Cuándo pones en tu estado que eres soltero y no lo eres

En las redes sociales, donde cada perfil es una vitrina de la vida que elegimos mostrar, existe un clásico que nunca pierde su encanto cómico y su capacidad de meter en líos a más de uno: la declaración de soltería. Imaginen la escena: uno revisa el perfil de alguien que conoce bien, quizás demasiado bien, y ¡zas!, su estado dice que eres soltero. Pero la realidad, esa que vive en cenas con su pareja, planes de fin de semana en pareja y hasta discusiones sobre quién lava los trastes, es otra muy distinta. Es una estrategia tan vieja como la invención del “visto” de WhatsApp, pero con un toque moderno y digital que la hace irresistiblemente digna de una buena carcajada.

El perfil oculto de quienes dicen que eres soltero

No es un secreto que las redes sociales nos invitan a jugar un poco con nuestra identidad. Pero hay niveles, y luego está el nivel maestro de quien, a pesar de tener un “fierro” comprometido, mantiene con orgullo su estatus de “soltero”. ¿Por qué la gente hace esto? Las razones son tan variadas como los filtros de Instagram, pero casi siempre apuntan a una misma dirección: mantener abiertas las puertas “por si las moscas”.

Aquí algunas de las razones más divertidas (y a veces patéticas) detrás de esta farsa digital:

  • El “por si acaso”: Un pequeño resquicio de esperanza para encontrar “algo mejor” o simplemente para seguir sintiendo la emoción de la conquista. Después de todo, si tu perfil dice que eres soltero, ¡nadie te puede reclamar nada en el mundo virtual!
  • El “caballito de Troya” social: Para seguir en grupos de solteros, recibir invitaciones a fiestas donde “todos son libres” y no tener que dar explicaciones de por qué no llevas a tu media naranja.
  • La adrenalina de lo prohibido: El simple hecho de engañar al sistema (y a su pareja) les da un subidón de adrenalina. Es como vivir una telenovela barata, pero en la vida real y en línea.
  • La fantasía de la libertad: Aunque en casa la realidad sea otra, en el mundo virtual son el espíritu libre, el alma aventurera, el que no tiene que rendirle cuentas a nadie. Un verdadero “perro” suelto, al menos en su biografía.

La ingeniería social de la soltería falsa

Mantener la fachada de que eres soltero no es tarea fácil. Requiere una estrategia meticulosa y, a veces, una memoria de elefante para no caer en contradicciones. Estos maestros del engaño digital son verdaderos artistas, capaces de:

  • Filtrar sus publicaciones: Ni una sola foto con el “cariño” en su muro público. Todo se guarda para los “amigos cercanos” o se publica en plataformas menos vigiladas.
  • Comentar con cautela: Los “me encanta” en fotos ajenas son genéricos, nunca demasiado coquetos, no sea que alguien levante sospechas. Y ni hablar de un “guapo” o “guapa” a la ligera.
  • La historia de Instagram, su peor enemigo (o mejor aliado): Un descuido en una historia puede echar por tierra meses de trabajo. Por eso, son expertos en la “privacidad selectiva” de sus stories, bloqueando a quien sea necesario.
  • El arte de desaparecer: Cuando la pareja se asoma a las redes, el “soltero” desaparece, se vuelve un fantasma digital. Ni un like, ni un comentario, solo el silencio sepulcral de un perfil que parece abandonado.

Cuando la burbuja estalla: el “tronadero” digital

Pero como dice el dicho, “no hay mentira que dure mil años ni cuerpo que la resista”. Tarde o temprano, la verdad sale a flote, y cuando lo hace, la explosión es digna de una película de acción mexicana. El momento en que la pareja descubre que su “solterito” no es tan soltero como presume puede ser épico:

  • El soplón anónimo: Un amigo bienintencionado (o un rival resentido) envía la captura de pantalla con el estado de “soltero” a la pareja. ¡Bombazo!
  • El descuido inocente: Una foto de “su otra mitad” subida por un amigo en común, etiquetándolos, con una descripción que grita “pareja feliz”. Ahí se rompe el hechizo.
  • La investigación profunda: La pareja, con un sexto sentido que ni Sherlock Holmes, empieza a atar cabos: horarios extraños, excusas inventadas, poca interacción en redes. La verdad siempre sale a la luz.

Las consecuencias de este chismorreo digital pueden ser desde un ridículo mayúsculo en el círculo de amistades hasta la desconfianza total en la relación. Nadie quiere ser el chismoso del pueblo, ni tampoco el engañado que descubrió la verdad por un estado de Facebook. Al final, el divertido juego de decir que eres soltero cuando no lo eres, suele terminar en una buena lección, o al menos, en una anécdota chistosa (para los demás) que se contará por años. La honestidad, incluso en la era digital, sigue siendo la mejor política, y evita que te conviertas en la comidilla de los memes de la semana.

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com