Dónde ver las Auroras boreales

Si eres de los que planea las vacaciones con lupa y calendario, esto te interesa. Las Auroras boreales son como los vampiros: les encanta la oscuridad. Por eso, la mejor temporada para verlas es durante el invierno, cuando las noches son más largas y el cielo más oscuro. Piensa de finales de septiembre a finales de marzo. Y no solo es la época, también importa la hora del día. Lo ideal es entre las diez de la noche y las dos de la madrugada, cuando el Sol está echándose una siesta bien profunda. También necesitas un cielo despejado, sin nubes que te arruinen la fiesta, y alejarte de la contaminación lumínica de las ciudades. O sea, nada de luces de neón o letreros de tiendas, aquí el ambiente es más de noche solitaria en el campo, con el silencio roto solo por tus exclamaciones de asombro.

Los epicentros de la fiesta boreal: Dónde buscar las Auroras boreales

Ahora sí, lo bueno. ¿A dónde hay que ir para que los ojos se te pongan como platos? Necesitas viajar a lugares que estén bien cerquita del Círculo Polar Ártico. Piénsalo como la primera fila del concierto. Algunos de los destinos más populares y con más chances de que te toque el espectáculo incluyen:

  • Islandia: Este país nórdico es como un catálogo de postales vivientes, y las Auroras boreales son su plato fuerte. Puedes verlas desde la capital, Reikiavik, o si te alejas un poquito, la experiencia es aún más intensa. Solo ten cuidado de no resbalar en el hielo mientras miras hacia arriba y luego andar contando anécdotas de tu trasero en el piso.
  • Noruega: Especialmente en la región de Tromsø, conocida como la ‘Capital del Ártico’. Aquí es donde los paisajes se ponen dramáticos y las luces celestiales parecen bailar sobre fiordos y montañas cubiertas de nieve. Es como un sueño de invierno hecho realidad, pero con menos osos polares (esperemos, aunque el frío sí es de oso polar).
  • Finlandia: En Laponia, la tierra de Santa Claus (y sí, también de las Auroras). Imagínate ver este espectáculo desde un iglú de cristal. ¡Es como estar en tu propia película, pero sin el director gritándote “acción”!
  • Canadá: Las provincias del norte como Yukón o los Territorios del Noroeste ofrecen cielos oscuros y paisajes impresionantes. Aquí la aventura es doble, porque además de las luces, te topas con una naturaleza salvaje que te recuerda lo pequeñito que eres.
  • Suecia: El Parque Nacional Abisko, con su famosa “Blue Hole” que se dice que ofrece cielos despejados incluso cuando el resto de la región está nublada, es otro punto clave. Es como tener un pase VIP para las luces del norte.

Recuerda que no hay garantía del cien por ciento. La Madre Naturaleza es caprichosa y las Auroras boreales son como una celebridad: aparecen cuando quieren y donde quieren. Pero siguiendo estas pistas, tus posibilidades aumentan significativamente. Es como ir al casino, pero con una recompensa visual que no se compara con ningún premio monetario.

Sobreviviendo a la cacería de auroras: Consejos para no hacer el ridículo (y tener éxito)

Ir a buscar las Auroras boreales no es como ir a la tiendita de la esquina por unas papitas. Aquí te van unos tips para que no te agarre desprevenido:

  • Abrígate como si fueras un tamal: En serio, lleva capas y más capas. Gorro, guantes, bufanda, calcetines térmicos, botas impermeables. El frío allá arriba no es broma, y nada arruina más la experiencia que estar tiritando como gelatina con miedo a que se te caiga la nariz.
  • Paciencia, mucha paciencia: A veces hay que esperar horas, o varias noches. Lleva termos de café o chocolate caliente, unos buenos audífonos con tu música favorita o un amigo con quien platicar de la vida. Piensa que es una espera para ver el mejor concierto de tu vida, y como todo buen concierto, a veces el artista principal se hace del rogar.
  • Cámara en mano, pero sin obsesión: Querrás fotos espectaculares, lo entiendo. Pero no te pases todo el tiempo detrás del lente. Levanta la vista, respira y graba ese momento en tu memoria. Las fotos son para presumir, la experiencia es para ti. Además, nadie quiere ser el que se pierde el show por estar viendo una pantalla.
  • Aparatos cargados: El frío se come la batería de los celulares y cámaras como si fuera postre. Lleva baterías extra y tenlas cerca del cuerpo para mantenerlas calientes. No hay nada peor que la cámara se te apague justo cuando el cielo empieza a hacer su magia.
  • Pronóstico del tiempo espacial: Sí, existe. Hay aplicaciones y sitios web que pronostican la actividad solar y la probabilidad de ver Auroras. Busca el ‘índice KP’ (Kp-index), cuanto más alto, mejor. Es como el pronóstico del clima, pero para el espacio. Te ayuda a saber si esa noche será épica o si mejor te quedas en tu alojamiento con una cobija y una película.

Finalmente, si te aventuras a buscar este fenómeno, verás que la espera, el frío y el gasto valen cada centavo. La sensación de ver el cielo pintarse de colores mágicos es algo que se te queda grabado en el alma. Es un recordatorio de lo increíble que es nuestro universo y de la belleza que podemos encontrar si nos atrevemos a buscarla. Así que, a empacar las maletas, la cámara, y un buen abrigo, que las luces del norte te están esperando para darte el show de tu vida. No esperes a que te lo cuenten, ¡vívelo!

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com