Estar sumamente enojado, ¿Qué hacer en esos casos?

Sentir que la cabeza te va a estallar y que te sale humo por las orejas es algo que a todos nos pasa, especialmente cuando el tráfico se pone imposible o cuando alguien decide que es buena idea mandarte un mensaje de voz de diez minutos para algo que cabía en un texto. La neta es que estar sumamente enojado se siente como si tuvieras una olla exprés a punto de volar dentro del pecho y, si no te cuidas, terminas diciendo cosas de las que luego te arrepientes frente a tu jefe, tu peor es nada o el pobre repartidor que no tenía la culpa de nada. Aprender a bajarle dos rayitas a tu intensidad no es solo por salud mental, sino para evitar que termines haciendo un berrinche digno de video viral que te persiga por el resto de tus días.

Técnicas para no explotar al estar sumamente enojado

Cuando sientes que el coraje ya te llegó al cuello, lo primero que tienes que hacer es aplicar la de “soldado que corre sirve para otra guerra” y alejarte de la fuente de tu furia. Si te quedas ahí alegando, lo único que vas a lograr es que la bronca crezca y termines soltando verdades que duelen o, peor aún, inventando insultos creativos que ni tú entiendes. Una técnica muy chida y que nunca falla es imaginar que la persona que te está haciendo enojar tiene voz de ardillita de película infantil; es imposible tomarse en serio a alguien que suena así, y verás cómo las ganas de soltar un fregadazo se transforman en una risa contenida que te va a salvar de un problema mayor.

  • Cuenta hasta diez, pero hazlo en serio, respirando profundo como si estuvieras en una clase de yoga de esas caras.
  • Toma agua bien fría de un solo trago para que el choque térmico te reinicie el cerebro y te baje el calentón.
  • Ponte a hacer lagartijas o sentadillas hasta que te canses; es difícil seguir con el coraje cuando te falta el aire por el ejercicio.
  • Escribe todo lo que le dirías a esa persona en una nota de tu celular, pero por lo que más quieras, ¡no le des enviar!

Nadie quiere ser esa persona que se la pasa de malas por todo, porque la neta, estar sumamente enojado cansa más que correr un maratón en ayunas. Una de las mejores formas de sacudirse la vibra gacha es buscar una distracción que sea totalmente absurda, como ver videos de gatitos que se asustan con pepinos o poner esa canción culposa que te sabes de memoria y cantarla a todo pulmón. El chiste es romper el ciclo de pensamientos negativos que te están carcomiendo el coco para que puedas ver las cosas con más claridad y te des cuenta de que, la mayoría de las veces, la situación no era para tanto y solo estabas exagerando por el hambre o la falta de sueño.

Si ya de plano sientes que el veneno se te sale por los poros, intenta hablarlo con un compa que sea bueno para escuchar, pero pídele que no te dé la razón en todo, sino que te ayude a ver el lado cómico de la tragedia. A veces, cuando externalizamos el porqué de estar sumamente enojado, nos damos cuenta de lo ridículo que suena el motivo y terminamos botados de la risa. No dejes que un mal momento te arruine toda la semana, mejor aprende a capotear el temporal con humor y verás que la vida se siente mucho más ligera cuando dejas de cargar con piedrotas en la espalda que ni te corresponden ni te sirven de adorno.

Lo que importa es que no permitas que la ira tome el volante de tu vida, porque manejar con el hígado en la mano nunca termina bien. Es normal sentir que el mundo conspira en tu contra de vez en cuando, pero la verdadera maestría está en saber cuándo respirar y cuándo simplemente mandar todo a volar de manera diplomática. Mantener la calma te hace ver mucho más inteligente y te ahorra las disculpas incómodas del día siguiente, así que la próxima vez que sientas que el volcán interno va a hacer erupción, acuérdate de que nada es tan grave como para perder tu paz y tu buena onda.

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com