Reseña de la película Entrevista con el Vampiro

A ver, ¿te imaginas sentarte a cotorrear con alguien que tiene más de doscientos años y te cuenta su vida? Así mero empieza la onda con Entrevista con el Vampiro, una película que, aunque ya tiene sus añitos, sigue siendo un peliculón que te deja pensando. Si creías que los vampiros solo brillaban bajo el sol o eran puros romances de secundaria, esta cinta te va a demostrar que hay un mundo más oscuro, más melancólico y con unos colmillos de respeto. Prepara las palomitas, porque aquí te vamos a platicar por qué esta joyita gótica sigue siendo tan chida.

Cuando el chismecito se vuelve eterno: La historia de Entrevista con el Vampiro

Todo arranca en la San Francisco de los noventa, donde un periodista se topa con Louis (interpretado por un Brad Pitt que, vamos, hasta de vampiro se veía guapísimo). Louis no viene a contarte el tráfico o el clima; él viene a soltar una confesión que te eriza la piel: es un vampiro. Y no solo eso, te echa toda la historia de cómo llegó a serlo, cortesía del mismísimo Lestat (un Tom Cruise que te hace decir “¡órale!”). Este Lestat es el vampiro chulo y bien acá, que no se anda con medias tintas y que convierte a Louis para que sea su compañero de desmadre eterno. Pero Louis es de los que se lamentan, de los que sufren por su nueva dieta de sangre y su alma atormentada. Es como ese amigo que te invita a la fiesta, pero luego se la pasa quejándose de la música.

Lo que hace especial a Entrevista con el Vampiro es que no se queda en la típica historia de monstruos. Aquí se explora la vida eterna como una condena y no como un regalo.

El trío vampírico que nos puso a temblar

La cosa se pone más buena cuando Lestat y Louis deciden “adoptar” a una niña, Claudia (una Kirsten Dunst que de chiquita ya era una actrizona). A Claudia también la convierten en vampira, y ahí es donde la cosa se vuelve un dramón familiar que abarca siglos. Imagínate el paquete:

  • Louis: El vampiro melancólico, el que se la pasa buscando respuestas existenciales y que se arrepiente de su inmortalidad. Es como el filósofo del grupo, pero con sed de sangre.
  • Lestat: El vampiro seductor, irreverente y sin remordimientos. El que disfruta la vida eterna y quiere que todos la disfruten a su manera. Un verdadero “rockstar” inmortal.
  • Claudia: La niña-mujer, atrapada en un cuerpo infantil pero con la mente y la experiencia de una adulta. Su frustración por no crecer y su crueldad la hacen uno de los personajes más memorables y escalofriantes de la película.

La dinámica entre estos tres es un show aparte. Son una familia disfuncional a más no poder, con pleitos, reconciliaciones a la fuerza y un montón de sangre de por medio. Entrevista con el Vampiro nos lleva por Nueva Orleans y París, mostrando que la vida eterna puede ser un viaje increíblemente solitario y lleno de contradicciones. La película se adentra en lo que significa ser humano (o no serlo) cuando el tiempo es infinito.

Más allá de la sangre: Los temas que persisten

Esta película no es solo de chupasangres y mordidas. Hay un montón de temas bien densos que se exploran con una elegancia gótica que te atrapa:

  • La soledad de la inmortalidad: ¿De qué sirve vivir por siempre si no hay nadie que te entienda o que te acompañe realmente? Louis lo padece un buen.
  • La moralidad y la culpa: ¿Es posible mantener la humanidad cuando tu supervivencia depende de quitarle la vida a otros? Louis se la pasa debatiéndose con esto.
  • La búsqueda de sentido: Cuando tienes todo el tiempo del mundo, ¿qué es lo que le da propósito a tu existencia?
  • Las relaciones tóxicas: Lestat es un maestro en eso, y la relación con Louis y Claudia es un claro ejemplo de dependencia y manipulación a lo largo de los siglos.

La verdad es que la ambientación, el vestuario y la música de la película son un deleite visual y auditivo. Te sumerge en una atmósfera oscura y seductora que hace que te olvides de todo lo demás. Te hace sentir el frío de la noche, el lujo decadente y el desasosiego de sus protagonistas.

¿Por qué Entrevista con el Vampiro sigue dando de qué hablar?

Han pasado los años, pero Entrevista con el Vampiro no se ha convertido en polvo. ¿Por qué? Porque es una de esas películas que se atreve a ver a los vampiros más allá del mito simple. Nos regaló personajes complejos, actuaciones potentes y una estética que marcó un antes y un después en el cine gótico. Es una reflexión sobre la vida, la muerte y la difícil tarea de encontrar un lugar en un mundo que sigue cambiando, mientras tú te quedas igualito. Es un peliculón que te deja pensando un buen rato después de que terminan los créditos.

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com