Año nuevo la víspera de las reconciliaciones

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El momento en el que nos reconciliamos con el mundo, hacemos las paces y limamos asperezas con todos es hoy, Año nuevo la víspera de las reconciliaciones.

Como diría la canción, el amor está en el aire, no perdón, me equivoque de canción y si bien hoy hay algo en el aire, algo muy parecido al amor, el arrepentimiento, nos hace pensar a todos en las buenas y por supuesto las malas acciones que hicimos durante 365 días para darnos cuenta con gran urgencia que hoy debemos reconciliarnos, primero que nada, con uno mismo y luego con el resto del mundo.

Pero, ¿por qué?

Que digo, está bien hacer las paces, está bien acortar distancias y crear puentes con los demás, pero porque hoy nos abruma el sentimiento de buscar la reconciliación con los demás, y lo más interesante, porqué mañana, unas cuantas horas después, olvidaremos como por arte de magia, con un hechizo, todo aquello que sentimos hoy acerca del perdón.

Eso me resulta muy curioso, como hoy, un solo día al año nos avocamos a nuestros errores, para enmendarlos y solo unas horas después lo olvidamos como si nunca hubiera pasado para seguir cometiendo exactamente los mismos errores además de declarar la guerra con todas esas personas que durante un día se llegó a un acuerdo amistoso.

Sí, súper bizarro y extraño como el Año nuevo es la víspera de las reconciliaciones, algo que solo pasa el 31 de diciembre, un día con un efecto es mágico, como un calmante o bálsamo del alma que nos hace pensar como deja vu macabro en los 364 días anteriores para hacer una gran evaluación de nuestros actos, para llenarnos de remordimientos con el pasado y todas esas cosas que hicimos y nos golpean en el pecho para dejarnos sin aliento mientras pensamos que todo eso que sucedió, todas las personas que se fueron para darnos cuenta que necesitamos con urgencia una tregua con todos y con uno mismo.

Pero ¿por qué?, porque hoy nos ronda la cabeza, o tal vez desde hace algunos días, porque nos atormentan los conflictos pasados y nos llega con urgencia la necesidad de reconciliación, ¿por qué hoy?, tal vez sea el hecho de que termina un ciclo, o incluso es la atmosfera que impera por todos lados, como si hubiera un virus contagioso en el aire que nos hace pensar en los errores, en las peleas y las cosas que hicimos o no hicimos en nuestras relaciones cercanas para darnos cuenta que hoy necesitamos no un perdón, sino una conciliación y aceptación de los errores propios.

Ahora, no digo que esto esté mal, claro que no, darse cuenta de un error y más cuando se hirió a una persona externar, es algo que todos en un punto de la vida deben afrontar de manera personal; pero porque hoy nos afecta tanto, porque hoy buscamos reconciliarnos y crear puentes con los demás

¿por qué?

Tal vez sea remordimiento, tal vez sea los finales, pero si hay un día que usamos para reconectar con las personas es hoy, pero hay otra pregunta más interesante, ¿qué pasaría si no esperáramos a este día para crear lazos y puentes?, sí, es decir, que pasaría si en vez de esperar al 31 de diciembre para hacer recuento de daños, que pasaría si el resto del año nos pusiéramos a pensar en esas reconciliaciones, cuando suceden, no mucho tiempo después, ¿qué pasaría?

Tal vez nunca lo sabremos o tal vez sí.

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