Cuando te causa estrés el chat de Facebook

Estar pegado al celular se ha vuelto una actividad de tiempo completo que nadie nos pidió realizar, pero ahí estamos, revisando cada dos minutos si ya nos contestaron. Esa sensación de vacío en el estómago cuando ves las palomitas azules y no hay respuesta es algo que a muchos nos pasa. No es solo un mensaje, es la presión de estar disponibles las veinticuatro horas, de contestar rápido para que no piensen que somos groseros o, peor aún, para que no nos dejen en el olvido. La realidad es que nos damos cuenta de cuánto nos causa estrés el chat de cualquier red social cuando el sonido de una notificación nos pone los pelos de punta en lugar de darnos gusto.

¿Por qué nos causa estrés el chat y la espera infinita?

El problema principal no es la tecnología, sino las chaquetas mentales que nos armamos cuando la comunicación no fluye como queremos. El famoso “escribiendo…” que aparece y desaparece es una tortura china moderna que nos mantiene en un hilo de ansiedad total. Nos clavamos tanto en la pantalla que olvidamos que la otra persona también tiene una vida, chamba o simplemente se le olvidó donde dejó el teléfono. Esta necesidad de gratificación inmediata es lo que más causa estrés el chat en nuestra vida cotidiana, llevándonos a interpretar silencios como problemas personales o falta de interés, cuando casi siempre es solo falta de tiempo.

Existen situaciones muy específicas que disparan esta desesperación digital:

  • El grupo de la familia donde todos se pelean por política o mandan piolines a las cinco de la mañana sin piedad.
  • Ese mensaje de tu jefe que llega justo cuando acabas de sentarte a comer y sabes que, si lo abres, ya no hay marcha atrás.
  • La bendita “última conexión” que te dice que esa persona está viva y usando el cel, pero decidió ignorar tu chiste buenísimo.
  • Los audios de cinco minutos que parecen podcast y que te obligan a buscar audífonos en medio de la calle.

Los grupos de mensajería que nadie pidió pero todos aguantamos

Si hay algo que realmente causa estrés el chat son esos grupos masivos donde se mandan quinientos mensajes por hora. Entras a una junta, sales y tienes una montaña de notificaciones acumuladas que te da flojera leer, pero te da miedo salirte por el qué dirán. La presión social de participar en conversaciones que no te interesan es agotador. Además, nunca falta el que se toma todo a pecho y empieza una discusión infinita que solo llena la memoria de tu teléfono con capturas de pantalla de peleas ajenas. Es un ciclo de nunca acabar que consume energía y paciencia de forma innecesaria.

Cómo recuperar la paz mental sin tirar el celular por la ventana

Aprender a gestionar nuestras expectativas digitales es básico para no terminar con un tic en el ojo. No tenemos por qué ser esclavos de una aplicación de mensajería ni sentirnos culpables por no responder al segundo. Si sientes que te causa estrés el chat de forma constante, lo más sano es empezar a usar las herramientas que ya tenemos a la mano. Silenciar grupos, desactivar las confirmaciones de lectura y, sobre todo, entender que el mundo no se va a acabar si respondes hasta el día siguiente, son pasos fundamentales para volver a disfrutar de nuestra privacidad sin sentir que le debemos algo a los demás.

Poner límites claros con nuestros contactos ayuda un chorro a bajar los niveles de angustia. No se trata de desaparecer de la faz de la tierra, sino de decidir cuándo y cómo queremos interactuar con el resto de la gente. El teléfono debe ser una herramienta que nos facilite la vida, no una cadena que nos mantenga atados a las opiniones o necesidades de los otros. Al recuperar el control sobre nuestro tiempo, esa pesadez en el pecho desaparece y podemos volver a ver el celular como lo que es: un aparato para comunicarnos cuando realmente tenemos algo que decir, sin que la salud mental se nos vaya de las manos en el proceso.

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com