El pasado

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Últimamente pienso mucho en el pasado, y no sólo pensando en una acción, un error o incluso una persona. No, yo pienso en el pasado de forma general para luego llegar a lo particular, como si el pasado fuera un terrible fantasma que me abofetea la cara todos los días para que no olvide. Como si el pasado quisiera convertirse en una lección de vida, ya sabes, dicen por ahí que aquel que se niega a aprender de su pasado y olvidarlo, está condenado a repetirlo eternamente.

Tal vez por eso el pasado regresa a mí, como deja vú.

Aunque también tengo otra teoría, una persona está hecha de las ideas de las que no puede parar de hablar.
Verás, siempre he pensado que si alguien se la pasa hablando de cierto tema, es porque ese tema ha obsesionado a una persona. Como cuando tu amigo, se la vive hablando de su trabajo, cuanto odia a su trabajo, algo que paso en el trabajo, pues eso quiere decir que en ese momento de su vida, el trabajo es lo más importante, o para esa persona ese tema tiene una importancia que no puede ocultar.

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Como cuando uno de tus amigos, otro amigo claro, no deja de hablar de su ex, ah, pero eso sí, ya la olvido, no le afecta en lo más mínimo, ya es pasado y sin embargo no puede dejar de hablar de ella.

Nosotros somos la idea de la que no podemos dejar de hablar, somos aquello que está en nuestra mente y no se puede salir de ella, un hecho innegable de la vida. Así que con una simple conversación con alguien, se puede saber qué es lo que le pasa, porque el subconsciente nos traiciona.

Y sabiendo eso, he desarrollado un sistema random de temas y sólo me tengo permitido hablar 2 veces del mismo tema, para así ofrecer variedad y entretenimiento a todos mis interlocutores. Digo, odiaría ser la chica que sólo habla de amor o cierto tema, por ello hablo de todo y de nada.

Sin embargo y por más artimañas que tengo, por más elocuencia que trate de desplegar, normalmente término regresando al pasado, uno que me hace añorar, extrañar y pensar; pero no solo eso, también pienso en el pasado de forma torturante, pensando en todas esas cosas que hice, las que no hice y de nuevo me pongo a pensar en esas cosas que hice y me gustaría no haber hecho.

El pasado, a veces no solo nos hace aprender de nuestros errores, a veces nos tortura, por eso últimamente cuando pienso en ese tiempo pretérito me empiezo a sofocar, angustiar y me pone a pensar en cosas que ya no puedo cambiar; es en ese momento cuando me repito como una herramienta o hasta estrategia, “al pasado no lo puedo cambiar, pero si puedo alterar el presente”. Eso es lo que hago cuando el pasado me quiere presionar.

Es curioso no te parece, como podemos vivir en todos los tiempos posibles, menos en el presente; algunos se aferran al futuro prometedor, pensando que las cosas van a cambiar y mejorar, esperando que ciertas cosas pasen, mientras otros se enfocan en vivir en el pasado, en recordar mejores épocas, en añorar viejos tiempos; supongo que casi todos nos centramos en únicamente ver hacia adelante o hacia atrás, ignorando lo que tenemos el día de hoy.

Pero ¿por qué?, por qué nos concentramos en ver cosas que no podemos cambiar, en cosas que solo nos hacen vivir en supuestos, ¿por qué vivimos cosas que no deberíamos vivir?, ¿por qué aferrarse al pasado, si el pasado no se puede cambiar?, ahí se va a quedar para siempre inalterable sin afectar el futuro, pero si manchando el presente.

Vivimos en el pasado, que no podemos cambiar y cuando escapamos del pasado, cuando por fin lo logramos, solo pensamos en el maravilloso futuro, olvidando el mejor momento, que es el hoy, el presente.

Te preocupas por lo que ya fue y por lo que será. Hay un dicho: “El ayer es historia, el mañana es un misterio, pero el día de hoy es un regalo. Por eso se llama presente”

A veces hace falta algo de ayuda, para recordar que las acciones viejas, los hubiera y esas cosas, no existieron, ni existirán nunca, por ello ahora cuando estoy viviendo en el aquí, el ahora, el presente, trato de recordarme que mis acciones viejas ya son un recuerdo de mí, que ya no puedo modificarlas, que ya no puedo alterarlas, pero si puedo controlar lo que voy a hacer ahora. Y eso es lo que cuenta, lo que hago en este momento, no lo que hice ayer o lo que hare mañana, lo que cuenta es que hago hoy.

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