¿Cómo romper el hielo?

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Cuando conoces a alguien, ese momento previo para romper el hielo puede ser eterno, pero no es imposible, yo te digo las claves.

A veces simplemente romper el hielo para conversar con alguien es sumamente difícil, eso de vencer el miedo, los nervios y saber que decir pueden jugar en nuestra contra de maneras muy espeluznantes y terminas diciendo “mi, no, hablar, hola, escuela, rojo” a veces simplemente nuestro cerebro es muy mezquino y evita que podamos hacer oraciones inteligentes, pero sobre todo que parezcan hechas por una persona de más de 10 años.

Comenzar una conversación con quien sea es difícil, habrá casos en los que sea más difícil o parezca imposible, ya saben, no es lo mismo intentar hablar con una persona para hacer amigos en el primer día de escuela o trabajo, que cuando quieres hablar por primera vez con alguien que te gusta mucho; comenzar una plática es muy difícil y en todos los escenarios, que ya la dificultad escale, también es cierto, pero que hacemos, digo eso de quedarse callado, ser el tímido al que nunca nadie le habla por equivocación, nadie, pues no es así como que digas el ideal o lo que uno desea; yo, se los juro, yo soy la primera en morirse de miedo cada que tiene que hablar frente a alguien, de verdad, cuando estoy frente a un grupo nuevo o requiero entablar una conversación amistosa por primera vez, soy la primera en querer salir corriendo, pero no lo hago, saben mi truco, ok, se los contare, pero para eso tenemos que remontarnos a una pequeña historia.

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Una historia de cuando yo era pequeña, no tan pequeñita pero si lo suficiente, (sonido de arpas de tiempo por favor) acompáñame en el tiempo por favor a unos 20 años atrás, cuando yo tenía 9. Les tengo que advertir antes de continuar nuestro viaje, que viajar en el tiempo hace que te de hambre así que te traigo unas churrumais, por si nos da hambre, bueno, ok, son para mí, tengo hambre. Prepárate para viajar en el tiempo, cierra los ojos y toma mi mano, dije toma, no aprieta, que te pasa, ya suéltame ya llegamos, te emocionaste.

Bien, a poco no te gustan los años 90, son algo extravagantes, la música es rara y la gente se viste chisotos, mira, ves a aquella niña tímida, introvertida, seria, insegura y algo extraña, pues esa no soy yo, yo soy la persona más rara que no le habla a nadie, ves a ese niño atrás de mi cortándome el pelo con las tijeras, sí, sabía que estaba haciéndolo, pero a mí me daba tanto miedo reclamarle o pedirle ayuda a la maestra que tenía que contar hasta 10 para agarrar valor, pararme de mi silla y decirle a la maestra lo que Iván me estaba haciendo, así que cada que llegaba a 10 me decía a mí misma: voy a empezar de nuevo la cuenta no valió, así me la pasaba contando infinitamente evitando hacer algo que me daba pánico, y esa filosofía me persiguió muchos años, hasta que un buen día me canse de esperar, me canse de pausarme, me canse de hacerlo y antes de siquiera a contar iba a decirle a quien sea lo que tenía en mente, a veces me descubro que mucho antes del cero ya estoy platicando con alguien.

A veces no hacemos las cosas por miedo, por inseguridad, el miedo es una ancla muy poderosa que evite que nos relaciones con el mundo exterior, pero analiza ese miedo y no dejes que él sea quien viva tu vida por ti, mu seguramente te encuentres con personas que no quieren escucharte, no les caes bien o los intimidas, pero el arriesgarse a comenzar algo, dar ese paso de hacer un nuevo amigo es invaluable, además no hay nada mejor que la adrenalina, muchas personas se avientan del paracaídas para sentir esa sensación poderosa, cuando lo único que necesitas es acercarte a esa chica o chico que tanto te gusta, o porque no, intentar hacer un amigo nuevo todos los días. ¡Inténtalo!

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