Escúchame

Se supone que hoy es deberíamos tener en mente una editorial de índole reflectivo, pensativo o algo que nos brinde profunda evaluación critica en nuestras vidas, pero estaba pensando hace no más de un minuto como podría yo hacer eso; como podría yo decirte como vivir tu vida o en qué sentido podría yo brindarte las claves de una vida feliz y plena, y me pregunte acaso soy una Deepak Chopra moderna, no, no lo creo, acaso soy alguien cercanamente a un ser humano completo y balanceado, lo dudo seriamente, entonces con qué derecho voy a decirte yo algo sobre la vida, apenas tengo 27 no es lo suficiente como para saber o tener la experiencia de la vida, aunque tampoco es poco como para no tomarse en cuenta.

A mí también me molesta mucho cuando alguien más, con o sin experiencia o conocimiento de causa me quiera hacer evaluar el rumbo de la vida, sus complejas decisiones o pensar sobre las cosas que valen la pena pensarse, siempre pienso “y ese quien se cree para decirme tal cosa”, tal vez estemos exagerando nuestra reacción al predisponernos tan negativamente cuando alguien nos quiere poner a pensar en algún tema en particular.

Podría ser igualmente que un grupo de personas tengan un complot en nuestra contra y estén ejecutando un plan maestro para jugar con nuestra delicada y frágil mente, encaminándonos en su maquiavélico plan para ser un simple peón en su juego, sí seguramente alguien trama algo contra nosotros y por eso distorsiona la realidad jugando con nuestra percepción involucrando a decenas de personas en su enredado y juego mental, aplicando mucha energía y recursos en ello.

Porque hacemos eso, digo, eso de empezar a buscarle tres pies al gato a todo lo que se nos pone en frente, todo debemos pasarlo a tela de juicio para juzgar y analizar las implicaciones ocultas de las acciones de las personas, claro todo esto desde nuestro muy particular y subjetivo análisis. Porque debemos pensar que los demás tienen algo planeado en su mayoría negativamente para nosotros, porque no simplemente podemos dar por hecho que las personas hablan porque a veces simplemente pueden hacerlo, como un gusto a la expresión o porque, piénsalo un poco, porque se interesan genuinamente en nuestro bienestar y quieren evitarnos un mal o producirnos un bienestar.

Pero el ser humano es la especie que le gusta evaluarlo todo dentro de su campo de experiencias, y sobre todo no creemos que un cerillo encendido queme, hasta que nos quemo, tal vez todo eso venga de la filosofía del no CREO hasta que no me SUCEDE, porque de lo contrario cae en el campo infértil de las teorías probables y es probable que no suceda.
Obviamente hay que dudar de algunos, pero porque dudamos de todos, o más bien no creó que sea que dudemos pero nos gusta aprender por prueba y error y disfrutar de nuestros tropiezos, aunque en la mayoría de las veces cuando estamos tirados por un fuerte tropezón, nos preguntamos por qué no hice caso a la advertencia de terreno peligroso.

Será que la necedad es una conducta intrínseca de nuestra condición humana, o simplemente somos necios y queremos aprender las cosas en una forma vivencial-didáctica en vez de una prevención onírica.

La experiencia y sin duda los años nos irán diciendo por donde sí y donde no y sobre todo que a veces es bueno escuchar la sabiduría de los demás, algo tendrán que decirnos que pueda ser bueno.

En este caso no me hagas caso a mí, pero sí a alguien más.

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