Cambiar al mundo

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Tal vez sea la víspera de los días, tal vez sea que el tiempo avanza y en vez de hacer joven me hago más vieja, pero esa creencia genuina que tenía de que el mundo se podía cambiar, ahora ya no es una convicción de vida, noooo, desgraciadamente esa noción de que es posible cambiar al mundo desaparece de forma rotunda, ahora solo puedo pensar que mientras hay muchas personas intentando cambiar al mundo, yo me conformo con simplemente entenderlo y que el mundo a su vez me entienda a mí.

Ahora es mi nueva búsqueda, mi nueva cruzada personal, que me hará recorrer el mundo en su persecución, entender al mundo, en vez de querer cambiar al mundo.

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Bien mucho tiempo de la vida, muchos años la única cosa que sabía cierta era que las cosas se podían cambiar, que una filosofía o una mentalidad podía modificarse, no a voluntad, pero si con mucho esfuerzo, con mucho trabajo y con mucha perseverancia, de tal manera que las pequeñas acciones que hacemos poco a poco van haciendo eco en todos, ecos que se escuchan con fuerza en otros lados. No sé, llámame soñadora, pero siempre fui de la idea que para cambiar las cosas, para lograr movimientos que transformen al mundo había que insistir, había que hacer ruido y había que girar con tal fuerza, que poco a poco ese movimiento y su inercia hicieran girar a los demás, para después hacer que el mundo gire en otra dirección.

Sí, yo creía que cualquier cosa comenzaba como una idea, una pequeña semilla que se plantaba en la mente de alguien y poco a poco crecía de manera implacable, llevando a todos; antes creía que solo los que están tan locos para creer que pueden cambiar al mundo, eran los únicos que lo lograban porque nunca paraban, porque solo un loco lucha con pasión, con perseverancia aferrándose a lo imposible, hasta que eso imposible se hacía posible.

Siempre lo pensé, siempre lo creí y nunca desistí, nunca deje de girar, intentando hacer que todos giraran a mí ritmo, como siempre lo he hecho, la única manera que conozco y conocí de vivir.

Sin embargo ahora entiendo que las cosas no cambian de la noche a la mañana, ni siquiera si uno se pone a girar muy rápido, lo único que logras es marearte y desconcentrarte, intentando que los demás sigan tu ritmo. Ahora puedo entender que los ecos se pierden en el aire y que no cambian la forma en la que piensan o actúan las personas, no.

La única forma para hacer que el mundo sea diferente, es entenderlo, primero.

Sabiendo cómo y por qué funciona, es la única manera de hacer que las cosas cambien, para lograr los cambios que nuestro mundo, nuestra sociedad y nosotros necesitamos.

Ahora lo entiendo y lo veo de una forma muy clara, no se trata de cambiar al mundo, se trata de entenderlo.

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