no sabemos preguntar, no sabemos formular preguntas de forma correcta y siempre nos pasamos la vida comunicándonos con los demás a medias.

Y luego nos desesperamos porque no obtenemos las respuestas que queremos o necesitamos de los demás; creo que eso sucede porque estamos haciendo las preguntas incorrectas.

Así que el problema básico de nuestras relaciones personales, es por nuestra culpa propia y el hecho que no sabemos cómo preguntar eso que nos genera una duda.

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