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Coca-Cola hasta en la Rosca de Reyes

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Creo que una de las mayores tradiciones de la gastronomía mexicana tienen que ver con un elemento especial que ya se hizo icono, es más, podría decir sin querer sonar extraña, que esta bebida más que bebida carbonatada, que sería su descripción, este refresco se hizo un ingrediente primordial a la hora de una comida o una cena en México.

Desde que tengo uso de memoria recuerdo que cada comida se acompañaba de una Coca-Cola fría; en aquellos años eran las botellas de vidrio de un litro, un refresco con un sabor muy característico. Que conforme pasa el tiempo, se hace un sabor familiar que reconoces con los guisos que te hacía tu mamá, unos buenos tacos, una hamburguesa o comida más informal como pizzas o hot-dogs.

Digo, se bien y soy consciente de la campaña actual de uso responsable, incluso con los refrescos y jugos, pero no solo estos sino también la comida calórica, que recibió el nombre de comida chatarra; muchos dicen que no deberías consumirlos pero para nada, porque son malísimos para la salud, pero hay que dejar las cosas en su justa proporción y ser lógicos en esta era de la inteligencia, digo, hay teléfonos inteligentes, que no haya alimentación inteligente en la que nos podamos dar el gusto de tomar una porción normal de este refresco o cualquiera otra cosa engordante, hay comidas y celebraciones que lo ameritan.

No sé tú, pero yo no me imagino unos buenos tacos de pastor sin mi coca, claro, saben muy ricos con agua de horchata; pero la coca es el ingrediente final para disfrutar la comida urbana de esta gran ciudad. Pero hay que hablar de moderación, obvio no te vas a pedir 40 tacos y tomarte 3 litros de refresco en una cena, más otro litro en la comida y unos vasitos para refrescarse por la tarde.

Es cuando uno abusa de lo que le gusta, incluso una Coca-Cola cuando surgen efectos indeseables para la salud que se relación con enfermedades crónico degenerativas como la diabetes o problemas de obesidad. Te lo digo yo, que nunca le digo que no a un vaso de 200 ml de coca fría cuando estoy comiendo comida callejera o incluso cuando estoy en la mesa disfrutando de ciertos platillos.

Hay a quien se le antoja una chela, yo, yo tengo cierta afinidad por una Coca-Cola, bajo un uso moderado y saludable para mi cuerpo, mi panza, mi salud y mis dientes.

Además, este ingrediente es vital en mis mejores recuerdos de la infancia, estos son cuando mi mamá me mandaba a las tortillas y por el refresco en la década de los noventas; es más podría describirte los olores de la calle, porque en la esquina había una vulcanizadora, mientras caminaba por el asfalto agrietado en medio de esa colorida calle con mi viejo perro, un pastor alemán que siempre que había que ir al refresco él se ofrecía voluntariamente para acompañarme.
Que por cierto, mis padres lo asignaron como guarura personal cuando iba por el refresco, ven padres modernos que se preocupaban por mi seguridad, jajajajajaja, ah pero si no iba por el refresco, o sea una Coca del tamaño más grande en ese momento, vaya que me daban una regañiza.

Ah, aquellos tiempos, son un tesoro invaluable de mi memoria, creo que le tengo más cariño a esos recuerdos, porque mi papá siempre se aseguraba de darme un extra para que me comprará todo tipo de porquerías dulces, ah, mi papá.

Es extraño como una marca puede adentrarse tanto en la vida de una persona y estar en esos momentos cuando se forjan lazos, igual que los coches son sinónimos de aventura, esta bebida se hace parte de una comida en la que se comparten ideologías, regaños, besos, abrazos y demás payasadas cursis de las cuales no quiero hablar.

De cierta manera Coca-Cola se hace presente en todos los momentos de la vida, por ello el día de hoy cuando me llego una rosca de reyes, un regalo de Coca-Cola Company, y una de las chefs reposteras que va a la alza en la Ciudad de México, Linda Cherem, solo pude sonreír y pensar que Coca-Cola, incluso hoy a mis 31 años, incluso en la rosca de reyes sigue estando presente en todos los formatos, la bebida carbonatada y como una marca que me envía un bonito presente para compartir con todos en la mesa.

Lo malo, es que yo ya no quería comer rosca, ya quería empezar el año en una estricta dieta loca, de esas que no comes nada de carbs, dulces o azucares; lo malo es que esa rosca rellena de queso o cheesecake, todavía no logro identificarlo, esa rosca es adictiva. Para mi mala suerte la primera rebanada que partí, la primera de la rosca y el muñeco fue para mí; ni hablar, no me podía salvar de los tamales.

No sé qué esté haciendo Linda Cherem, pero eso que está haciendo lo hace muy bien, este es otro de los postres que hace, y cada que pruebo algo de la chef, termino como un animal glotón comiéndomelo todo.

Pero hay que recordar que con la rosca o cualquier otra cosa que nos guste, hay que tener moderación; la verdad termine harta de esas dietas en las que no puedes comer nada, conforme pasa el tiempo descubres que eso es insostenible a largo plazo. Soy de la idea de comer con moderación aquello que me gusta, ya sea un vaso de Coca-Cola, una rebanada de rosca de reyes, unos tacos, pizza o lo que sea.

A comer inteligentemente.

Por cierto, gracias a Coca-Cola, la chef Linda Cherem y por supuesto a la agencia RP Llorente y Cuenca con mis RP´s favoritos Claudio Bustamante, Daniela Cerda y Eugenia Cesar embajadora de la marca.

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