El poder de una idea

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Como los baobabs del El Principito, una idea puede tener un poder inmenso, una idea que dejas crecer bien arraigada puede crecer de una manera increíble, una idea puede ser tan grande y poderosa que su influencia sobre una persona puede mortal o también puede ser el comienzo de un gran cambio; es como un súper poder, a un gran don, una gran responsabilidad, así que depende siempre de ti, saber qué idea vale la pena dejar crecer y cual no, depende de ti decidir a qué ideas les das poder y que ideas eliminas de tu cabeza.

Y no creo exagerar, hay ideas que matan como hay ideales que nos llevan a la gloria, una idea, buena o mala, puede hacer que nos enfrentemos a una muerte literal o metafórica; creo que en la actualidad subestimamos mucho el poder de nuestras ideas, si bien puede sonar a algo raro, porque vivimos en los años en los que las ideas hacen millonarios a unos cuantos, por ello se invita a todos a nunca menospreciar una idea, no podemos negar que algunas ideas son alentadas, cuando se habla de dinero y desalentamos u olvidamos las ideas que se centran en el crecimiento personal.

Es decir, las ideas como un concepto monetario están sobrevaloradas, todo mundo busca una idea para revolucionar al mundo y convertirse en millonario en el proceso; pero cuando se trata de una idea de vida, un concepto filosófico o una duda, es cuando esos pensamientos o ideas son subvalorados, a nadie le importa saber si tienes ideas de disconformidad, tristeza o estás pensando en conceptos filosóficos, como la idea recurrente, por lo menos en mi cabeza ¿Quién chingada madre soy?

Si no es una idea millonaria, a la Burger, a nadie le interesa escucharla o analizar el poder que tiene esa idea o el poder que esa idea ejerce en tu mente, pero ciertamente nuestros pensamientos, nuestras ideas siempre dicen algo de nosotros y siempre tienen poder sobre nuestras decisiones, sin importar si sea una idea sobre quien eres, a donde vas o que es lo que estás haciendo en la vida.

Esas ideas, o tal vez dudas recurrentes, ciertamente tienen un gran poder sobre nosotros y el menospreciar este poder, hace que esas ideas sean más peligrosas, de hecho creo, no, estoy convencida que toda idea que tenemos tiene un inmenso poder, sin importar si podemos o no cristalizar en algo tangible esa idea, todos los hilos de pensamiento que experimenta una persona, tienen poder, todas, si bien ese poder puede ser efímero, no podemos negarlo.

Como cuando en tu cabeza surge primero una duda, que se convierte en inquietud y luego una idea; como cuando de repente y de la nada, piensas que quieres un helado, de la acción de pensar en el helado al momento en el que lo tienes, te sorprendería analizar la rapidez con la cual esa idea te hizo reaccionar.

Obviamente, hay ideas más brillantes que otras, así como hay ideas malas e ideas buenas, por ello es bueno pensar en el poder que tienen estos pensamientos en nuestra vida diaria y nuestras interacciones.

Yo puedo dar testimonio fiel, de que una idea puede ponerte en marcha y puedo dar testimonio para bien y para mal, porque fue gracias a una idea loca que termine con un blog muy consultado, pero también he experimentado muchas malas jugadas gracias a malas ideas que alimente y deje crecer.

Nunca hay que subestimar el poder de una idea, porque es como el eco y rápidamente cobra mucho poder.

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