Es o no es

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Alguna vez te ha dado vueltas en la cabeza esa idea, es o no es, cuatro simples y muy cortas palabras que tienen un profundo y complejo significado; una pregunta retórica que siempre, pero siempre necesita tener una respuesta enfática y rápida.

Como en el poema de Edgar Allan Poe, ya sé, ya sé, no hay en si una interrogante en el Cuervo; pero la frustración de saber que pasa, que es algo, es extrañamente, por lo menos para mí, muy similar.

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Y es que cuando te preguntas es o no es, acerca de una cosa, una persona o una relación; la necesidad que se tiene de tener una respuesta, no importa si es positiva o negativa es imperiosa, es decir algo que tienes que saber sí o sí. No importa si es o no es, tú quieres saber y conocer el resultado.

Esto de es o no es, no nada más es una película interpretada por Kevin Kline en los noventas, esa divertida e icónica película que representa al máximo la década de los noventas, ejemplifica en un sentido muy burdo la pregunta es o no es y es que en la trama de esa cinta todos se preguntaban si el protagonista, el cual estaba a punto de casarse era o no gay. Que lo más frustrante fue que la duda ahí sembrada, nunca se disipó, porque siempre se preguntaran los personajes de ese universo si es o no es.

Creo que finalmente es lo que nos pasa a todos cuando enfrentamos ese dilema de dos posibles respuestas, no importa el resultado, la duda razonable siempre estará ahí, acechándote para atormentarte con esa pregunta dicotómica, es o no es.

Esta incógnita aplica a todo, y puedes preguntarte eso mismo en el amor, en la amistad, en el trabajo o puede pasarte como a mí y el otro día que iba en el metro, de regreso a mi casa, me encontré a un reportero de cine; bueno más que reportero el afirma ser el dueño y editor de un portal de entretenimiento muy, pero muy exitoso con más de 1 millón de visitantes al mes.

Digo, yo soy blogger y apenas sobrepaso las 130 mil visitas al mes; es normal que yo ande en metro. Pero los ricos y famosos del entretenimiento ¿ellos también?

Aunque finalmente es muy discriminatorio y clasista afirmar que solo los que no tenemos muchos ingresos usamos el metro. Francamente cualquiera puede usarlo; así que eso no fue lo que me sorprendió, nop.

Y es que este reportero o editor, el que siempre me ve en cualquier lugar y exclama con felicidad y emoción “mi niña”, para saludarme, ese día me ignoro, como si no me conociera.

Pero era igualito, por lo que podría jurar que era el, ¿o no?

Es o no es, la pregunta que rondaba mi cabeza. Tal vez solo sea un señor que se le parece muchísimo o simplemente su esposa, porque iba acompañado de una mujer con cara de pocos amigos, era eso que hacía que ese señor no me recordara.

Ahora aclaro, yo soy muy respetuosa de todos y tengo un trato respetuoso, repito con todos. Así que me extraño que alguien a quien solo saludo, le preocupe negarme frente a alguien.

Muy loco.

Aunque con la cara que te ja de poquísimos amigos de la señora, que bueno que todos nos hicimos de la vista gorda. Pero finalmente pobre wey, mientras desparramaba amor con su fría mujer que lo ignoraba, esas acciones demostraban lo bizarras que pueden ser las relaciones románticas.

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