El Extraño de la parada de autobuses

Aún no me animo a manejar en esta caótica ciudad, con sus eternas reparaciones viales y conductores impacientes. Así que, como muchos chilangos, me resigno a usar el transporte público, con sus camiones manejados por choferes a veces poco considerados. Pero, ¡qué remedio!, es el pan de cada día.

Sin embargo, viajar en transporte público puede ser una experiencia reveladora. Más allá de los empujones y apretujones, a veces uno se topa con personajes interesantes, carbones en bruto esperando convertirse en diamantes. Cada persona tiene una historia que contar, una personalidad que destacar. Recuerdo una vez en el metro a un viejito acompañado de un lápiz y un cuaderno. Dibujaba a las personas que le llamaban la atención. ¡Qué talento el suyo!

Así como el viejito, en el transporte público convergen personas con distintos talentos. Últimamente, quien ha capturado mi atención es un extraño de la parada de autobuses.

Este personaje ha hecho de la parada su cuartel general, con todo y sus mercancías, cacharros y hasta piratería. Pero lo que más me intriga, más allá de su apariencia peculiar y actitud a veces hosca, es su fascinación por las artes plásticas. Siempre está creando figuras extrañas, como sacadas de una pesadilla. Todo lo que roza el horror parece ser su proyecto de la semana.

Hay que admitirlo, el pobre no es un maestro, pero le pone empeño y siempre tiene algo entre manos. ¿Quién sabe si las vende? Seguro que sí, porque en este mundo siempre hay quien compra rarezas. Y no digo que haga basura, pero sí un arte bastante peculiar.

Una vez, este extraño de la parada de autobuses me gritó “¡Fascista nazi blanca!” porque no le di una moneda por una canción que cantó. Es que canta feo, y prefiero dar comida que dinero a los que andan pidiendo.

Pero más allá de su encuentro desafortunado, la presencia de este extraño de la parada de autobuses, me hace pensar en la diversidad de personajes que coexisten en nuestra ciudad. Cada uno con sus peculiaridades, sus luchas y sus talentos ocultos. Quizás, la próxima vez que lo vea, me anime a preguntarle sobre sus creaciones. Quién sabe, tal vez descubra al próximo gran artista urbano. Al final, este extraño de la parada de autobuses es un reflejo de la esencia de la vida en la ciudad: inesperada, sorprendente y llena de contrastes.

La ciudad está llena de personajes, cada uno con su propia historia. Observar a la gente en el transporte público o en la calle puede ser una ventana a un mundo fascinante.

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com