Cuando escribo una pendejada y encima con mala ortografía

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En esos momentos mi mundo colapsa, obvio, no por la pendejada, no, obvio no, lo que más me molesta es la falta ortográfica, no la pendejada, esas son comunes en mí; pero una falta de ortografía y más mía, vaya que me pone mal.

Se supone que soy escritora, que mi mundo son las palabras, las letras así que como que debería ser natural en mí, eso de la buena ortografía, además voy por la vida regañando a los demás para que escriban de forma correcta, en un tono muy mandón, que algunos pueden tachar de snobista; pero es que neta, una buena ortografía, es algo básico, es cosa de primaria y, además, por dios, nos comunicamos por un medio escrito casi todo el tiempo, lo ideal sería tener, algo así, como un protocolo básico de comunicación con una ortografía medianamente decente y por lo menos medio saber redactar.

Por favor, la mayoría de nuestras comunicaciones son escritas, por lo menos habría que echarle tantitas ganas, para hacerlo bien.

O sea, digo, si estás hablando con alguien en voz y dice “haiga”, “imprimido” o algo mal dicho, se hace la corrección, ah, pero si corriges una mala ortografía eres un “nazi ortográfico”, en serio, neta, decirle a alguien como se escribe una palabra es mala educación, ¿neta?

A mí se me hace más mala educación escribir “con tigo”, que decirle a alguien, oye se escribe “contigo”, pero casi todos se lo toman mal, la verdad yo no, si alguien me corrige algún error, lo agradeceré, porque en este mundo podré escribir pendejadas todo el tiempo, pero una falta de ortografía, eso sí me pone mal.

Yo sé, en este mundo nadie es perfecto, y a todos se nos escapan las faltas de ortografía, y obvio, también, a todos se nos filtra una que otra pendejada en el proceso de vivir y comunicarnos; y sucede con temas que van desde una idea radical, hasta una tontería sin fundamentos o porque no, a veces no conectamos el cerebro con la boca y solo hablamos.

A todos nos pasa, no hay porque sentirnos, ni hacer un gran alboroto, es parte de la vida, pero debo confesar, que cuando a mí se me va una pendejada y encima está mal escrita, me parece terrible.

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