Big Little Lies 1×03 Living the Dream
Si alguna vez pensaste que tener una casota frente al mar y una cuenta de banco con muchos ceros era la solución a todos tus problemas, este episodio te va a dar una cachetada de realidad. En Big little lies 1×03 living the dream, nos queda claro que el famoso sueño americano a veces se parece más a una cruda de esas que no se quitan ni con un caldo bien picoso. La serie nos mete de lleno en este mundo de apariencias donde todos son súper guapos y exitosos, pero por dentro traen un relajo emocional que ni una terapia de años podría arreglar. Es bien curioso cómo el título del capítulo juega con esa idea de la vida perfecta, porque mientras más lujos tienen estos personajes, más vacíos y enojados se sienten, demostrando que vivir en una burbuja de cristal no te protege de las broncas de la vida real.
A pesar de que el ritmo de esta entrega se sintió un poco más calmado que los anteriores, la tensión sigue subiendo de tono. Seguimos con la espinita del asesinato misterioso que nos plantearon desde el inicio, y aunque nos dan probaditas de lo que está pasando en el presente con los interrogatorios, la verdadera carnita está en los chismes del pasado. Lo que nos cuenta Big little lies 1×03 living the dream es que no debemos encariñarnos tanto con nadie, porque bajo esa fachada de mamás perfectas y esposos ejemplares, hay una rabia contenida que tarde o temprano va a estallar. Aquí no hay santos, solo gente con secretos muy pesados que están a punto de salir a la luz en el momento menos pensado.
Los secretos que guarda Big little lies 1×03 living the dream
Lo que más nos dejó con el ojo cuadrado en esta ocasión fue la parte humana y cruda que por fin salió a relucir. Aunque el pleito por la fiesta de cumpleaños sigue dando de qué hablar, hay situaciones mucho más profundas que le dan sabor al caldo:
- Jane por fin se abrió con Madeline y soltó una sopa bastante amarga sobre el origen de Ziggy, confesando una situación muy difícil de su pasado.
- El agarrón entre Renata y Madeline no da tregua, convirtiéndose en una guerra de poder para ver quién tiene más influencia en el círculo social.
- Madeline tiene su propio drama familiar, pues su hija mayor decidió que prefiere irse a vivir con su papá, lo que le pegó directo en el orgullo.
- La serie nos permite ver un lado más vulnerable de Renata, demostrando que detrás de esa actitud de mujer de hierro también hay muchas inseguridades.
La neta es que, aunque el episodio no tuvo persecuciones ni explosiones, los diálogos estuvieron filosos. La confesión de Jane fue uno de esos momentos que te dejan helado, porque a pesar de todo el dolor que carga, el amor que le tiene a su hijo es lo que la mantiene en pie. Por otro lado, ver a Madeline lidiando con el rechazo de su propia hija nos recuerda que, por más que intentes controlar todo a tu alrededor, siempre habrá algo que se te escape de las manos. Big little lies 1×03 living the dream se toma su tiempo para construir a estos personajes, haciendo que nos importe lo que les pase, aunque sepamos que al final alguien va a terminar muy mal.
El drama suburbano está en su punto máximo y las rivalidades están lejos de terminarse. Esta entrega nos sirve para entender que nadie está realmente a salvo en Monterey, y que los pleitos por una fiesta infantil son solo la punta del iceberg de conflictos mucho más oscuros. Es fascinante ver cómo se desmorona la idea de la perfección mientras nos acercamos a la verdad detrás del crimen. Seguramente los próximos capítulos se pondrán todavía más intensos, pero por ahora, nos quedamos con la sensación de que vivir el sueño sale bastante caro cuando la moneda de cambio es la paz mental. La intriga de Big little lies 1×03 living the dream nos deja bien picados para seguir descubriendo quién de todos estos personajes fue capaz de cruzar la línea definitiva.