Cuando crees que tienes una buena idea

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Pero a la mitad te das cuenta que fue la tontería más grande del mundo

Yo y mis grandes, geniales y estúpidas ideas.

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Me gustaría decir en este caso, que son pocas, lamentablemente no es así y tengo un gran repertorio de anécdotas locas que comenzaron porque creía tener una gran idea, cuando en realidad era una tontería.

Tal vez el problema es que no pienso mucho las cosas, aunque pensándolo bien, eso no es, ya que mucha gente me acusa de lo contrario y del hecho innegable de que suelo pensar mal, puts, y encima de que pienso mucho, encima de eso pienso pura tontería.

¡Estoy jodida!

A lo mejor lo único que puedo decir, es que pienso muchas tonterías y tengo la impresión de que esas tonterías son la idea del siglo.

Ya sabes, el mal de los millennials, que siempre pensamos que tenemos la mejor idea del mundo, cuando no es así y no nos damos cuenta de ello.

Y cuando te das cuenta que estas en medio de un gran error por culpa de una mala idea disfrazada de genialidad, pues justo a la mitad de la ejecución de esa estúpida idea, por lo menos yo, es ahí y solo en ese punto, cuando descubro mi gran error.

Así me pasó la vez que me subí a una estructura metálica, o aquella vez que hice climbing, o también cuando me subí a un simulador de paracaidismo, o la última vez que me enamoré.

Al principio parecen ideas geniales, pero cuando estás a la mitad, sufriendo las consecuencias de tu “gran” idea, es ahí cuando te planteas la calidad y genialidad de tus pensamientos e ideas.

Ah, sí tan solo se pudiera diferenciar una gran idea de una estupidez tal vez este mundo sería otro, porque pasamos mucho tiempo persiguiendo y tratando de realizar una tontería.

Pero, cuales son las diferencias entre buena idea y mala idea

Creo que se puede diferenciar si se piensa más allá de lo obvio, lo inmediato y lo aparente; ahí es cuando una idea se convierte en buena o mala, cuando se analizan las consecuencias.

Que en lo personal debo decir que las consecuencias que más me pueden de una idea pendeja, son las que hacen que mi panza se sienta descompuesta en un sentido de estrés.

Así me pasó hoy cuando tuve la gran y genial idea de tomar la ruta corta, panorámica y más cercana a mi casa, fue lo opuesto, caminé más y no podía dejar de pensar en que había cometido un error por seguir una mala idea disfrazada de genialidad.

La moraleja de esta historia, que no te den gato por liebre y no dejes que una mala idea te haga seguirla para descubrir que no debiste haberlo hecho.

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