El hijo favorito

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Toda familia tiene uno, esa es una ley de la vida, y otra ley de la vida es que nunca serás tú, hagas lo que hagas, estudies lo que estudies, ayudes a quien ayudes o sobornes a quien sobornes nunca serás el favorito de tus papás, de la familia, de tus tíos. A lo mucho puedes aspirar a ser el favorito del perro, y solo si te aplicas un buen, lo sacas a jugar todos los días, les da de tu comida, le traes huesos, lo cepillas, lo quieres, lo acaricias y lo abrazas; solo así, con mucho esfuerzo serás el favorito de alguien.

Ley de la vida, tus papás siempre quieren más a tu hermano, aunque puede ser que por error un hijo favorito este leyendo este texto, por lo que me gustaría avisarte, este artículo simplemente no es para ti, más bien es un artículo dedicado a todos los “otros” hijos, las ovejas negras, los rebeldes, los despistados, los de en medio, en pocas palabras a los hijos que siempre son regañados. Sabemos que nos quieren, pero definitivamente nunca seremos los consentidos y los tratos privilegiados siempre son para nuestro hermano, quien muy ojetemente amablemente nos restriega en la cara esos privilegios, como poder llegar más tarde, tener siempre la mejor comida, su ropa y cuarto arreglados y todo tipo de cosas que nos hacen sentir mal, por eso de la envidia.

Esto en la teoría de los hijos favoritos no hay nada claro, más que una cosa, nunca eres tú. Pero si tuviera que decir que el favorito es el grande, el chico, el de en medio, la mujer o el hombre, nada es claro y todo depende de una cosa, si eres tú, no serás el favorito, ¡NUNCA!

Puede ser que durante un breve periodo de tiempo en el que te esfuerces mucho por lograrlo, haciendo todo lo que dicen tus papás que hagas, ese tiempo, no seas tan molesto y hasta seas tolerable, pero no lo olvides nunca, aunque la mona se vista de seda, mona se queda. En este caso, nunca, nunca, nunca serás el favorito.

Aunque puede haber algo de suerte y puede ser que seas el consentido de uno de tus papás, a toda regla una excepción y sin importar cuantas burradas hagas, los errores que cometas, siempre recibes disciplina con amor, sin manazos, regaños o castigos, solo puro amor y obviamente privilegios, UNOS QUE SON TAN BELLOS que si los recibes, que si eres el favorito, a huevo tienes que echárselos en cara a tu/s hermano/s, a huevo.

En mi caso estoy algo traumada, pero solo a medias, porque soy la consentida de mi Papá para todo, haga lo que haga, destruya lo que destruya, siempre soy su consentida, por lo cual los límites y tolerancia se suben muchos niveles a comparación de mi hermano; pero cuando se habla de mi mamá, el favorito por todo es René, de hecho es tan diferente y privilegiado el trato que él tiene, que parece que tiene servicio personal, asistente, cocinera, ama de casa, etc., etc.

De hecho pobre de mí si se me ocurre entrar a la cocina a hacerme algo de comer, pobre de mí, tanto que tengo que buscar horarios en los que no esté mi mamá cerca, porque cuando lo hago, todo lo que hago está bien pinche mal, se pone a gritarme y a recoger todo, como si yo fuera una niña teletubbie, ah pero si es mi hermano en la cocina, intentando cocinar algo; no importa que destruya la cocina en el proceso, está bien, porque él está aprendiendo.

Creo que en mi casa hay ciertos roles y clichés que nunca desaparecerán y sin importar que mi papá me tenga más consideración, hay cosas de las que no me salvo; por ejemplo cuando se tratan de labores domésticas como cocinar, limpiar, lavar, PUES OBVIO tengo que hacerlo yo, porque soy mujercita, ah pero mi hermano para nada. Sin importar que los dos seamos igual de inútiles.

Por eso estoy convencida que para ciertas cosas René es y será siempre el hijo consentido, el hijo no problemático, el hijo tranquilo, el hijo que no les da dolores de cabeza; pero obvio yo soy la hija interesante de la familia.

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