Grupo Beirut, un gusto musical adquirido

Seguramente cualquier cosa que opine sobre la banda de Zach Condon esté cargada de una ignorancia monumental, pero como aquí venimos a decir las cosas como son y sin tanto rodeo, me voy a dar el lujo de hablar de este proyecto que suena a todo y a nada a la vez. Escuchar a Beirut es como entrar en un trance donde no sabes si estás en una fiesta de pueblo o en medio de un funeral europeo con mucha clase. No estoy presumiendo que no sé nada de música, pero tampoco voy a dejar que eso me detenga para expresar una idea medio loca sobre estos ritmos que parecen sacados de otra época. Es ese tipo de música que se debe consumir en un momento muy específico del día, quizá cuando andas con la nostalgia a todo lo que da o simplemente cuando quieres sentirte más culto de lo que realmente eres mientras te echas unos tacos en la esquina.

La primera vez que te topas con sus canciones, sientes un malviaje extraño pero fascinante. Es una mezcla de sonidos que algunos podrían llamar eclécticos o celestiales, pero que para el resto de los mortales suena a lo que pondrías cuando estás sumamente deprimido o en un estado continuo de melancolía nivel experto. A mí me ganaron por completo con una rola llamada The rip tide, que tiene esa vibra de sentirte solo pero al mismo tiempo libre en una casa donde nadie te conoce. No por nada otros artistas de gran calibre se han aventado a hacerles versiones propias, reconociendo que este grupo estadounidense, liderado por un tipo de Santa Fe que se fue a vagar por Europa a los dieciséis años, tiene un estilo que no le pide nada a nadie.

Razones para entrarle al mundo de beirut

Para entender por qué este proyecto suena como suena, hay que echarle un ojo a la historia de Zach Condon, quien básicamente es el cerebro detrás de todo. El nombre de la banda no es por pura ocurrencia, sino que tiene que ver con los rollos culturales y conflictos que el líder escuchaba en las noticias sobre la capital de Líbano. Lo curioso es que, a pesar de ser un proyecto que nació en los suburbios gringos, su esencia está pegadísima a los metales y ritmos de los Balcanes y, curiosamente, a los sonidos de los metales que tanto escuchamos en las fiestas populares de nuestro país. Aquí te dejo unos puntos para que te des una idea de lo que te espera:

  • Multinstrumentalismo: Aquí no solo hay guitarras; prepárate para escuchar trompetas, acordeones y hasta ukeleles que te van a volar la cabeza.
  • Influencia viajera: El sonido nació de un viaje por el viejo continente donde Condon se dejó influenciar por orquestas balcánicas, lo que le da ese toque de banda de pueblo internacional.
  • Evolución constante: Desde sus grabaciones caseras a los quince años hasta llenar escenarios en Nueva York, el proyecto ha pasado por la electrónica de baja fidelidad hasta llegar al pop orquestal.
  • Letras profundas: Si le pones atención a lo que dicen, te vas a encontrar con historias de soledad, viajes y esa búsqueda constante de un lugar al cual pertenecer.

El primer disco, Gulag orkestar, fue el que puso a Beirut en el mapa de todos los que buscamos algo diferente en los audífonos. Es una combinación de sonidos que parecen sacados de una película antigua pero con una frescura que te hace querer escucharlo una y otra vez. Zach Condon logró lo que pocos: mezclar el folclore de Europa del Este con la sensibilidad del pop occidental sin que suene a un experimento fallido de universidad. La neta es que su música es un gusto que se adquiere con el tiempo; al principio te saca de onda tanto instrumento de viento, pero luego ya no puedes dejar de tararear esas melodías que parecen himnos de una nación que no existe.

No hace falta ser un experto en musicología para apreciar la belleza detrás de lo que hace Beirut. A veces solo necesitas dejarte llevar por el ritmo de las trompetas y dejar que la melancolía haga su chamba. Al final, la música se trata de lo que te hace sentir y no de cuántos datos técnicos te sepas de memoria. Si andas buscando algo que rompa con la monotonía de lo que suena en la radio comercial, dale una oportunidad a este ensamble. Tal vez termines como yo, aceptando que aunque no entiendas del todo cómo le hacen para sonar así, es una de las mejores cosas que han pasado por tus oídos en mucho tiempo. Vivan los sonidos raros y la libertad de emocionarse con bandas que se atreven a ser diferentes sin importarles el qué dirán.

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com