Contestar el teléfono

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Siempre he pensado que contestar el teléfono es muy, muy, muy difícil; tanto que siempre me he preguntado porque no recibí capacitación alguna para poder hacerlo. Si bien parece intuitivo, contestar la bocina y hablar, eso es en teoría, porque en la práctica todo es mucho más difícil.
Además, por más que le he exigido a la vida y por supuesto a mis padres, que me armen un dialogo para contestar el teléfono, onda los manuales que les dan a las personas en telemarketing para saber que contestar, cómo, cuándo y dónde, nunca he recibido este documento maestro sobre como contestar el teléfono, así que normalmente termino improvisando y diciendo muchas tonterías.

Porque parecerá simple, alzar la bocina para contestar el teléfono y decir hola y a partir de eso, obvio improvisar y seguir la conversación; pero eso es difícil y más aún cuando eres una persona que no es muy buena con las ciencias sociales. Si en persona no sé qué decir o saber, viendo a la otra persona e intentando descifrar su lenguaje corporal, pues imagínate por teléfono, cuando no veo a la otra persona y mi mente se queda en blanco a la hora de contestar el teléfono.

Es difícil saber cómo reaccionar y contestar el teléfono, será esa la razón por la cual nunca me gusta quedarme cerca de un teléfono que no es mío, no lo voy a contestar, pero es incómodo no contestarlo y es incómodo contestarlo. Digo, si la cago contestando mi teléfono celular, el del trabajo o el de la casa, porque nunca sé que decir, me quedo pensando en las respuestas y busco una manera de hacer empatía en una conversación extraña.

Contestar el teléfono es difícil, el tuyo y los ajenos, aunque bueno, si alguien me habla ya me conoce y sabe que esperar pero que me dices de cuando estas como invitado en casa de alguien que es cercano a ti, como algún familiar o un amigo. Cuando suena el teléfono y está lejos u ocupado, se queda con cara de “contesta el teléfono”, pero por más que me lancen esa mirada, yo contesto de vuelta con una conversación mental que dice:

“no, no voy a contestar tu teléfono”

Así que no hay forma limpia de salir de esa situación, pero es mucho mejor que contestar el teléfono y cagarla, metafóricamente hablando, tomando mal un recado o haciendo algo extraño.
Porque lo de menos es hacer el ridículo, hay veces que no puedes decir algo por teléfono y cuando contestas en casa ajena eso puede pasar.

Y siempre pensé que yo era la que no sabía cómo contestar el teléfono, pero el otro día que llame a casa de un familiar, contesto mi prima, una de las más chicas y esa conversación fue muy, muy extraña. Me pregunto, cómo es que alguien deja a sus hijos pequeños contestar el teléfono, si yo que tengo 32, bueno, casi, cada que contesto el teléfono me preocupo por hacerlo correctamente bien, por no hacer algo indebido, dar información extra o ser víctima de una estafa, versus otras personas que dejan a sus hijos menores de 10 años interactuar con desconocidos.

Ven, deberían hacer protocolos sobre como contestar el teléfono y creo que los niños pequeños, deberían hacer lo mismo que yo y evitar contestar el teléfono a como dé lugar.

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