Estos podríamos ser nosotros, pero…

Todos hemos estado en ese rincón oscuro de nuestras redes sociales a las tres de la mañana, scrolleando sin rumbo fijo hasta que el algoritmo hace de las suyas. Ves un reel de una pareja compartiendo un helado de forma súper estética, o riendo bajo la lluvia con una canción romántica de fondo, sueltas un suspiro que te sale desde el fondo del alma y piensas: Estos podríamos ser nosotros, pero lamentablemente a ti te gusta fingir demencia y dejarme en visto. Es casi un deporte nacional esto de armarnos chaquetas mentales de nivel cinematográfico con alguien que, si nos cruzamos en la calle, probablemente ni se acuerda de nuestro nombre. Y es que la mente es muy traicionera; nos encanta vivir en ese modo de negación absoluta donde justificamos su evidente falta de interés diciendo que “seguro tiene muchísimo trabajo” o “es que le da miedo comprometerse porque lo lastimaron en el pasado”.

El guion de película que solo tú conoces

A ver, seamos muy honestos con la película ganadora del Oscar que te acabas de armar en la cabeza. Ya te viste caminando los domingos por la mañana en el Parque México, agarrados de la mano, mientras pasean a un perrito Golden Retriever al que ya hasta bautizaste como “Milaneso”. En tu mente, la vida juntos es un comercial de suavizante de telas donde nunca hay platos sucios. Hasta tienes planeado cómo se van a llamar sus hijitos y a qué escuela van a ir. Cada vez que ves una casa súper bonita en renta, la frase Estos podríamos ser nosotros resuena en tu cabeza como campana de iglesia, mientras calculas de a cómo les tocaría la renta dividida a la mitad. Todo suena espectacular, el único pequeño y diminuto detalle es que la otra persona involucrada en este plan maestro de vida ni siquiera sabe de tus intenciones románticas y probablemente te tiene guardado en WhatsApp como “el güey/la morra que siempre reacciona a mis memes”.

Señales de que te estás armando una historia de ficción

Para que no te me vayas a ofender, vamos a hacer un ejercicio de autoevaluación rápida y sin anestesia. A veces necesitamos que nos caiga el veinte de un trancazo para dejar de mandar indirectas musicales en Instagram que de todos modos nadie va a cachar. Aquí te dejo algunos síntomas clarísimos de que estás viviendo un romance padrísimo, pero de un solo lado:

  • Te la pasas etiquetándolo mentalmente en publicaciones súper cursis diciendo Estos podríamos ser nosotros, pero en la vida real te da un terror paralizante mandarle un mísero “hola, ¿qué onda?”.
  • Tardas tres horas en redactar un mensaje casual, le pides a tu consejo de sabios (tus tres mejores amigos) que lo aprueben, y la otra persona te contesta con un sticker de gatito después de dos días hábiles.
  • Ya stalkeaste a toda su familia extendida, a sus exes y sabes perfectamente cómo caerle bien a su mamá, aunque el susodicho o susodicha ni siquiera te saluda cuando se cruzan en los pasillos.
  • Interpretas un simple “gracias por avisar” como una clara señal de que se está haciendo el difícil porque en el fondo está perdidamente enamorado de ti y no sabe cómo lidiar con tanta pasión.

Es momento de soltar esa ilusión de telenovela de las nueve y poner los pies bien firmes sobre la tierra, mi querido amigo o amiga que sufre de amor imaginario. La cruda verdad es que mereces a alguien que esté exactamente en el mismo canal que tú, que te responda los mensajes antes de que cambie la estación del año y que no te haga conformarte con migajas de atención digital. La próxima vez que veas una foto derramando miel en internet y el fantasma de la frase Estos podríamos ser nosotros quiera hacer su aparición estelar para arruinarte la tarde, date una cachetada de realidad. Mejor invierte toda esa energía, tiempo y creatividad narrativa en quererte a ti mismo o, mínimo, en invitarle unos buenos tacos a alguien que sí tenga ganas de compartir el guacamole contigo, en lugar de aferrarte a un espejismo que solo existe cuando cierras los ojos.

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com