El poder de las marcas

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Bien, cada que alguien me conoce siempre me hace la misma pregunta ¿tú que estudiaste?, y ahora que lo pienso, esa pregunta es de alguna manera algo ruda y descortés, digo, que tal si no hubiera estudiado nada de nada y me hubiera forjado de forma empírica, en la escuela de la vida. Es grosero asumir que solo puedo ser capaz o competente en un área por mi formación académica; que debo decir, las más grandes maestras del mundo, no estudiaron la universidad y en la vida forjaron sus conocimientos.

Esas personalidades están muy en contra de los esquemas de estudio, pero creo que hay de todo y para todos, si bien yo soy de esa idea, de que la escuela y sus modelos actuales, como tales, no nos forman, hay personas que si lo consideran y siguen su formación académica con varias licenciaturas simultánea, dos, tres y hasta cuatro carreras afines o sin nada que ver además de muchas maestrías y doctorados. Digo, hay a quien le gusta estudiar y pasar más tiempo en el aula, yo, mmmm, yo creo que la forma más ideal de aprender es afuera, pero ese tipo de ideas polémicas mías, han levantado la ira de esas personas con mucha formación académica.

Por eso creo que es rudo preguntarle a alguien por su escuela, los mejores normalmente no fueron a un aula a aprender, o por lo menos esa es mi percepción.
Y bueno, contestando esa pregunta irrelevante sobre mí, yo estudie publicidad, un dato que creo que muchas personas ya lo saben, una carrera que como tal, no ejerzo. No estoy en una agencia de publicidad y no planeo regresar, a mí me gusta más escribir, a mí me gusta más la comunicación, a mí me gustan más las relaciones públicas; algo que hago de forma práctica.

A lo que muchas personas responden, pues entonces hubieras estudiado, mmmmm, no sé, periodismo, comunicación o es solo una idea, relaciones públicas.

Lo sé, esas personas lo dicen en tono de burla, a veces condescendientemente y una que otra vez en un tono buena onda, pero cuando pienso en donde estoy, creo que el único camino posible para que yo este donde estoy ahora, era la publicidad, una carrera que si bien no estoy en una agencia todo el día, fumando, pretendiendo y siendo snob, hay muchas cosas y herramientas que leí en los libros que ahora estoy aplicando, sobre todo en conceptos y campos del marketing digital, la redacción publicitaria y el diseño.

Digo, que mejor match que una blogger que sepa escribir con un enfoque publicitario y mercadológico, capaz de hacer sus relaciones publicas y diseño para su sitio; tal vez no esté en una agencia, pero haber estudiado publicidad me hizo independiente y capaz de lograr todo aquello que necesito.

Como lo veo, no fueron años perdidos, sino años en los que aprendí algo útil; aunque bueno, lo visto en las aulas está muy lejano de la vivencia laboral, pero tengo las bases y ahora con los años la experiencia.

Así que estoy convencida que todo lo que hacemos en la vida, tiene una razón, incluso las equivocaciones; pero eso es otro tema que no tiene nada que ver con la publicidad.

Pero aun hoy en día, que me siento muy alejada de la publicidad, el marketing y diseño como tal, hoy sigo recordando esas lecciones y siempre recuerdo una clase en especial, un día aburrido, en el que una maestra de la materia publicidad, en mis primeros cuatrimestres, acostumbraba a dictarnos toda la hora, lo que había subrayado ella de los libros.

Sí, concuerdo, pésima forma de aprender; pero tengo algo que me funciona mal o tal vez muy bien en el cerebro, y las cosas que creo que importan se graban y ese día, la clase era el poder de las marcas, la importancia que tienen sobre la vida humana.

Lo sé, pensar en el simple hecho que una empresa que solo busca lucrar con nuestras emociones, recurra a todo tipo de artimañas psicológicas para relacionarse con una persona y entonces generar una venta, suena macabro, pero así es como funciona el capitalismo, el mundo de la publicidad y las ventas.

Para que yo te convenza a ti de hacer algo, tengo que relacionarme contigo, me tienes que ver como tu igual, tengo que inspirarte a ser como yo o la idea de lo que soy yo.

Lo sé, hubiera sido la mejor creativa mexicana en el mundo, lo sé, pero lo mío no es eso; lo mío es filosofar, soñar con que cambio el mundo y viajar en plan nómada. Cosa que no va mucho con una publicista, pero si con una blogger loca.

Sin embargo sigo viendo una conexión extraña, inexorable e inequívoca con la publicidad, como si fuera parte de mí y nunca me fuera a dejar, aun sabiendo que ese mundo no me interesa mucho bajo análisis, la publicidad sigue en mí, sigue corriendo por mis venas y mi sangre. Tal vez por ello nunca olvido el poder de las marcas y son ellas quienes en la actualidad dicen como todos debemos vivir, actuar, ser y estar.

Son las marcas con su ideal de lo que debe ser ideal, las que siempre hacen que nosotros actuemos.

Y aquella aburrida mañana en la universidad, hace creo que 10 años, la maestra nos preguntó si fuéramos una marca, ¿cuál seríamos?, una extraña pregunta que no sabíamos cómo contestar propiamente, hasta que se explicó un poco más y nos dijo, ¿Cuál es esa marca que te representa mejor?, aquella con la cual te identificas, esa marca que con gusto podrías decir es mi marca.

Dicho eso nos dio ejemplos, y una de sus alumnas en otra escuela dijo que su marca sería Victoria Secret, porque cuando la usa, se siente sexy y poderosa. Dado el ejemplo, todos entendimos, y mis compañeros decían soy Telcel, soy Marlboro y así, hasta que llego mi turno y sin saber mucho que decir, yo dije que era Coca-Cola, ¿por qué lo dije?, más allá de sus campañas publicitarias que siempre apelan a las emociones y a la inspiración; yo en esos años era adicta a la Coca y seguro me tomaba 2 litros diarios, así que me pareció correcto decir eso.

Bien, conforme han pasado los años he cambiado mis preferencias y ahora solo existe una marca que pueda representarme, pues solo existe una marca que yo diría que es Yesica Flores, la marca con la cual me identifico y es Cinepolis; creo que al ser una sala de cine, mi definición del paraíso en la ciudad, mi definición de una vida perfecta, creo que Cinepolis es el lugar donde me gustaría estar todo el día, sin importar que a veces hay mucha gente, sin importar que las cosas son muy caras, esa es la marca que dice todo acerca de mí.

Por ello cada que estoy en ese lugar, siempre me acuerdo del poder de las marcas, como se meten por tus oídos, por los ojos, por todos los sentidos para hacerse parte de ti y ni lo piensas, simplemente son parte de ti de una manera irracional.

Ese es el poder de las marcas, ese es el poder de la publicidad, una que parece maquiavélico y lo es.

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