Dynamite Kiss, ¿bueno o malo?

Cuando un K-drama aterriza en las pantallas, casi siempre desata pasiones, pero pocas veces genera un debate tan encendido como el que rodea a Dynamite Kiss. Esta serie, que prometía ser el hit romántico del año, se ha convertido en el tema de conversación obligado para fans y críticos por igual, quienes no se ponen de acuerdo si es una joya adictiva o un tropiezo argumental con chispazos de genialidad. ¿Es una de esas historias que te mantienen pegado al sillón o una que te hace lanzar el control remoto al exasperarte? Entremos de lleno a desmenuzar este fenómeno para entender por qué Dynamite Kiss nos tiene a todos con el ojo cuadrado y el corazón dividido.

El chispazo inicial: ¿por qué Dynamite Kiss encendió pasiones?

Una de las razones por las que Dynamite Kiss se catapultó al estrellato global de Netflix, colocándose consistentemente entre los favoritos fuera de la lengua inglesa, fue la innegable química entre sus protagonistas. Jang Ki-yong, como Gong Ji-hyeok, y Ahn Eun-jin, en el papel de Go Da-rim, ellos lograron esa chispa que traspasa la pantalla, haciendo que sus interacciones fueran adictivas. El público amó esa sensación de “dopamine rush“, esa descarga de emociones rápidas que nos regalan las buenas comedias románticas. La historia, aunque predecible en su formato de chico rico y chica con menos recursos, sabía jugar sus cartas al principio con diálogos ingeniosos y situaciones que, aunque ya vistas, se sentían frescas gracias a la entrega del elenco. Muchos espectadores valoraron también un final que, al menos para la pareja principal, resultó ser de ensueño, combinando amor y éxito en un cierre casi perfecto.

Cuando la mecha se mojó: los tropiezos de la trama de Dynamite Kiss

Sin embargo, no todo fue miel sobre hojuelas. Muchos críticos y algunos fans no pudieron ignorar cómo la historia de Dynamite Kiss empezó a dar bandazos. Lo que en los primeros episodios prometía ser una bomba, pronto se volvió algo que rozaba lo irritante. El problema principal, según varios, fue el abuso de los clichés que ya conocemos de memoria: los malentendidos alargados de forma artificial, los dramas corporativos que poco aportaban a la tensión romántica y esa clásica trama de “matrimonio falso” que ya huele a naftalina. El guion, que al principio parecía afilado, fue perdiendo el filo, convirtiendo la trama en algo aburrido y predecible, sobre todo por cómo manejaban los secretos de la protagonista femenina. Algunos espectadores sintieron que el desarrollo del personaje de Go Da-rim fue inconsistente, o que incluso se sentía un poco “vacío”, sin la evolución que sí mostró su contraparte masculina. Otro punto que causó ruido fue la química entre los personajes secundarios: la situación migajera de Ha-young Ha intentando conquistar a Lee Soo-jin.

El gran final: ¿Fuego artificial o chispita mojada?

El desenlace de Dynamite Kiss también generó su buena dosis de controversia. Si bien algunos aplaudieron el cierre “de cuento de hadas” para la pareja principal, encontrando en él la culminación perfecta de su romance, otros se quedaron con un sabor agridulce. Para este grupo, el final se sintió apresurado, dejando cabos sueltos, como la historia de la hermana de la protagonista, sin una resolución que hiciera justicia a su personaje. Criticaron que, en lugar de retomar la frescura y el ingenio de los primeros episodios, el guion recurrió a viejos trucos que le restaron brillo a lo que pudo haber sido un gran cierre. Parecía más una obligación que una recompensa a la lealtad de la audiencia, un final que se sintió blandito cuando debió ser explosivo.

Un veredicto sobre Dynamite Kiss

Entonces, ¿dónde queda Dynamite Kiss en el panorama de los K-dramas? La respuesta, como casi siempre, está en el ojo de quien mira. Si lo que buscas es una serie que te dé ese empujón de alegría, con protagonistas que tienen una química que derrite, y no te importan demasiado los tropos ya conocidos, esta serie puede ser tu próxima obsesión. Pero si eres de los que esperan un guion innovador, personajes redondos y una trama sin fisuras, quizás te encuentres con más de un detalle que te haga torcer el gesto. Es una serie que, con todo y sus altibajos, logró poner el nombre de Dynamite Kiss en boca de todos, demostrando que a veces, ni siquiera un guion perfecto es necesario para generar un fenómeno, solo un buen par de chispas.

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com