El uso de un baño público

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Cuando pienso en baño público sólo pienso “iuuuu” pero cuando te ganan las ganas ni pedo, te aguantas toda la pena, ascos, y pudor y recurres al uso de un baño público sin importar que sea el baño de WalMart en hora pico y tengas que formarte 15 minutos para usar un baño de dudosa calidad higiénica y el cual tiene presuntamente cámaras escondidas; y es que cuando hay que hacer o más bien desechar los residuos de tu cuerpo en menos palabras hacer pipí o popo, pues ni modo te aguantas el asco y vas al baño.

Por alguna extraña razón estos lugares tan poco higiénicos que todas las mujeres del mundo evitamos, siempre están llenos por no decir hasta la madre, sin importar él porque; es como una extraña maldición, nadie quiere ir pero cuando ya no puedes aguantarte un minuto más, obvio, porque pasaste 5 horas tratando de evitar visitar este lugar sacado de tu peor pesadilla, en el momento en el que ya no aguantas ningún segundo más, esta llenísimo y la cola es como de 20 personas para usar eso que se dice llamar baño, lo peor es que de los 10 baños que tiene el lugar, 3 están fuera de servicio, 4 están ocupados, 2 no tienen papel de baño y el otro está tapado, sale un olor nauseabundo de él y ni si te ocurra levantar la tapa para ver si está limpio.

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Acaso es un plan maquiavélico de los centros de servicios para que la gente no use sus baños y se vaya a casa lo más pronto posible, pero todos los lugares desde centros comerciales, cines, restaurantes y centros de autoservicio, todos tienen baños que simplemente prefieres no visitar nunca, porque hacerlo es una experiencia salida de ultratumba.

Yo creo que esa es la razón por la que desde chiquita prefiero evitar el uso de estos servicios, se los juro, yo era un moco de 3 años y le decía a mi mamá que tenía que hacer pipí y ella me quería llevar a los baños públicos, pero no señor, yo me negaba rotundamente, OIGANME desde chiquita se lo que quiero y lo que no, y por más que me regañaba, me insistía y por más ganas que yo tuviera yo me esperaba a llegar a mi casa a hacerlo, es más, a veces hasta lloraba o me ponía roja de las ganas, pero yo me esperaba, llegaba un punto en el que me decía “pues haz en ese arbolito”, jajajajajajaja, ya saben la costumbre mexicana de los ochentas de hacer que tus hijos hicieran en arbolitos, pero no, yo simplemente no lo hacía me negaba rotundamente a hacerlo.

Y porque me pongo a analizar todo esto de los baños y lo asquerosos que son, fácil y simple, el otro día que quería acceder al baño de mujeres de un evento al cual tuve que acudir, el cual curiosamente estaba alejado de toda comunicación humana y curiosamente tampoco tenía seguro la puerta, pues cuando ya no me podía aguantar y quería hacer pipí y toco para asegurarme que este vacío y pueda entrar, me responde un hombre con voz de compungido “ocupado”, chalesssssssssssss, encima de que solo hay uno jodido baño para mujeres y sin seguro en la puerta, un ojete tuve el descaro de usarlo y dejarlo asqueroso porque el de hombres seguramente ya estaba muy asqueroso, CHALE.

Por estas y muchas cosas más es que odio los baños públicos, neta, ay como me acuerdo cuando una tipeja en el gym se las ingenió para abrir la descompuesta puerta del baño y me vio todito, no me dio pena, noooooo, tengo un excelente cuerpo pero me pareció muy molesto.

Moraleja mejor te aguantas o no tomas agua fuera de tu casa.

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