Cuando apestas como modelo

Todos conocemos a esa persona. Esa que llega a la fiesta con un outfit increíble, el cabello perfecto, una vibra inigualable y que, en persona, roba miradas. Pero en el instante en que alguien saca un celular y grita “¡Foto!”, ocurre una metamorfosis digna de una película de terror. Si al ver la galería de tu teléfono sientes que verdaderamente apestas como modelo y pareces salido de una pintura cubista de Picasso, relájate, este artículo es tu espacio seguro.

Ser fotogénico es un don místico que los dioses de Instagram le otorgaron a unos pocos, dejando al resto de los mortales lidiando con dobles papadas imaginarias y ojos a medio cerrar. Si tú también sufres el síndrome de verte genial en el espejo y terrible en la cámara, acompáñanos a analizar este divertido fenómeno.

El misterio de la cámara: ¿Por qué salgo mal en las fotos?

La ciencia (y el sentido común) dice que estamos acostumbrados a ver nuestra imagen reflejada e invertida en el espejo. Cuando una cámara captura nuestra verdadera asimetría facial, el cerebro entra en cortocircuito. Es en ese preciso y cruel momento cuando la luz del flash te traiciona y llegas a la conclusión de que apestas como modelo.

Pero no es culpa de tu cara, es la presión del lente. En la vida real estás en constante movimiento, tu carisma brilla y tus expresiones tienen contexto. En una foto estática, ese segundo donde parpadeaste o intentaste fingir una sonrisa casual te convierte en material de memes.

Señales inconfundibles de que la cámara y tú son enemigos

Antes de asumir que apestas como modelo de forma definitiva, revisa si cumples con alguno de estos clásicos síntomas del “cero fotogénico”:

  • El síndrome del parpadeo eterno: No importa si la cuenta regresiva es de tres o de diez segundos; tus ojos siempre decidirán cerrarse justo en el milisegundo del clic.
  • La sonrisa de rehén: Intentas lucir natural, pero terminas mostrando los dientes con una tensión facial que grita “¡Ayuda, me obligaron a tomarme esta foto!”.
  • Las manos rebeldes: De repente no sabes qué hacer con tus extremidades. ¿Las metes a los bolsillos? ¿Cruzas los brazos? Terminas posando con una extraña postura de T-Rex.
  • El ángulo traicionero: Mientras tu amigo se ve estilizado, la perspectiva de la cámara decidió enfocarse únicamente en tus fosas nasales o en papadas que ni sabías que tenías.

Cómo sobrevivir con dignidad a la próxima sesión de fotos

Aceptémoslo, no vas a ser la próxima portada de Vogue, ¡y eso está perfecto! Si sabes que apestas como modelo, la mejor estrategia es abrazar el caos.

Deja de intentar la pose de modelo intensa y apuesta por lo auténtico. Ríete de verdad, haz caras graciosas a propósito o simplemente escóndete un poco detrás de tu amigo el alto (el truco más viejo del manual). A fin de cuentas, las mejores fotos son las que capturan un momento de diversión real, no las que parecen de un catálogo de ropa. Tu carisma en persona siempre valdrá más que cualquier filtro de Instagram.

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com