Despedirte o no despedirte, ésa es la cuestión

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Una de las frases más simbólicas sobre las decisiones, es el soliloquio con el cual comienza la obra de Shakespeare, Hamlet, y su famosísima “ser o no ser, ésa es la cuestión”, es una de esas frases que te recuerda la lucha entre la vida y la muerte, esa lucha interna que se debate dentro de uno mismo, esa eterna pregunta sobre qué es más noble, aceptar los caminos del destino o terminar con esos sufrimientos que conlleva vivir.

Lo sé, una pequeña frase muy filosófica que te hace pensar y mucho, pero creo que en la actualidad la cosa ya no es únicamente ser o no ser, vivir o morir; noooo, de hecho en la actualidad tenemos afrentas internas más dolorosas como lo son las despedidas, porque en la actualidad lo único que es constante, es el hecho de saber que todo termina, y estas despedidas nos hacen replantear el asunto sobre decir adiós o luchar y ahora nuestro debate interno es:

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Despedirte o no despedirte, ésa es la cuestión, otra pregunta que nos atormenta sobre qué es más noble, aceptar una despedida y los sufrimientos que esto conlleva o luchar contra el destino y buscar nuevos caminos para conservar a una persona en tu vida, luchar o no, vivir o morir, olvidar y seguir o recordar y perdonar.

Eso a mi se me hace muy interesante, muy del entorno Hamlet lleno de soliloquios sobre la aceptación, las despedidas, los sueños, la vida, lo inevitable de las cosas, los círculos y el infortunio, muy shakesperiano.

Porque esto de las despedidas es algo extraño y cuando las estamos experimentado, nos negamos a enfrentarlas, nos negamos a aceptar que son cosas que inevitablemente pasarán, bueno, hay que decir, nos negamos a las despedidas si y solo sí, cuando queremos a la otra persona, cuando algo dentro de nuestra cabeza nos obliga a recordar un sentimiento que parece ser el corazón ha olvidado, porque si te vale gorro la otra persona y lo que le sigue, es muy fácil decir: “hasta nunca”, de esas veces que dedicas canciones sentimentaleras de despedida, sin sentirlas.

Obvio, cuando una amistad ya está tan fracturada, que más que la pena o la congoja de la despedida es la molestia de pasar por ese momento, le dedicas a tu cuate la letra de “mañana, mañana” cantando de alegría.

“Mañana, mañana sera un dia muy triste, Porque tu te iras y no volveras ya jamas a mi lado”

Pero no más se te va una persona que quieres y esa misma canción, esa misma letra, te despierta un sentimiento de dolor interminable, unas ganas desconsoladas de llorar y una gran nostalgia que no puedes con ella, y esta vez, cuando alguien se te va y te tienes que pedir, solo puedes cantar con lagrima tipo Reiy:

“Ya no quiero pedirte que te quedes mas, Ni quiero preguntarte para donde vas
Solamente yo vengo a decirte adios, Que tengas mucha suerte y hasta nunca amor”

De esas veces, que la emoción y el sentimiento te gana.

Tal vez, esto de vivir una despedida sea como enfrentar un duelo, obvio, repito, si extrañas a la otra persona y esto muy seguramente es algo muy similar y pasamos por esos 5 pasos de un duelo o una despedida, y mientras nos aferramos a nuestras despedidas y todo lo que conllevan, analizamos de una forma más idealista y cursi nuestras relaciones.

Porque después de todo, despedirse es muy difícil, mucho, sin importar nada y puede ser que sea una amistad que ya no da para más, un amor caótico o una relación pasajera, pero cuando te despides, cuando terminas un ciclo, siempre hay algo de nostalgia, algo de sentimiento atorado y muchas preguntas sobre lo que esa despedida significa en tu vida.

Y te seguro te preguntas, porque pienso en esto de las despedidas, pues bueno, alguien no quiere despedirse de mí, sin embargo eso es algo que no podrá evitar, es algo inevitable porque ha fracturado tanto nuestra amistad, que no encuentro manera posible para seguir siendo amiga de alguien así.

Creo que lo más interesante para no tener que estar en el dilema de Despedirte o no despedirte, ésa es la cuestión es no hacer mamadas, o mejor dicho jaladas, para que alguien simplemente ya no te quiera hablar o tolerar.

Me atrevo a poner esta larga despedida, no para balconear a nadie, sino porque el escribe muy bien, por lo menos eso hace perfectamente y captó la esencia del: Despedirte o no despedirte, ésa es la cuestión

Despedirte o no despedirte, ésa es la cuestión

No me gustan las despedidas, podría haberte dicho “Muy bien, suerte con tu blog, ahí nos vemos…”; pero no quiero hacerlo. No quiero despedirme de ti. No sé por qué extraña razón siento que perder el contacto contigo sería muy doloroso para mí…

El 13 de julio de 2016, 22:27, escribió:
Te prometo no volver a ofenderte…
Siento mucho haberlo hecho…

El 13 de julio de 2016, 21:53, escribió:
Perdóname, por todo lo extraño que soy…

El 13 de julio de 2016, 21:52, escribió:
¿Yes?…
¿Hacemos las paces???…

El 13 de julio de 2016, 14:13, escribió:
Hágamos un trato: Yo no volveré a importunarte con comentarios así y tú no me ignorarás…¿vale??
Aprendí la lección, en serio, por favor, por favor, por favor, di que si, lo siento mucho, creéme…

El 13 de julio de 2016, 14:11, escribió:
Hola, siento haberte hecho sentir mal, por favor, no me arrojes a la bandeja de Spam, eso es terrible, preferiría que me partieran la clavícula y no eso.
En serio, si me bloqueas el paso a tu blog…¿cómo podré entregarte las colaboraciones??, por favor, no seas así, no me eches de tu círculo de contactos…

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