Reseña de la película La Noche de la Expiación

Imagínate un mundo donde, una vez al año, durante doce horas, todo el crimen es legal. Sí, leíste bien: TODO. Ni la policía ni los servicios de emergencia responden. Suena a la fantasía de tu vecino ruidoso, ¿verdad? Pues esa es la premisa que nos planta la película La Noche de la Expiación, un filme que llegó a la pantalla grande prometiendo una mezcla de terror y crítica social, dejándonos a muchos con una ceja levantada y una pregunta: ¿en serio? La cinta de James DeMonaco busca explorar qué pasaría si la humanidad tuviera una válvula de escape anual para sus peores instintos.

Cuando la purga se pone chida… o no tanto

La idea detrás de La Noche de la Expiación es, sin duda, su punto más fuerte. Un concepto que de entrada te hace pensar: “¿y si fuera real?”. Sin embargo, el encanto de la premisa se desdibuja conforme avanza la historia. La trama nos mete en la casa de los Sandin, una familia que cree estar a salvo detrás de su sistema de seguridad de última generación, pero ya te imaginarás que eso no dura mucho. Lo divertido de esta película, si es que le podemos llamar así, radica en ver cómo los personajes toman las decisiones más inverosímiles y, en ocasiones, francamente estúpidas, que te harán querer gritarle a la pantalla. Es como ver a tus amigos en una película de terror, pero con más dinero.

El elenco cuenta con nombres conocidos como Ethan Hawke y Lena Headey, quienes hacen lo que pueden con un guion que parece estar más interesado en el “shock value” que en el desarrollo de personajes creíbles. Hawke, el papá de la familia, intenta mantener la calma mientras su casa se convierte en un circo, y Headey, la mamá, luce bastante preocupada, como cualquiera de nosotros si viéramos a gente encapuchada intentando entrar a nuestra casa. Los hijos, por su parte, parecen tener un concurso de quién puede ser más problemático o pasarse de ingenuo en el peor momento. No es que actúen mal, es que sus personajes están construidos de tal forma que a veces da más risa que miedo.

La Noche de la Expiación y su mensaje diluido

La película se presenta como una crítica social sobre la violencia y la desigualdad, pero al final se queda en la superficie. Es como si te dieran un pastel de tres pisos y solo pudieras probar el pan sin betún. En lugar de profundizar en las implicaciones psicológicas o sociológicas de una noche así, el filme prefiere enfocarse en el suspenso y la acción, a veces de forma atropellada. El potencial de una historia que explore la moralidad humana, la estratificación social y los límites de la crueldad se disuelve en una serie de secuencias que, aunque a veces efectivas para dar brincos, no dejan una reflexión duradera. Es una oportunidad desaprovechada para un tema que podría haber sido brutalmente ingenioso.

Al final de cuentas, La Noche de la Expiación es de esas películas que ves con tus cuates para echar cotorreo y burlarse de las decisiones de los personajes. Cumple con el entretenimiento de asustarte un poco y hacerte reír de nervios, pero no esperes que te deje pensando en la condición humana por días. Si te la encuentras por ahí en algún servicio de streaming, dale una oportunidad para pasar el rato, pero no te claves demasiado en buscarle los tres pies al gato. Hay otras opciones que quizá exploren mejor la oscuridad del ser humano.

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com