Por qué nos aferramos al pasado

Hay personas que guardan hasta el boleto del camión de hace diez años nomás porque ese día se la pasaron bien, y es que la neta, soltar lo que ya fue nos cuesta más trabajo que levantarnos temprano en lunes después de un puente. A veces parece que tenemos un contrato de exclusividad con nuestros ayeres, como si los recuerdos fueran esa playera vieja y agujerada que ya no nos queda, pero que nos negamos a tirar porque “todavía da el gatazo”. La realidad es que nos aferramos al pasado porque es un terreno conocido, un lugar donde ya sabemos qué pasó y no hay sorpresas que nos muevan el piso, aunque eso signifique vivir con un pie en el ayer y otro en el presente, caminando de forma chueca por la vida. Nos encanta idealizar aquellos tiempos donde supuestamente todo era más barato y el amor no dolía, ignorando que en aquel entonces también la regábamos y teníamos nuestras propias crisis existenciales.

Razones por las que nos aferramos al pasado y no soltamos el ayer

La nostalgia es una trampa muy mañosa que nos hace creer que cualquier tiempo anterior fue mejor, borrando de nuestra memoria los momentos amargos y dejando solo lo que brilla. Muchas veces nos aferramos al pasado por puro miedo a lo que viene, como si el futuro fuera un examen para el que no estudiamos y el presente una película que no entendemos bien. Nos quedamos colgados de ese ex que ya hasta tiene otra familia, o de aquel triunfo laboral de hace una década, pensando que ya nunca volveremos a brillar igual. Este apego emocional nos hace cargar con maletas pesadas llenas de “hubieras” que no sirven para nada más que para sacarnos canas verdes antes de tiempo. Es como querer manejar un coche viendo todo el tiempo por el retrovisor; lo más seguro es que acabemos estampados contra un poste por no fijarnos en el camino que tenemos enfrente.

Para dejar de vivir en los recuerdos y empezar a disfrutar de lo que tenemos hoy, es necesario aplicar un poco de orden en la azotea y entender que el ayer ya no tiene nada nuevo que contarnos. Aquí te dejo unos puntos clave para que dejes de ser el guardián de las reliquias emocionales:

  • Acepta que las cosas cambian y que eso no tiene por qué ser algo malo, sino simplemente una etapa distinta de tu historia personal.
  • Haz una limpia de objetos que solo te traen melancolía y que no tienen ninguna utilidad práctica en tu vida actual.
  • Deja de stalkear a personas que ya no forman parte de tu círculo; ver su presente solo te ancla más a un ayer que ya caducó.
  • Enfócate en lo que estás comiendo, sintiendo o escuchando en este preciso instante, disfrutando del sabor de tus chilaquiles sin pensar en los que te comiste hace cinco años.

Brincar hacia la atención plena y el aquí y ahora

Lograr esa famosa atención plena no requiere que te vayas a una montaña a meditar con túnica, sino que simplemente dejes de pelearte con el reloj. La principal causa de que nos aferramos al pasado es que no sabemos estar a solas con nuestro presente, buscando siempre refugio en lo que ya conocemos para no enfrentar el vacío de lo incierto. Cuando aprendes a valorar el hoy, te das cuenta de que cada minuto es una oportunidad para inventar algo nuevo y no solo una repetición de lo que ya viviste. La vida está pasando justo en este momento, mientras lees esto y te tomas un café, y es una lástima perdérsela por estar pensando en lo que debiste decir en aquella discusión de 2015. Es momento de soltar la cuerda y dejar que la corriente nos lleve a nuevas experiencias que también valdrán la pena recordar después, pero sin que se vuelvan un ancla.

Estar presente requiere voluntad y un poco de sentido del humor para reírnos de nuestras propias obsesiones con el ayer. Si te descubres otra vez pensando en “los buenos tiempos”, sacúdete la polilla y recuerda que el mejor momento para ser feliz es este, porque es el único que realmente tienes en tus manos. Cuando dejamos de sentir que nos aferramos al pasado, la mochila se vuelve ligera y el camino se ve mucho más despejado para lo que sea que venga. Al final, lo que importa es cómo aprovechamos el aire que estamos respirando ahorita y las risas que podemos compartir hoy, sin importar cuántas veces nos hayamos equivocado antes o cuántos éxitos hayamos acumulado en el baúl de los recuerdos.

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com