Cuando te remuerde la conciencia por comer muchos dulces

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En qué clase de mundo tan bizarro y loco que vivimos, que está muy mal, y nos mata la culpa, cuando nos atragantamos de dulces, díganme por favor, que clase de mundo enfermo y retorcido es este, en el que hay otros grandes males, y nosotros nos preocupamos por comer muchos dulces.

En serio, ¿qué mundo es este?

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Y ya sé, este tipo de quejas del tipo “pendejas”, son las quejas que clásicamente tiene una persona sin muchas preocupaciones en la vida, mmmm, y también las solteronas un poco subidas de peso, (creo que yo entro en las dos categorías), y es que, de verdad, los dilemas morales o conflictos éticos de una persona, deberían ser otros y no el hecho de comer o no comer muchos dulces.

Yo sé, insisto, esto suena a como cuando alguien a quien le va súper bien en la vida, se queja de alguna tontería cómo, por ejemplo, veamos, “tuve que usar el BMW porque el Ferrari se descompuse ayer que lo uso mi novia súper modelo”

Todos los que escuchamos esa queja pendeja nos quedamos con cara de “no seas mamón”, quien tiene un BMW, un Ferrari y una novia súper modelo, wey, no te estas quejando, estas alardeando.

Bien, así creo que pasa con los problemas pendejos del primer mundo, y terminan siendo quejas muy superficiales de una vida divertida, es más, esa ni debería ser queja, debería ser el paraíso y esas cosas que parecen un problema, de esos que agobia y remuerde la conciencia, puts, eso no es nada, algo para remorder la consciencia, es no sé, traicione a mi mejor amigo para salir con una supermodelo, ok, lo siento, no se me ocurrió nada mejor y en mi cabeza sigue metida la súper modelo.

Ese tipo de quejas no deberían existir, y nos debería mortificar otras cosas, peores males, peores metidas de pata, esas que en verdad nos harán ir al infierno y no por tragar un montón de dulces, eso que, a lo más, te pones gordo y ya, y los únicos que te molestarán son los de prevenimss que quieren que te midas y te muevas, pero fuera de eso, que.

Ahora lo otro, porque nos agobia tanto lo que comemos, porque cualquier cosa que comemos nos genera estrés y nos hace sentirnos mal, digo, comer es algo que hacemos por placer y es algo normal, en que momento pasó a ser algo que nos generó culpa, mmmm, ah, si ya recordé, todo es culpa de las super modelos y los altos estándares de belleza que nos imponen mujeres que solo comen dos apios al día, mientras que las mujeres y las personas normales comemos mucho, mucho más que dos apios al día.

Creo que comer no debería obsesionarnos, ni las calorías deberían convertiste en un policía implacable que nos dice que si comer y que no.

Comer dulces no debería ser en ningún mundo, multiverso o dimensión algo malo, comer dulces de vez en cuando hasta que te hartas, es normal, supongo.

Pues bien, eso no pasa, y por lo menos yo, cuando como muchos dulces, me llega un gran sentimiento de culpa que comienza por la salud, por las altas cantidades de azúcar que comí, por el daño que le hice a mis dientes, por las calorías que me acabo de tragar, y entonces me viene un sentimiento de culpa que raya en el pánico, pero después se me pasa y sigo comiendo dulces sin pena o pudor.

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