Cosas que no sabías de Game of Thrones
Admitámoslo, todos perdimos una cantidad ridícula de horas frente a la pantalla viendo dragones, espadas y gente traicionándose por una silla incómoda hecha de hierro. Aunque te sepas los diálogos de Tyrion de memoria y tengas una teoría conspirativa sobre el final que a nadie le importa, la realidad es que la producción escondía secretos bastante raros. No hablamos de huevos de pascua aburridos, sino de situaciones detrás de cámaras que rayan en lo absurdo y demuestran que, a veces, la magia de la televisión es puro chicle y alambre.
Es momento de quitarle el glamour a Westeros y ver qué pasaba realmente cuando el director gritaba “corte”. Prepárate, porque después de leer esto, volver a ver Game of Thrones será una experiencia muy distinta, sobre todo cuando sepas de dónde sacaron el sonido de los dragones o por qué el cabello de Sansa se veía tan grasoso que casi podías olerlo a través de la tele.
Las capas de la guardia de la noche eran tapetes baratos
Uno pensaría que con el presupuesto millonario de HBO, el vestuario de Jon Snow y sus amigos melancólicos del Muro estaría hecho de pieles de animales exóticos o tejidos por monjes ciegos en una montaña sagrada. Pues no, ni de chiste. La diseñadora de vestuario se fue a lo práctico y aplicó la del estudiante foráneo con poco dinero: se fue a IKEA. Esas capas majestuosas y pesadas que daban tanta presencia en pantalla eran, literalmente, tapetes que podrías tener en el piso de tu sala.
El proceso fue bastante ingenioso, aunque poco glamuroso. Compraron las alfombras, las rasuraron, les echaron cera caliente y las tiñeron para que parecieran viejas y mugrosas. Básicamente, la Guardia de la Noche se estaba protegiendo del frío invernal con decoración de interiores en oferta. Así que, si alguna vez quisiste hacer cosplay de Game of Thrones, ya sabes que no necesitas gastar una fortuna, solo necesitas ir al pasillo de blancos y echarle creatividad (y mucha mugre falsa).
El corazón de caballo sabía a gloria (o a cloro)
Pobre Emilia Clarke. En la primera temporada tuvo que ganarse el sueldo a pulso con la escena donde Daenerys se come un corazón de caballo para probar que es la jefa. Obviamente, producción no iba a darle una víscera real porque hay límites sanitarios, así que le prepararon una masa gigante hecha de ositos de goma derretidos. Suena delicioso en teoría, como un dulce gigante, pero la realidad fue una pesadilla culinaria.
La mezcla tenía que verse sangrienta y venosa, así que le añadieron tanta azúcar falsa y colorantes que la textura quedó como un chicle viejo y duro. Según la actriz, el sabor no tenía nada de dulce; sabía a una mezcla extraña entre blanqueador de ropa y pasta cruda. Tuvo que comerse kilos de esa cosa toma tras toma, y las arcadas que ves en la escena son bastante reales. Terminó tan asqueada que, al final del día, se le pegó tanto la sangre falsa al cuerpo que se quedó pegada al inodoro. El glamour de Hollywood, señores.
Músicos famosos que se colaron en Game of Thrones
Todos recuerdan el momento incómodo donde Ed Sheeran apareció cantando y rompió la cuarta pared, pero la serie tuvo un desfile de rockstars que pasaron desapercibidos porque, a diferencia del pelirrojo, a ellos sí los mataron rápido o los disfrazaron bien. La producción amaba invitar a bandas famosas para hacer bulto en escenas importantes.
Aquí te va la lista de los que seguramente no viste porque estabas ocupado viendo a quién decapitaban:
- El baterista de Coldplay: Will Champion salió en la Boda Roja tocando el tambor. Irónico que el tipo de una de las bandas más fresas estuviera tocando la banda sonora de la masacre más brutal de la tele.
- Sigur Rós: La banda islandesa tocó en la boda de Joffrey. Lo gracioso es que el rey Joffrey, siendo el patán que era, les aventó monedas y los corrió.
- Mastodon: Los integrantes de esta banda de metal salieron como salvajes (wildlings) y luego como caminantes blancos. Dijeron que les encantó porque su única instrucción fue “háganse los muertos”.
- Of Monsters and Men: Aparecieron como músicos ambulantes en Braavos.
La mugre de Sansa Stark era 100% real
Si eres de los que notó que el cabello de Sophie Turner se veía cada vez más seboso conforme avanzaban las temporadas, felicidades, tienes buen ojo clínico. No era efecto especial ni geles costosos. Los productores le pidieron amablemente a la actriz que dejara de lavarse el pelo durante el rodaje. La lógica era que, si su personaje estaba huyendo y viviendo tragedias, no podía tener un alaciado perfecto de salón de belleza.
Durante años, la pobre Sophie tuvo que aguantar la picazón y la sensación grasosa de no tocar el shampoo, mientras sus compañeros hombres (que usaban pelucas) andaban frescos como lechugas. Imagínate tener que vivir con el cabello sucio por contrato laboral. Afortunadamente, en las últimas temporadas se apiadaron de ella y le compraron una peluca, probablemente porque el olor en el set ya era insoportable para los dragones y para el resto del elenco.
Necesitamos hablar del café en Game of Thrones
Este es el error de continuidad más legendario de la historia moderna. En la temporada final, en medio de un banquete medieval con copas de vino y cuernos de cerveza, se coló un vaso de café desechable. Internet casi se rompe. Los memes duraron semanas. Todos asumieron que era de Starbucks porque es lo que uno piensa cuando ve un vaso blanco con tapa, pero la realidad es más humilde. El café era de una cafetería local de Irlanda del Norte, cerca del set de filmación.
Lo más gracioso es la reacción de HBO. Primero intentaron fingir demencia, luego hicieron una broma diciendo que “Daenerys había pedido un té de hierbas”, y finalmente tuvieron que gastar dinero en editar digitalmente el vaso para borrarlo de la existencia en las versiones de streaming. Tantos millones en efectos visuales para los dragones y nadie vio el vaso de unicel en la mesa principal. Es la prueba de que hasta en Westeros necesitan cafeína para aguantar el drama de los Targaryen.
El secreto sexual de los dragones
El diseño de sonido en una serie de fantasía es crucial. Tienes que inventar cómo suena algo que no existe. Para los dragones Drogon, Rhaegal y Viserion, los ingenieros de sonido se pusieron creativos y mezclaron ruidos de gansos, elefantes y hasta el sonido de carne chisporroteando. Pero hay un dato que es, por decir lo menos, perturbador.
Para los momentos en que los dragones estaban tranquilos o ronroneándole a su “madre”, usaron el sonido de dos tortugas gigantes apareándose. Sí, leíste bien. Ese ruidito tierno que escuchas cuando Daenerys acaricia a su bestia escamosa es, en realidad, el sonido de la intimidad de unos reptiles muy entusiastas. El diseñador de sonido confesó que eligió ese audio porque las tortugas hacen un ruido muy particular y gutural que encajaba perfecto. Así que la próxima vez que veas una escena emotiva con los dragones en Game of Thrones, recuerda que estás escuchando tortugas pasándola muy bien. De nada por arruinarte la infancia.
Al final del día, estas historias nos recuerdan que detrás de la épica y la sangre, había un grupo de humanos intentando resolver problemas con lo que tenían a la mano, ya fuera tapetes baratos o ruidos de animales extraños. Esa mezcla de genialidad y caos es lo que hizo que la serie fuera el fenómeno mundial que nos mantuvo pegados al sillón durante casi una década.

