Habla de mí, por favor

Ok, por favor pónganse de acuerdo ya que estos mensajes intermitentes de no hables de mí, si habla de mí no solo me confunden sino que me dan un terrible dolor de cabeza; así que por favor todos pónganse de acuerdo si es que quieren o no quieren que yo hable de ellos o de ustedes, según sea el caso.

Chale y saliendo de una experiencia de la dimensión desconocida en donde alguien me dice “con qué derecho escribes de mí”, ahora alguien más me insta a que hable de él, en serio es bastante confuso experimentar estas señales mixeadas sobre lo que es socialmente aceptable y lo que no.

A petición expedita de mi instructor de spinning Roberto, el me solicito que hablará de su persona, pero eso sí, me dejo claro que no hablara tonterías. Y lo único que puede pensar mientras contestaba un tuit en ese momento, (claro, yo no soy multitask y pensar dos cosas en un mismo momento me es difícil) solo pude pensar “no puedes coartar mi libertad de expresión”; además lo mío es decir tonterías para el entretenimiento ajeno. Que acaso no he dejado claro a lo largo de más de 5 años que mi área de expertise son las tonterías, escritas armoniosamente para la diversión de mis lectores, en eso, es de las pocas cosas en las que soy buena. Como el extraño humor negro que inunda el standup, así es mi blog, un lugar lleno de humor negro muchas veces es incomprendido.

Sin embargo, si me rio de mi misma eso está chido, soy bien ocurrente y medio bruta; pero si me rio de los demás, soy una ingrata y digo tonterías sin parar, no hay pez yo si aguanto vara.

Pero regresemos al tema principal de esta entrada y no a mis frustraciones o proyecciones mentales, “habla de mi” en realidad no es que yo tenga un tono predeterminado, y por tono me refiero a una intención; cuando escribo sobre alguien con su consentimiento o no, usando su nombre o simplemente haciendo una referencia indirecta hacía su persona, no tiene una intencionalidad específica, en realidad más bien se trata de una inspiración o del sentimiento que esa persona me transmitió durante una fracción de su maravillosa existencia.

Al igual que en una fotografía mi mente captura en un instante toda la majestuosidad de una vida, de una historia y la plasma en letras de entre 400 a 500 caracteres para que todo el mundo pueda leerla y pueda revivir conmigo aquellos sentimientos que esa persona me transfirió; no depende de mí si es una queja, una crítica, un chisme, una oda o tonterías, depende de la persona y lo sublime de su idea, sus pensamientos o vivencias. En realidad no soy yo diciendo tonterías, sino plasmando algo que viví.

No es que yo hable de tonterías, yo solo proyecto lo que ven mis ojos en palabras armoniosas y tratando en la mayoría de ser elocuente, nunca ha dependido de mí sino de los demás la historia que yo contare de ellos.

Si bien todos somos un espectro inmenso de historias, como un diamante multifacético depende de cada uno de nosotros que lado brilla con mayor fuerza, y con qué tanta fuerza transmitas esa pasión para que yo le diga al mundo lo increíble y único que eres; necesitas proyectarlo con mucha fuerza para que yo sea capaz de ver en menos de 5 minutos todo tu potencial.

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