Reseña de la película The Awakening
A veces, uno busca una película de miedo que no solo te brinque del susto, sino que también te haga pensar un poquito. Y si eres de esos, la película The Awakening podría ser justo lo que necesitas para tu siguiente noche de cine. Lanzada allá por 2011, esta cinta de Nick Murphy, que fue su debut como director de largometrajes, se avienta un clavado profundo en los terrenos del misterio, la pérdida y ese miedito que a veces no sabemos ni de dónde viene. Con un guion que cocinó junto a Stephen Volk, nos regala una experiencia atmosférica, donde Rebecca Hall se luce como una escritora y, de paso, cazafantasmas con más dudas que certezas.
Entre fantasmas y traumas de guerra: La trama de la película The Awakening
La historia de película The Awakening nos planta en la Inglaterra de 1918, justo después de la Primera Guerra Mundial. Imagínate el ambiente: la gente con el corazón roto, buscando respuestas en lo que sea, incluso en el más allá. En este escenario medio lúgubre, entra Florence Cathcart (Rebecca Hall), una mujer que se dedica a desmentir fenómenos paranormales, con una lógica más fría que un témpano. La invitan a un internado para niños, donde, dicen, un fantasma anda haciendo de las suyas. Florence, muy a su estilo, llega lista para desenmascarar el fraude, pero pronto se da cuenta de que no todo es tan fácil como parece. A medida que hurga en los rincones del viejo colegio, no solo se topa con secretos ajenos, sino que también empieza a enfrentar sus propios fantasmas, esos que uno guarda bien escondidos en el baúl del alma. Con Dominic West e Imelda Staunton acompañando en el reparto, el enredo de la trama te va llevando de la mano por un camino lleno de giros inesperados.
Un susto elegante: La atmósfera que te envuelve
Si te gustan los sustos de brinco, tal vez esta película The Awakening no sea tu hit. Aquí, el terror es más sutil, de esos que se te meten por los huesos sin que te des cuenta. La cinematografía es un deleite, con tomas oscuras y una iluminación que juega con las sombras para crear una tensión que no te suelta. Es como esas historias de antes, donde no necesitaban litros de sangre para ponerte los pelos de punta. La música, melancólica y precisa, se encarga de aumentar esa sensación de inquietud, haciendo que cada crujido del suelo o cada soplo de aire frío se sienta real. Los efectos visuales son minimalistas, pero efectivos, y la ambientación es tan realista que uno casi puede sentir la humedad del internado. No es un terror de sustos baratos, es uno que te invita a reflexionar sobre el dolor humano, la pérdida y cómo todo eso se queda pegado en las paredes de los lugares y en el corazón de la gente.
Cuando el escepticismo se topa con lo inexplicable
La propuesta de esta cinta va más allá del clásico “hay fantasmas, ¡corre!”. La película The Awakening pone en la mesa una pregunta bien interesante: ¿qué pasa cuando tu lógica aplastante choca de frente con algo que no puedes explicar? Florence, que es una mujer de ciencia, se ve en aprietos cuando sus métodos racionales no le dan respuestas. Y es precisamente ahí donde la película se pone buena. No solo es una historia de fantasmas, sino también una exploración de la amistad, la soledad y la capacidad del ser humano para enfrentar lo desconocido, tanto lo de afuera como lo de adentro. Aunque la crítica tuvo sus bemoles, con algunos quejándose del ritmo un tanto lento, es precisamente esa lentitud la que te permite meterte de lleno en la historia, sentir lo que sienten los personajes y, de paso, echarte uno que otro brinco de nervios cuando menos te lo esperas.
Así que, si andas buscando una película que te saque un buen susto sin necesidad de llenarte de sangre, que te haga pensar y te regale una buena dosis de misterio, esta joyita es para ti. Es una experiencia que te deja con esa sensación de que, a veces, los peores fantasmas son los que llevamos dentro, y que el dolor de la pérdida puede manifestarse de maneras que ni imaginamos.