Buscando la Bola 8

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Esta historia es verídica, lo juro, paso exactamente el año pasado por ahí de abril, una noche de sábado en el que el cumpleaños de una conocida nos expulsó de la rutina, nos subió al coche y nos puso a buscar un bar que no existía.

Recuerdo perfectamente esa tarde, y lo hago tan bien porque son contadas las veces EN LA VIDA, no se diga al año que yo salgo de la comodidad de mi casa para irme de parranda, creo que todos los aquí presentes no me dejarán mentir, yo prefiero quedarme en mi casa escribiendo, lo he dicho hasta el cansancio, sin embargo todavía hay optimistas que me quieren convencer de tomar mis cosas y salir de rumba el sábado, nooooo, entiéndalo yo no hago eso a menos que sea año bisiesto, y el año pasado lo fue.

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Un sábado tranquilo en el que mis amigos no aceptaron un NO por respuesta, fueron por mí a mi casa, me tomaron de la manita y me llevaron de paseo por esta loca ciudad a la cual amo con todo mi corazón, en camino al centro a un supuesto billar económico con conveniente venta de alcohol, todos íbamos con la promesa de disfrutar una rica velada; ya en el centro, en un billar de Madero, el cual por cierto si era barato, pero era barato porque era para los vagos de la prepa, nos dimos cuenta que ese día había tardeada, yo me quede con cara de mmmm, lo que es tener amigos sumamente codos o con presupuesto limitado, pero a ese punto y con la promesa de fiesta no había vuelta de hoja.

Yo ya estaba diciendo, bueno, fue un gusto, yo quería fiestear pero no se pudo ¡A CASA!, cuando entonces me dijeron “Cállate Yesica”, en cierto punto de la vida es común que todos me callen, ya acepte ese hecho, pues bien, nos metimos al coche y nos fuimos a la Roma, puesto que en la Roma siempre hay algo que hacer, pero cuando llegamos a la Roma todos se quedaron con cara de mmmmm, ahora que, adonde vamos que sea bueno, bonito y barato y por alguna estúpida razón la gente cree que soy una especie de guía roja o sección amarilla y cuando todos me voltearon a ver y obvio yo no tenía ni la menor idea de que decir, recurrí a mi mala memoria para acordarme de un billar en la roma, bien, eureka, La Bola 8, vino a mi cabeza, pero lo cagado es que ese bar no existe en México, después de ese día busque el lugar, lo que mi mente confundió o al lugar al que quería ir era al “Salón Mala Fama” no a La Bola 8, lo más cagado es que la cumpleañera en su total desesperación por fiestear dijo si La Bola 8, Mariana trabajo ahí muchos años, y entonces estuvimos como 30 minutos dando vueltas en la Roma buscando un lugar que no existe, ni existió nunca, no me vayan a balconear, pero a la fecha ellos no saben la anécdota completa.

Buscamos mucho tiempo un bar que no existe, pero me siguieron la corriente legítimamente. Hasta que se hartaron todos y nos fuimos al Sinatra Canta-Bar de Coapa y nos quedamos bailando hasta las 4am, si, ese día me desvele toda la noche bailando con un chico muy guapo.

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