Apodos: una forma de conocernos

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Antes de seguir, por favor que alguien me explique porque carajos siempre le quiero poner apodos a las personas, aclaro, apodos cariñosos y familiares, creo yo soy demasiado afectuosa.
Pero bueno, ya pensándolo no es que yo apode a todos, y sí lo hago con aquellas personas que consideró muy cercanas a mí. Digo, ninguno de mis clientes o relaciones que tengo con conocidos a ninguno le he puesto apodo, es más, ni siquiera los llamo por su nombre de pila; tal vez suene seco pero relaciones profesionales así se quedan.

Sin embargo se han fijado que cuando tienes relaciones cercanas, todas esas personas tienen un apodo afectuoso o usas el diminutivo de su nombre; supongo yo que es de esa manera que se forman lazos. Así que no puedo negar que a las personas que quiero término siendo muy afectuosa con ellas, hasta mis perritas terminan embarradas y tienen 5 nombres más, de tal manera que a Chuleta, a Roxy y a Perry nunca las llamo de esa manera.

Pero hablando de apodos también tienen un efecto contrario; usualmente cuando se habla de apodos el énfasis o la intención es negativa, digo, si te apodan el perro, el calcetín o cosas similares, duda mucho que lo digan de buena fe o con cariño.

Ah los apodos, creo que muchos nos traumamos por su culpa en la adolescencia, digo, si eras chica y te apodaban Bombón como a una de mis vecinas, supongo que eso la fomenta; pero a los demás mortales del mundo, a los demás nos tocaban otras cosas más horrendas como apodos que nos persiguieron por muchos años en la vida.

Pero porque permitimos que nos defina un apodo, bueno, no es algo así como, que tú lo permitas y si te dicen de determinada manera por algún defecto físico visible, pues sólo te queda hacer una inmensa campaña para sacudirte ese apodo, que a veces resulta imposible, pero se puede sólo tienes que tratar con mucha fuerza, porque nos guste o no, los apodos se convierten en nuestro nombre, algo así como una segunda piel, seguramente por esto muchas personas seleccionan su apodo y pasan mucho tiempo, tratando de convencer a los demás para que los llamen de esa manera.

De forma cotidiana, los apodos se han convertido en nuestras identificaciones, es la forma en la que el mundo nos conoce y nos identifica, los apodos nos reinventan o nos hunden con una etiqueta de por vida y una vez etiquetado ya te jodiste, porque pasaras toda la vida tratando de quitarte esa etiqueta, pero se puede, sólo necesitas una cirugía plástica y cambiarte de país, cerrar tus redes sociales, abrir nuevas y cruzar los dedos para limpiar tu apodo, jajajaja, exagero si se puede quitar un mal apodo, yo lo hice.

Los apodos una ayuda o una maldición, todo depende de la intención con la que te hayan dado el apodo y quien lo haya hecho, si te dicen burris, tontis o en mi caso bitch, es porque definitivamente te quiero mucho.

La clave para saber qué tipo de relación tienen las personas conmigo es ver si les puse apodos, lejos de ser una falta de respeto para mi es una muestra de cercanía.

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